Lo que se sabe del asesinato de maestra de la UNAM y su hija

Familiares de las víctimas cuestionan a las autoridades por ocultar por días el homicidio
Lo que se sabe del asesinato de maestra de la UNAM y su hija
Graciela Cifuentes y su hija Sol fueron asesinadas en la Ciudad de México.
Foto: Twitter

MÉXICO – Graciela Cifuentes soñaba con reconstruir la casona que levantó en la juventud, y su hija, Gatziella Sol Cifuentes Pezuela, aspiraba terminar su carrera de arquitectura y viajar por el mundo. Ambas fueron asesinadas brutalmente y después quemadas en su hogar.

El feminicidio de las dos mujeres pasó desapercibido por más de 15 días y las autoridades no le brindaron la importancia hasta que la familia alzó la voz para exigir justicia.

“Desgraciadamente uno tiene que presionar en los medios para que funcione la maquinaria de justicia”, lamenta Benjamín Vargas, ex esposo de Graciela.

Un camino angosto lleva a un fraccionamiento, de no más de 40 casas, ubicado en lo alto de Santa Rosa Xochiac, un pueblo sobre la Calzada al Desierto de los Leones. Una caseta de vigilancia es el único acceso para entrar al residencial privado. A unos cien metros se encuentra la vivienda marcada con el número 63.

El cordón rojo policiaco en la entrada principal anticipa que es la casona donde vivían Graciela María de la Luz Cifuentes Gómez Pezuela y su hija, Gatziella Sol Cifuentes Pezuela.

“Grace” y “Gatzy”, como eran llamadas de cariño por su familia y amigos, fueron estranguladas y heridas con un arma blanca dentro de la vivienda. Después quemaron tres diferentes puntos del inmueble, entre ellos la escena del crimen.

El vigilante en turno alertó del incendio a las 23:30 horas. La estación de bomberos más cercana está a 20 minutos.

La familia de las víctimas fue notificada hasta el día siguiente.

“Primero nos dijeron que fue un incendio, pensamos que se había sido un accidente, pero cuando llegamos a la Delegación, unos 30 minutos después, nos dijeron que no fue un accidente sino un ataque. Las habían matado”, explica el también padrastro de la universitaria.
El cuerpo de Gatzy quedó completamente calcinado, por lo que hubo necesidad de una prueba de ADN para la identificación oficial. Fue el cadáver de Graciela el que evidenció el feminicidio, pues se apreciaban golpes, cortes, y estrangulamiento.

Una de las líneas de investigación que se planteó desde el principio fue la de robo, porque un vehículo Toyota modelo 2009, computadoras Mac, y equipo fotográfico fueron sustraidos. La familia no cree en esa versión.

“No creemos que sea robo porque nadie hace esta barbarie para llevarse un coche, que es lo más caro que se llevaron, y no es un[o de marca] Maserati, es un Toyota. Si te quieres llevar a un coche, lo robas en la calle. No hacen esta barbaridad que hicieron , lastimarla y encima quemarlas”, sostiene Benjamín Vargas.

EL MISTERIOSO ASESINO

El asesino fue visto por el vigilante de la caseta cuando salió de la privada en el vehículo Toyota, propiedad de Grace.

El señor Vargas señala que el guardia declaró que levantó la pluma de la caseta y observó que el automóvil que era manejado por otra persona que no era la dueña: un hombre joven, delgado de cabello ondulado o chino.

Minutos después de aprobar la salida del desconocido, la casa ardió en llamas. “Él dice que si vuelve a ver al hombre sí lo reconoce”, explica Benjamín, quien sostiene que el empleado no vio entrar al supuesto criminal esa noche ni días antes del asesinato.

Hoy la familia pide que el portero sea investigado e incluso sancionado.

“¿Cómo es posible que lo dejara salir, si vio que era el coche de la señora? ¿Cómo puedes ver salir a un tipo y al momento en que sale se prende la casa, y no ir a detenerlo? El portero traía un arma, podía detenerlo”, señala Benjamín.

