#UCLAForAll recauda fondos para estudiantes indocumentados e internacionales

#UCLAForAll recauda fondos para estudiantes indocumentados e internacionales
Marisol Granillo Arce es una de unos 750 estudiantes indocumentados en UCLA. (Suministrada)

A pesar que su padre regresó a su natal México permanentemente cuando Marisol Granillo Arce tenía 21 años, ella decidió luchar por su futuro sin importar que se quedaba en Estados Unidos sola e indocumentada.

“Yo llegué a Estados Unidos por primera vez cuando tenía 7 años con una visa de turista y después me fui [a México] y volví a los 12 años a vivir con mi padre y de ahí dejamos que se venciera la visa y me convertí en indocumentada”, cuenta la mujer de 31 años. “Mi padre se regresó a México por problemas de salud”.

La situación de Arce ha mejorado ligeramente ya que es beneficiaria de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y está a punto de graduarse con una maestría en trabajo social de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) .

No obstante, la incertidumbre acerca de su futuro prevalence, tanto en su educación como en su estatus legal.

Ella es una de aproximadamente 750 estudiantes indocumentados que asisten a UCLA con recursos extremadamente limitados para su educación. No califican para ayuda financiera del gobierno (FAFSA), lo que los obliga a trabajar más horas y aun así logran destacar académica y profesionalmente.

Arce dijo que después de graduarse con una licenciatura en sociología y desarrollo infantil a los 21 años comenzó a trabajar con entidades que apoyan a la comunidad inmigrante. A principios del 2017 solicitó su permiso de DACA y en el 2016 regresó a UCLA para obtener su maestría en trabajo social.

Sin embargo, el actual clima antiinmigrante la tiene preocupada. “Existe un miedo de no saber qué pasará en el futuro”, revela esta Dreamer cuyo permiso de trabajo vence en enero del 2019.

Ella ha sido aceptada para estudiar una segunda maestría en salud pública pero teme no poder completarla ya que sus gastos de educación y personales rondan en unos $40,000 dólares al año. Dinero que ella no tiene.

Las carencias de los estudiantes indocumentados

La gran mayoría de los estudiantes indocumentados viven con el constante temor de cómo pagarán su próximo semestre, dijo el profesor de UCLA Abel Valenzuela, quien también es asesor especial de política de inmigración en UCLA. Él se encarga de recomendar estrategias públicas para mantener el compromiso de UCLA de ser una entidad abierta para todos, sin importar el estatus migratorio.

Sin acceso a la ayuda financiera federal, los alumnos indocumentados e internacionales pueden tener dificultades para pagar sus necesidades educativas básicas como la matrícula, libros, y hasta el transporte, comida y vivienda.

 

Marisol Granillo Arce es una estudiante indocumentada de UCLA. (SUministrada)
Marisol Granillo Arce es una estudiante indocumentada de UCLA. (SUministrada)

Adicionalmente sufren para costear trámites legales inesperados asociados con su estatus migratorio. “Los estudiantes indocumentados se preocupan por lo que les pueda pasar a sus padres, hermanos y familiares [indocumentados]”, dijo Valenzuela.

Por esta razón, UCLA lanzó una campaña de recaudación de fondos llamada #UCLAForAll (UCLA para todos) la cual intenta ayudar a estos estudiantes que componen un mínimo porcentaje de la población estudiantil total de más de 45,000 alumnos.

La campaña comenzó el mismo día que se llevó a cabo una reunión del canciller de UCLA, Gene Block, con docenas de estudiantes, profesores y personal donde hablaron acerca de los recursos disponibles para los estudiantes indocumentados e internacionales en el campus.

“Lo que quiero para todos nuestros estudiantes es que tengan éxito”, les dijo el canciller a los presentes el pasado 5 de abril. “[Deben] Estudiar, tener carreras exitosas y no tener que preocuparse por otras cosas en su vida”.

“UCLA ayuda a algunos estudiantes a pagar la matrícula, pero no les puede ayudar con vivienda, comida, libros o casos de emergencia”, dijo Valenzuela. “Los estudiantes indocumentados tienen que hacer decisiones difíciles”.

Situación que Arce conoce de primera mano.

“Yo estudio la maestría a tiempo completo, trabajo en una clínica y los fines de semana trabajo como niñera”, explicó la mujer quien comparte su apartamento con una compañera para reducir sus gastos. “El primer año estuvo bien difícil, pero ahora ya solicito becas que pagan por algunos de mis gastos”.

El dinero obtenido de la recaudación de #UCLAForAll se usará para ofrecer servicios y asistencia a través de varias oficinas en el campus. Los fondos se destinarán a becas y matrícula, así como para programas supervisados por la oficina del vicerrector para asuntos estudiantiles: el equipo de respuesta ante emergencias de crisis de la UCLA, que brinda asistencia financiera a estudiantes que enfrentan emergencias financieras, y el programa de estudiantes indocumentados en UCLA.

Las donaciones irán dirigidas al Consejo Asesor del Canciller del Fondo de Política de Inmigración de la UCLA.

Valenzuela dijo que las historias de los estudiantes indocumentados y  su espíritu resistente lo motivan a hacer todo lo posible para garantizar que UCLA siga siendo un campus acogedor e inclusive para ellos.

“Como el canciller y yo hemos dicho, la UCLA debe continuar respaldando el derecho de todos a vivir, aprender, trabajar y buscar el Sueño Americano sin miedo ni discriminación”, dijo Valenzuela.

La campaña culminará el 7 de mayo con un objetivo de reunir al menos $50,000 dólares. Para hacer una donación o ver más información visite: https://spark.ucla.edu/project/9655