3 cosas que hace 50 años la película “2001: Odisea del espacio” predijo con exactitud y una en la que se equivocó

La película sobre el espacio, que presentó elementos futuristas, algunos de los cuales se convirtieron en realidad
3 cosas que hace 50 años la película “2001: Odisea del espacio” predijo con exactitud y una en la que se equivocó
Foto: Getty Images

Es lenta, con planos rigurosamente planeados y un final confuso.

Pero, sin lugar a dudas, “2001: Odisea del espacio” del director Stanley Kubrick basado en los relatos de Arthur C. Clark, cambió en los espectadores la imagen que tenían sobre el futuro, cuando fue estrenada el 6 de julio de 1968.

Hace 50 años que despertó, además, una concepción distinta sobre el espacio en el cine.

“Fue tremendamente innovadora. Se necesitaron casi 40 años de avances en efectos especiales para alcanzar lo que él hizo en esa película”, le dijo Wally Pfister, director de fotografía de la película “Incepción”, al diario The Guardian.

Y es que más allá de su deslumbrante cinematografía (un ejemplo de esto es la escena en que los astronautas caminan por la nave circular), uno de los asuntos que maravilló al público fue la puesta en escena de la relación del hombre con los artefactos tecnológicos.

Para ello Kubrick contó con la asesoría de científicos de la NASA, que le ayudaron a entender cómo podría ser la navegación del hombre por el espacio.

Stanley Kubrick

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Stanley Kubrick, el director, se asesoró con personal de la NASA pare presentar de forma más verosímil el espacio.

Artefactos que para esa época eran impensados y que incluso para el tiempo en que fueron predichos -el año 2001- no se habían hecho realidad, pero que cinco décadas después se han convertido en elementos de la vida cotidiana.

Al menos algunos de los ideados por Kubrick, como las tabletas o el misterioso HAL 9000 como asistente en los teléfonos celulares que se parece bastante a Siri o Alexa.

Les presentamos tres objetos que “2001: Odisea del espacio” predijo de manera acertada -con mayor o menor grado de detalle- y otro con el que definitivamente falló.

La tableta

Cuando Steve Jobs lanzó el iPad de Apple en 2010, ya habían pasado varios años desde que Kubrick la había mostrado en su película.

Pero sobre todo, ya habían existido varios intentos de crear algo similar: la Palm, el Nokia 510 webtablet, la Microsoft Tablet PC, entre otros.

Tableta

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La ‘tablet’ se ha convertido en un objeto de consumo diario para muchas personas alrededor del mundo.

En la película, el dispositivo es utilizado en el momento en que los dos astronautas permanecen despiertos en la misión del Discovery 1, que se dirige hacia Júpiter.

En la escena, los astronautas ven sus programas favoritos (uno de ellos es el noticiero de la BBC), mientras toman sus alimentos.

Lo cierto es que dicha tableta no es táctil, sino que sirve solamente como pantalla, y es controlada por el sistema central, el tenebroso HAL 9000.

Actualmente, el iPad tiene un volumen de ventas cercano a las 20 millones de unidades por año y la tableta es uno de los objetos tecnológicos que otras empresas como Samsung y Amazon han conseguido producir con éxito.

Las videollamadas

La comunicación entre el doctor Floyd y su hija fue una de las escenas más llamativas de la película, sobre todo porque abrió la opción, en la imaginación, de una posibilidad de comunicarse de forma remota.

Odisea

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Skype y Facetime son aplicaciones que emulan la idea presentada en “2001: odisea del espacio”.

50 años después, un modelo de comunicación similar se ha vuelto la mejor manera de estar en contacto con seres queridos que viven en el extranjero, o con amigos que están en barrios lejanos.

Sin embargo, lo cierto es que la videollamada en 1968 no era una locura de ciencia ficción.

En 1927, el que sería presidente de EE.UU., Herbert Hoover, había hecho una llamada en la que de forma borrosa había podido ver el rostro de su interlocutor.

Y en 1964, AT&T lanzó el primer videoteléfono de forma comercial, pero debido al alto costo del servicio que ofrecía no tuvo el éxito esperado.

Recién con la aparición de internet y de programas como Skype, Facetime o Messenger, las videollamadas se convirtieron en la herramienta que tenemos en la actualidad.

Siri y Alexa: los asistentes virtuales

HAL 9000, la computadora que controla con Inteligencia Artificial el Discovery 1 en su misión hacia Júpiter tuvo tanto impacto en la cultura, que a pesar de ser un objeto fue declarado el decimotercer peor villano en un ranking de la historia del cine.

Y no era para menos: su perturbadora irrupción en la vida de los dos astronautas que permanecían despiertos dentro de la nave fue tal que durante años la inteligencia artificial fue vista con el mismo terror que despertarían los tiburones años más tarde, gracias a otro título taquillero.

Al

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Siri, Alexa y Cortana tienen en HAL 9000 un precursor.

Sin embargo, a diferencia de los escualos que todavía siguen siendo fuente de pánico en el mar, los asistentes virtuales con voz humana se había convertido en una especie de compañeros que van con nosotros a todas partes.

Primero fue Siri, lanzado por Apple en 2011, la que popularizó el tema de los asistentes virtuales a los que siguieron Alexa de Amazon, Cortana de Microsoft o el genérico que utiliza Google.

Y lo mejor es que -hasta ahora- ninguno ha mostrado la intención de eliminar a la raza humana.

¿Equivocación? No estamos en camino de llegar a Júpiter

La película tiene en su segmento principal una misión de la NASA de cinco tripulantes que se dirige hacia Júpiter.

No le faltaban razones: solo un año después, el hombre llegaría a la Luna y todo parecía indicar que la carrera espacial nos iba a llevar muy pronto a Marte y a los demás planetas del Sistema Solar.

Sin embargo, en pleno 2018, apenas estamos planificando el camino hacia Marte y Júpiter parece una idea muy lejana entre los países que tienen la capacidad de poner una nave en el espacio.

Pero no es un capricho político sino una imposición física: Júpiter no tiene una superficie donde el hombre pueda poner un pie y caminar sobre una superficie debido a su composición gaseosa.

Ahora, esto no ha sido impedimento para que Júpiter se convierta en el planeta más explorado de toda la galaxia: se han enviado sondas como Voyager o como Juno.