Sentencian a hombre a 85 años de cárcel por asesinato de dos mujeres y un niño

En uno de estos sucesos, le prendió fuego a una casa para esconder sus fechorías
Sentencian a hombre a 85 años de cárcel por asesinato de dos mujeres y un niño
Gisella Yauli y su hijo Dillan. (Aurelia Ventura)

Al principio todo parecía ser un incendio normal en una cochera habitacional en Sur Los Ángeles.

Pero lo que ocurrió el 5 de marzo de 2014 en la vivienda de la Calle 50 no fue un descuido, ni accidente, sino un siniestro provocado para esconder un doble asesinato.

Gisella Yauli de 28 años y su pequeño hijo de uno fallecieron en ese incendio, dejando al padre del menor y esposo de la mujer, así como al padre de ésta totalmente devastados y sin entender el por qué del suceso.

Pasaron varios meses y la verdad salió a la luz.

Eventualmente, las autoridades dieron con el presunto responsable, Robert Lawrence Ransom Jr., de 34 años, quien esta semana fue sentenciado de 85 años a pasar el resto de su vida en prisión por el asesinato de dos mujeres e intentar matar a una jovencita de 16 años en Sur Los Ángeles.

El mes pasado, Ransom se declaró culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y un cargo de intento de asesinato y robo en segundo grado.

Los fiscales dijeron que Ransom mató a tiros a Margarite Evans, de 19 años, en marzo de 2014. Días después también asesinó a Yauli y su hijo.

Dos semanas más tarde, Ransom forzó a una adolescente a una camioneta, la violó y la roció con gasolina. La chica logró escapar cuando estaba a punto de ser prendida en fuego.

Ransom fue arrestado una semana después de ese ataque.

Humbero Yauli, padre de Gisella, en el lugar del incendio donde fallecieron madre e hijo. (Aurelia Ventura)
Humbero Yauli, padre de Gisella, en el lugar del incendio donde fallecieron madre e hijo. (Aurelia Ventura)

 

La muerte de una madre y su hijo

Pero sin duda fue la muerte de Yauli y su hijo Dillan las que resultaron más horrorosas.

La Fiscalía dice que Ransom amordazó y ató de manos a la inmigrante peruana, y le prendió fuego a la cochera convertida donde vivía. Su cuerpo terminó quemado al grado de no poder ser identificado. Dillan murió intoxicado de camino al hospital.

El padre de Yauli siguió el caso desde el principio y estuvo presente en las audiencias de la corte durante todo el juicio.

“Sentí una impotencia al pensar el dolor que le causó a ella y a mi nietecito. No me explico por qué hay seres humanos que puedan cometer ese tremendo crimen”, dijo Humberto Yauli cuando inició el proceso contra el acusado.

Cuando Ramson entró al tribunal, Yauli lo recordó durmiendo en un coche estacionado frente a la casa de su hija y compartiendo en un departamento contiguo. Lo vio cuando venía de Washington a visitar a su hija. “Esta persona sabía exactamente todos los movimientos”, afirmó entonces.

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