Trump llama a Comey un tipo “despreciable” y defiende su despido el año pasado

Líderes del Congreso piden proteger al fiscal especial, Bob Mueller, de un posible despido
Trump llama a Comey un tipo “despreciable” y defiende su despido el año pasado
James Comey fue despedido del FBI por el presidente Trump.

WASHINGTON— El presidente Donald Trump retomó este viernes sus ataques contra el exdirector del FBI, James Comey, a quien describió como un tipo “despreciable” y “mentiroso”, y defendió su decisión de despedirlo en mayo de 2017.

Un día después de que varios medios divulgaran detalles del libro de memorias de Comey, que saldrá a la venta el próximo martes, Trump emitió sendos mensajes en Twitter para restar credibilidad al exdirector de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Comey “es un probado FILTRADOR & MENTIROSO. Prácticamente todos en Washington pensaban que debía ser despedido for el terrible trabajo que hizo hasta que, de hecho, fue despedido. El filtró información CLASIFICADA,  por lo que debería ser enjuiciado. Mintió al Congreso bajo JURAMENTO”, se quejó Trump.

“El es un despreciable mentiroso que fue, como ha demostrado el tiempo, un terrible director del FBI. Su manejo del caso de la Corrupta Hillary Clinton, y los sucesos en torno al caso, será uno de los peores “fallidos trabajos” de la historia. Fue mi gran honor despedir a James Comey!”, puntualizó el mandatario.

Su furia contra Comey se deriva de que, según extractos adelantados a medios anglosajones, el libro lo deja mal parado, con revelaciones vergonzosas sobre el inicio caótico de su Administración, y los presuntos esfuerzos de Trump por frenar la investigación del FBI sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.

En el libro de 304 páginas, titulado “Una lealtad mayor: verdad, mentiras y liderazgo”, Comey describe a Trump como una persona motivada por su ego, sin ética ni real liderazgo, “desconectado de la verdad”, y más parecido a un mafioso.

Comey describe una conversación en enero de 2017 en la que el entonces presidente electo le pidió desvirtuar el llamado “archivo Steele”, escrito por un exagente de inteligencia británico, que narra un encuentro de Trump con varias prostitutas, años atrás en Moscú, cuando sólo un magnate inmobiliario de Nueva York. Trump le dijo que la información era falsa y dolorosa para su esposa, Melania Trump.

“Este presidente no tiene ética, desconectado de la verdad y valores institucionales”, afirma Comey.

Según una reseña del diario “The New York Times”, Comey compara su breve servicio bajo la Administración Trump a sus años como investigador de la mafia en Nueva York.

“El silencioso círculo de consentimiento. El jefe con control absoluto. Los juramentos de lealtad. El mundo visto como un nosotros contra ellos. Las mentiras sobre todas las cosas, grandes y pequeñas al servicio de algún código de lealtad que pone a la organización por encima de la moralidad y la verdad”,  observa Comey.

Trump despidió a Comey el año pasado, lo que produjo audiencias en el Congreso y la eventual designación del fiscal especial, Bob Mueller, para investigar la interferencia de Rusia en los comicios de 2016, la posible colusión de la campaña presidencial de Trump con Moscú, y posible obstrucción de justicia.

Trump ha insistido en que no hubo colusión y que la investigación del FBI es una “cacería de brujas”.

En los últimos días, la Administración ha renovado sus esfuerzos por cuestionar la credibilidad de Mueller, a cargo de la investigación, y del jefe de éste, el subfiscal general, Rod J. Rosenstein, que la supervisa.

Pero varios prominentes líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso han advertido que un despido de Mueller desataría una crisis constitucional, y promueven un proyecto de ley para proteger al fiscal especial y su investigación en curso.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, se sumó a los ataques de su jefe al indicar que Comey “no tiene credibilidad”.

De hecho, aliados republicanos de Trump han creado la página web “mentiroso Comey” con el único propósito de desacreditarlo.

Desde su despido el año pasado, Trump y Comey han intercambiado ataques en Twitter,  pero ahora cobran mayor importancia debido al escrutinio del FBI sobre las acciones de la Administración.