¿Me quieren echar del trabajo?

Señales de que tu empleo está en peligro
¿Me quieren echar del trabajo?
Si percibes ciertas actitudes en tu empleo, quizás sea hora de buscar un nuevo trabajo.

No todos los empleados son iguales. Cada individuo tiene una personalidad particular y esto se refleja en su trabajo y su actitud laboral.

El empleado perfeccionista, por ejemplo, siempre está juzgando su propio desempeño y se angustia cada vez que comete un error o entrega tarde un trabajo. Este tipo de empleado percibe comentarios o sugerencias de su jefe como si se tratase de advertencias finales que pueden poner su posición en peligro. En el otro extremo, hay quienes se sienten más confiados y creen que jamás podrían perder su trabajo. Su jefe puede darle decenas de advertencias sobre su desempeño, pero el empleado no sospecha que lo quieran echar.

También influye la personalidad del supervisor. En muchos casos, los gerentes no se expresan con claridad o tienen problemas de comunicación y esto confunde a los empleados que no saben si están o no satisfechos con su desempeño.

Y sin embargo, existen ciertas actitudes universales, o señales de advertencia, que más allá de la personalidad del empleado o del empleador, que son un signo de que la posición corre peligro y de que existen intenciones de despedir al trabajador.

Si sospechas que tu jefe está descontento con tu trabajo y está planeando despedirte, estas son algunas señales que te lo pueden confirmar:

  • Tu evaluación laboral anual es mala. Este es el signo más obvio de que no están satisfechos con tu trabajo. ¿Qué puedes hacer al respecto? No ignores las advertencias y habla de inmediato con tu empleador. Puedes comenzar aceptando sus críticas, y tras escuchar la evaluación, pregúntale de qué manera podrías mejorar su desempeño. Toma nota de las sugerencias, expresa tus propias preocupaciones y pídele una oportunidad para corregir los errores.
  • Cambian tus responsabilidades de manera radical. Si puede ser tentador tener menos trabajo, de la noche a la mañana, este tampoco es un buen signo. Tu empleador puede creer que no tienes la capacidad para hacer el trabajo, o desconfía de tu desempeño. En general, cuando un empleador está satisfecho con un trabajador, tiende a darle más, y no menos, responsabilidades. Tener menos asignaciones puede ser la señal de que están considerando prescindir de ti.
  • Cambio de actitud. ¿Notaste que tu supervisor, con quien solían ser amigos y conversar en la oficina, de pronto tiene una actitud fría y reservada? Cuando el diálogo con tu empleador, que solía ser fluido, de repente se reduce a las instrucciones mínimas para hacer un trabajo, puede ser una señal que están planeando tu despido. Si decides enfrentar la situación, evalua tu trabajo reciente, y trata de identificar los errores que podrías haber cometido. Hazte responsable por los errores y pide disculpas. Esto ayuda a reconstruir la confianza y un sentido de posibilidad.
  • Encuentras obstáculos a cada paso. En este caso, no existe una sola señal de advertencia, sino numerosos pequeños obstáculos. Quizás tu supervisor deja de responder a tus correos electrónicos con preguntas sobre asuntos laborales, o cambian tu escritorio a la otra punta de la oficina. Puede ocurrir que existan buenas razones para que ocurran estas cosas, pero si sientes que las barreras y el boicot son constantes, que se ignoran tus preguntas o que ponen barreras para la realización de cada trabajo, puede ser la señal de que están pensando en despedirte.

Si alguna de estas señales te es familiar, y quieres mantener tu empleo, trata de adoptar una actitud proactiva, y prevenir problemas antes de que crezcan fuera de control. Busca mejorar la comunicación con tu empleador, ofrece hacer trabajo extra o propone nuevas ideas que mejorarán el desarrollo de la empresa.

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