Tres jóvenes estudiantes de Sylmar crean la manera de centralizar la ayuda a los desamparados

Los tres estudiantes han creado un plan que otorga una tarjeta de identificación a los desamparados, para tener una relación más continua con aquellos que carecen de hogar

Jonathan Peña, Brian Hernández y Joel Yahutentzi, estudiantes de ingeniería en la secundaria Sylmar Biotech Health Academy dedicaron meses de su talento y conocimiento para desarrollar “una solución sencilla para un problema complicado”: el desamparo y la falta de vivienda en Los Ángeles.

“Hace unos meses hice una investigación y descubrí que había mucha dificultad en la ciudad para que los desamparados en la ciudad [de Los Ángeles] pudieran conseguir ayuda”, dijo Jonathan, de 17 años. “Pensé en la idea
de que se podía darle seguimiento a cada uno de ellos; no se trata solo de darles comida y refugio temporal, sino enfocarse realmente en sus vidas, a nivel personal”.

Ganadores de una medalla de plata en una reciente competencia de ingeniería para Safe-Way, los tres jóvenes crearon un sistema para brindar atención adecuada a las necesidades de los desamparados.

El problema es tan importante para su comunidad, y potencialmente para el resto de Los Ángeles y el condado (donde se estima que hay alrededor de 58,000 personas sin hogar), que en junio próximo compartirán su proyecto con una audiencia más amplia, en el Valle de San Fernando.

Jonathan, Brian y Joel, acompañados por la directora de Sylmar Biotech Heath Academy, María Herrera (izq.) y la maestra de ingeniería, Edna Losa. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
Jonathan, Brian y Joel, acompañados por la directora de Sylmar Biotech Heath Academy, María Herrera (izq.) y la maestra de ingeniería, Edna Losa. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

 

El plan

Los tres estudiantes han creado un plan que otorga una tarjeta de identificación a los desamparados, para tener una
relación más continua con aquellos que carecen de hogar y referirse a ellos como “miembros”, mediante una
identificación “Safe-Way” que pueda ayudar a los trabajadores que proveen ayuda a los indigentes y a otras autoridades a rastrear a las personas sin hogar y conectarlas con los servicios que requieran individualmente.

La tarjeta con fotografía del desamparado se utilizaría para la autenticación cara a cara de un “miembro” que es
personalmente desconocido para un empleado, socio o voluntario de “Safe-Way”.

De hecho, la tarjeta de identificación podría escanear un código de barras con los datos de un “miembro” a la base de
datos de Safe-Way.

Las oportunidades de empleo y capacitación técnica en la que pensaron los tres chicos se enfatizaron en soluciones a largo plazo, para ayudar a las personas sin hogar a reintegrarse en la sociedad y para que puedan mantener la vivienda en la que se encuentran.

Además, han creado un sitio web centralizado donde los miembros de la comunidad pueden aprender cómo otros están ayudando a los indigentes, y luego unirse para compartir ideas, recursos y mano de obra.

“Yo creo que el enfoque de darles dinero y comida no es suficiente para ayudarles”, comentó Brian, de 16 años. “Eso no resuelve el problema; el enfoque real es cómo ayudar a la persona a ser independiente”.

Por su parte, Joel, de 16 años, afirmó: “Queremos ayudar a los desamparados, con la esperanza de enseñarles
a que se puedan ayudar a sí mismos”.

Brian Hernández, Joel Yahutentzi y Jonathan Peña. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
Brian Hernández, Joel Yahutentzi y Jonathan Peña. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

 

Experiencia en carne propia

Jonathan Peña tenía 15 años y creció en un ambiente donde veía que sus amigos de la escuela y sus familias estaban perdiendo sus casas y terminaban siendo indigentes.

Nunca pensó que eso mismo le sucedería a él y sus padres, un hombre militar e investigador privado nacido en Colombia que trabajaba como agente de seguridad, y su madre venezolana, enfermera registrada que no pudo ejercer su carrera en Estados Unidos. Ella estaba a cargo de los seis hijos.

“Hubo recortes al salario de mi padre”, contó Jonathan. “Después ya no pudimos pagar la renta”.

Jonathan y sus familiares terminaron alojados una semana en casa de unos amigos. Luego tuvieron que dormir en un automóvil.

“Yo era el más joven”, recordó. “Pensé que no se podía hacer nada, y me culpaba porque no podía ayudar”.

Una de sus hermanas le ayudó a superar el trauma de esa experiencia sin hogar.

Sin embargo, de no haber sido por un amigo cercano, Jonathan hubiera sido uno más en las estadísticas de  desamparados en la ciudad y el condado de Los Ángeles.