Benjamín sostiene que hasta antes del crimen, el acceso en la zona era más laxo. No pedían identificación y dejaban ingresar sin pedir mayores datos. “Yo le reclamé al vigilante por qué ese día no vigiló como están vigilando ahora; por qué no detuvo al sujeto. Le dije :’¡Todavía le abriste y lo dejaste pasar’. Su respuesta fue: ‘Es que ustedes no pagaron la vigilancia’. Así me dijo que porque ellas no pagaron vigilancia, él pasó por alto al sospechoso”.

ELLAS

Graciela, de 60 años, era chef, fotógrafa profesional en el ámbito culinario y en lo arquitectónico.

Su gusto por la gastronomía lo obtuvo de su madre. Posteriormente se dedicó a la fotografía y la combinó con su profesión con los alimentos desde que conoció a Benjamín Vargas, un fotógrafo con el que tuvo una relación sentimental por al menos 12 años.

Desde hace cinco meses que estaban separados, pero a “Gatzi” la veía como otra hija, según platica en entrevista con SinEmbargo, el hombre, quien es el único autorizado para dar entrevistas a los medios de comunicación y exponer el doble feminicidio.

“Yo conocí a Graciela hace muchos años, ‘Gatzi’ era una niña todavía. ‘Grace’ aprende fotografía cuando nos conocimos. Ella se dedicaba a la librería que dejó su abuelo, pero cuando se acaba la librería se va conmigo y empezamos hacer fotografía juntos [en 2005 0 2007] . ‘Grace’ cocinaba, entonces complementaba a fotografía con la cocina con la gastronomía y se vendía a revistas”, narra el ex compañero.

Posteriormente, la pareja inició con la fotografía de arquitectura, destacaron y comenzaron a dar diplomados en la Universidad Autónoma de México (UNAM).

La madre impartía clases de fotografía en la máxima casa de estudios desde hace más de tres años.

Gatziela Sol tenía 22 años de edad. Nació en Guadalajara, era de estatura baja y de piel muy blanca. Estudiaba la carrera de arquitectura. Estaba en octavo semestre en la Facultad de Arquitectura.

“Era una niña muy alegre, muy sana, tenía mucha personalidad, era una niña muy guapa, su sueño era su carrera y conocer el mundo”, señala el padrastro.

La familia de Grace y Gatzi se indignaron con la UNAM, pues después de dos semanas no se comunicó con ellos. Incluso, cuando recién ocurrió el crimen, un empleado de la Unidad Jurídica de la Facultad le pidió a la familia no mencionar ni usar el nombre de la UNAM “porque dañaba su imagen”, según cuenta otro familiar de la mujeres, quien pidió guardar el anonimato.

Los allegados de las víctimas no recibieron respaldo o apoyo de la máxima casa de estudios desde el 15 de marzo hasta el 2 de abril. Hoy finalmente la Facultad de Arquitectura emitió un comunicado en el que rechaza el crimen contra su alumna y contra su empleada.

“La Facultad se pronuncia enérgicamente en contra de este tipo de actos de violencia. Aun cuando los mismos ocurrieron fuera de nuestras instalaciones universitarias, solicitamos a las autoridades competentes continúen las investigaciones de este homicidio h asta su total esclarecimiento y el castigo a quienes resulten responsables”, señaló la institución en un comunicado de dos párrafos.

AUTORIDADES REACCIONAN A PRESIÓN

Por dos semanas el caso pasó desapercibido hasta que la familia exhibió el crimen. El 1 de abril para presionar a las autoridades porque no actuaban y cometían omisiones, denunciaron Benjamín y otro familiar que prefirió omitir su nombre.

El crimen empezó a investigarse como homicidio culposo y no como feminicidio. Las vacaciones de Semana Santa se interpusieron en el proceso, dice Benjamín.