Jonathan Peña vivió en carne propia la amarga experiencia de no contar con un lugar donde vivir. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
Jonathan Peña vivió en carne propia la amarga experiencia de no contar con un lugar donde vivir. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

 

Apoyo de las autoridades

Silvana Caruana, coordinadora regional de la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles
(LAHSA) calificó como “genial” que los jóvenes de nuestro futuro “estén buscando soluciones innovadoras para ayudar a acabar con la falta de vivienda”.

“Me impresionó su conocimiento del Sistema de Entrada Coordinada (CES) y cómo pueden tratar de mejorarlo y crear una tarjeta de identificación para las personas sin hogar”, dijo a La Opinión, luego de entrevistarse con los jóvenes para conocer el proyecto. “Safe-Way es nuestro futuro”.

Los chicos viven en el distrito 7 de la ciudad de Los Ángeles que incluye las comunidades de Pacoima,  Sylmar, Sunland y Tujunga, donde según el último censo de desamparados viven unos 1,198 indigentes. De esta cifra, el 47% (567) son
desamparados crónicos; el 46% (540) padecen enfermedades mentales, y otros sufren desórdenes por el uso de sustancias o han terminado en la calle a causa de violencia doméstica.

Sin embargo, de entre ellos, 345 viven en camionetas; 163 en casas rodntes, 32 en tiendas de campaña, 92 en refugios improvisados y 69 duermen en automóviles, como llegó a experimentar Jonathan, en carne propia.

Tanto Jonathan, como Brian y Joel tienen amigos que experimentan la falta de vivienda.

De hecho, María E. Herrera, directora de la secundaria Sylmar Biotech Health Academy, dio a conocer que 21 estudiantes o el 8.7% del alumnado no tienen un hogar.

Turistas pasan al lado de una de las vallas publicitarias en Hollywood. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Hay15 de estos anuncios por toda la ciudad, que buscan avergonzar a las autoridades para que hagan algo sobre los desamparados. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Esto significa que cada noche duermen en remolques, en un garaje alquilado, en la casa de algún amigo o en
un hogar que les da aposento.

Un recuento oficial en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles registró un aumento del 36.4%, en estudiantes desamparados (11,481) en el ciclo escolar 2015-16 a 17,258 en el año siguiente.

 

  • Características clave del proyecto de los tres estudiantes:• Establecer un objetivo para reducir el desamparo a funcional cero.
    • Realizar un compromiso multianual con evaluaciones métricas consistentes y continuas
    • Adoptar un enfoque de “Ninguna puerta es errónea” para mejorar las interacciones de la ciudad
    con individuos desamparados y darle al personal de la ciudad las herramientas y recursos
    necesarios para conectar a individuos con los servicios apropiados a sus necesidades y sistemas
    de vivienda.
    • Establecer una infraestructura gubernamental en la ciudad que sea responsable de los programas
    para desamparados.
    • Mejorar y usar el Sistema Coordinado de Entrada (CES) como el proceso central a través del cual
    los desamparados son identificados, evaluados y ligados a servicios apropiados para su persona.
    • Tomar una respuesta coordinada: En primer lugar, prevenir que aquellos individuos que están en
    riesgo de desamparo se conviertan en indigentes; identificar conectar a aquellos que son
    desamparados con manejo de casos, y hacer coincidir a personas sin hogar con vivienda y el
    apoyo que necesitan para permanecer estables y alojados.
    • Asegurar que los servicios y vivienda sean proporcionados en toda la ciudad y el condado. El
    desamparo es una preocupación en toda la ciudad y a nivel regional, y las soluciones deben ser
    proporcionadas en toda la ciudad y el condado.
    • Integrar vivienda provisional y vivienda a largo plazo, y conectar el refugio temporal hacia
    sistema de vivienda rápida.
    • “Abrazar” el enfoque “Vivienda Primero” que busque reducir las barreras iniciales de vivienda.
    • Hacer que haya más viviendas disponibles en todos los niveles, usando estrategias de
    arrendamiento para una respuesta rápida y la construcción de nuevas viviendas a largo plazo.
    • Usar fondos de la ciudad para aprovechar otros fondos federales, estatales y del condado y llenar
    todos los vacíos de financiamiento para asegurar que los programas sirvan a los residentes de la
    ciudad y sean tan efectivos como sea posible.
    • Colaborar con el condado y compartir objetivos con responsabilidad mutua, y coordinar
    apropiadamente los papeles entre la ciudad, el condado, LAHSA y organizaciones no
    gubernamentales.
    • Usar a LAHSA como recurso compartido y administrador clave y administrador del proyecto de
    programasen la ciudad.
    • Balancear las necesidades para mantener nuestras calles y áreas públicas limpias y seguras
    respetando los derechos y necesidades de las personas que no tienen otras opciones más que
    vivir en espacio públicos.