La familia decidió acudir a los medios y la atención de las autoridades mejoró: “Ya nos llaman, ya nos citan, ya se están moviendo, ya lo pasaron a la Fiscalía de feminicidios, que era lo importante, y ya se va a investigar con otro protocolo”, explica la ex pareja de Grace.

Y señala: “Nadie sabía del caso, no estaba siendo investigado como feminicidio, nadie sabía nada. Entonces decidimos, como familia, acercarnos con los medios. Lo primero fue subir un video en redes, a los dos días tenía 100 mil visitas, después nos acercamos a los medios. Ahorita esto ya estalló, ya lo sabe el Procurador Edmundo Garrido, ya le recomendó a la policía, es decir, ya estalló el caso y desgraciadamente tiene que hacerse esto [ir con la prensa] para que funcione la maquinaria de justicia”.

La Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México informó ayer el área especializada en feminicidio de la Fiscalía Central de la Investigación para la Atención del Delito de Homicidio atrajo el caso y que se mantienen abiertas todas las líneas de investigación para localizar al o los responsables.

Los videos de la caseta de vigilancia podrían ser un factor clave para la investigación, argumenta la familia.

“Cuando pasas por la caseta hay un sensor que enciende la luz cuando es de noche”, explica Benjamín.

Las grabaciones de la cámara de vigilancia y del C4 han sido proporcionados a la familia, “Nos dijeron que las cámaras no servían en ese momento, pero es la policía quien debe de exigir esas grabaciones”, agrega Vargas.

Grace tuvo un incidente con algunos albañiles que laboraban en la reconstrucción de su casa desde hace dos meses.

Al menos 12 trabajadores de la construcción acudían a la vivienda, pero días antes del asesinato, al menos tres fueron despedidos porque robaron pertenencias, comentó el pariente de Grace.

“No sabemos si ya los llamaron a declarar, pero son sospechosos por eso. Ellos están registrados porque son parte de una empresa que contrata el Gobierno para que se haga cargo de la reconstrucción”, detalla Benjamín.

El hombre explica también porque también fue señalado como uno de los sospechosos en un inicio. “Fue porque soy ex pareja de Grace. Además, el vigilante, en su primer declaración dijo que ese día me había llevado el carro de ella, que yo lo había sacado, ya después en la carpeta de investigación no asienta eso, por fue mentira”.

LA VIVIENDA

“Grace” y “Gatzy” tenían seis años de vivir en la casa.

La casa, de más de mil 20 metros cuadrados de construcción, sufrió severos daños tras el terremoto del pasado 19 de septiembre.

El inmueble estuvo a punto de caerse y quedó con grietas grandes; sin embargo, Grace quiso quedarse en el lugar junto con su hija.

Benjamin recuerda que Grace señalaba que “a como dé lugar la voy a levantar obra” y explica que la madre decidió quedarse, pese a que le ofrecieron una casa en Cuernavaca debido a que fue construida con esfuerzo de su madre.

“Grace” tenía dos hermanos, todos nacieron en Venezuela, pero cuando eran pequeños regresaron junto con la madre a México ante la separación entre sus padres.

La abuela sacó adelante a sus tres hijos haciendo pasteles y comida. Después heredó una librería en la calle Donceles. Le fue bien con la librería y comenzó a construir la casona cuando los hijos aún eran jóvenes. Tardó 15 años en edificarla.

La familia residió ahí desde hace más de 40 años, abunda el esposo de Graciela.

Después del terremoto batallaron para conseguir apoyo para la reconstrucción de inmueble debido a su amplitud. El hombre apunta que “llegaban los peritos y decían: ‘No, pues tenemos apoyos para casas de 40 metros cuadrados, eso es lo que mide tu baño en esta casa’”.

Sin embargo, “Grace” no se quedó conforme, buscó ayuda con créditos, con el gobierno y logró que los trabajos de reconstrucción empezaran dos meses antes del cruel crimen.