Estudiantes conmemoran masacre de “Columbine” y exigen al Congreso restricciones a las armas

Los estudiantes prometieron llevar su ira a las urnas para sacar a legisladores que no apoyen restricciones a las armas
Estudiantes conmemoran masacre de “Columbine” y exigen al Congreso restricciones a las armas
Los estudiantes protestan con mensajes contra las armas. Foto: María Peña/Impremedia

WASHINGTON— Al conmemorar el 19 aniversario de la masacre en la secundaria de “Columbine” en Colorado, sobrevivientes y miles de estudiantes abandonaron este viernes las aulas para exigir que el Congreso adopte leyes que silencien de una vez las balas y frenen el “baño de sangre” en las escuelas.

La protesta de ausentismo escolar (“National School Walkout”)en más de 2,000 colegios en todo Estados Unidos, comenzó a las 10 de la mañana en cada huso horario y coincidió, irónicamente, con un tiroteo en una secundaria en Ocala (Florida) que dejó a un estudiante herido.

El tiroteo escolar ocurrió una hora antes de que iniciara la protesta, en lo que el vigésimo en el país en lo que va de 2018.

Portando carteles con mensajes contra las armas, los estudiantes conmemoraron la masacre del 20 de abril de 1999 en la secundaria de “Columbine”, en Littleton (Colorado), en la que dos alumnos abrieron fuego contra la escuela y mataron a 12 estudiantes y un maestro.

Los estudiantes portaron numerosos carteles con mensajes contra las armas. Foto: María Peña/Impremedia

En ciudades como Littleton, Nueva York, Los Angeles (California), Parkland (Florida), Chicago (Illinois),  y Manchester (Nuevo Hampshire), los estudiantes presionaron al Congreso a que apruebe leyes que restrinjan la venta de armas y aumenten la seguridad escolar.

En Washington, centenares de estudiantes guardaron 19 minutos de silencio frente a la Casa Blanca, uno por cada año de inacción del Congreso desde “Columbine”, y  al llegar al Capitolio, advirtieron a legisladores que se oponen a un mayor control de las armas que tienen sus días contados, porque los estudiantes saldrán a las urnas el próximo 6 de noviembre.

“Nunca olvidaré a los que perdí en la masacre de Columbine… esta epidemia de violencia debió parar con nosotros”,  dijo Salli Garrigan, sobreviviente de “Columbine” y ahora madre de una hija y de otro en camino.

Salli Garrigan, sobreviviente de masacre en “Columbine” urge acción inmediata del Congreso. Foto: María Peña/Impremedia

“Hoy recuerdo a todas las víctimas, y deseo paz a los sobrevivientes que sufren las secuelas“ físicas, mentales y emocionales de estas tragedias,  agregó.

Exigen reformas

Al igual que durante la gran marcha nacional del pasado 24 de marzo, los estudiantes denunciaron a legisladores que resisten un  mayor control de armas porque están en el bolsillo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que entre 2009 y 2016 ha invertido $120 millones en contiendas estatales y federales.

La protesta, que inició Lane Murdock, una estudiante de Ridgefield (Connecticut), mediante una petición en “Change.org”, se apoyó en tres ejes: la rendición de cuentas de los políticos, medidas contra la violencia de las armas y alentar la participación política de los estudiantes.

“Congresistas, ustedes tuvieron 19 años desde Columbine para actuar, y ahora tienen hasta noviembre, o los sacaremos del poder. No nos conformamos con pensamientos y oraciones, queremos cambios”, dijo el estudiante Ian Berlin.

En concreto, los estudiantes pidieron prohibir la venta de armas de asalto y dispositivos que convierten a las pistolas en metralletas; fortalecer la revisión de antecedentes de compradores, y aumentar de 18 a 21 en la edad para comprar armas.

También quieren ampliar el período de espera entre la revisión de antecedentes y la compra o transferencia de armas, más fondos para la investigación de la violencia de las armas, y que los tribunales aprueben retirar las armas de individuos con problemas mentales.

Mientras observaba el mar de jóvenes frente a la Casa Blanca, Medea Benjamin, fundadora del grupo “CodePink”, dijo confiar en “aunque el Congreso se ha hecho el sordo, los estudiantes tengan éxito en las legislaturas estatales”.

Medea Benjamin, cofundadora de “CodePink” cree que los estudiantes podrán influir en las legislaturas estatales. Foto: María Peña/Impremedia

La “normalización” de la violencia

La masacre de 17 estudiantes en la escuela “Marjory Stoneman Douglas”, en Parkland (Florida), el pasado 14 de febrero fue el detonante de un movimiento estudiantil que, encabezado por jóvenes como Emma González, presiona al Congreso a que restrinja la venta de armas.

Ni la matanza en Columbine ni la de Parkland son casos aislados, sino todo lo contrario: sin exagerar, más gente ha muerto o resultado herida en tiroteos escolares en los últimos 18 años que en todo el siglo 20, en un preocupante patrón de “normalización de la violencia”, según un informe difundido en línea por la “Revista de Estudios sobre Niños y Familias (“Journal of Child and Family Studies”.

Se trata de una “epidemia” que tan solo en 2010 ocasionó $174,000 millones en costos directos e indirectos. En 2015, hubo 36,252 incidentes mortales, la mayoría por suicidios y homicidios, y entre los niños y jóvenes, el total de muertos ese año fue de 1,993, dijo el informe.

“En menos de 18 años, ya hemos visto más muertes vinculadas con tiroteos escolares que en todo el siglo 20, y una tendencia alarmante es que la gran mayoría de tiradores en este siglo son adolescentes, lo que sugiere que les resulta más fácil acceder a las armas”, tienen más problemas de salud mental y menos capacidad para resolver conflictos, explicó el autor del estudio, Antonis Katsiyannis, investigador de Clemson University.

El acceso a las armas fue “el mejor indicador” de muertes a punta de plomo, indicó el informe, contrariando el argumento de grupos como la NRA de que “las armas no matan gente”.

Una investigación publicada por el diario “The Washington Post” en febrero pasado indicó que más de 187,000 estudiantes en 193 escuelas han presenciado un tiroteo escolar desde la tragedia de “Columbine”.

Lápices, no balas

Con el Capitolio de fondo, un estudiante leyó un poema mientras otros leyeron cartas a los congresistas, denunciaron la violencia contra las comunidades afroamericana y latina  y, sobre todo, exigieron protección.

“Algunos dicen que estas protestas son una interrupción, pero la constante amenaza de la violencia de las armas es interrupción mayor en nuestro aprendizaje todos los días”, dijo Zachary Schonfeld, un estudiante de Reston (Virginia), cuya escuela tuvo un tiroteo hace unas semanas.

Satya Emerick pidió nunca olvidar los nombres de las víctimas de tiroteos,  “porque el gobierno hace poco o nada por evitar tragedias, porque no estamos a salvo en nuestras escuelas”.

“Digan sus nombres y luchen como demonios, para que sus propios nombres no tengan que ser  los  siguientes”, afirmó Emerick, arrancando ruidosos aplausos.

La protesta contó con un puñado de estudiantes latinos como Adrián Rodríguez, de 14 años, quien  señaló que “cada día mueren 96 personas por culpa de un arma”, y no quiere ser “la próxima víctima”.

Adrián Rodríguez pidió protección de las armas porque no quiere ser “la próxima víctima”. Foto: María Peña/Impremedia

“El Congreso tiene que hacer algo, porque está en juego nuestro futuro”, dijo Rodríguez, hijo de inmigrantes mexicanos.

La mexicoamericana Sandra Nava, de 15 años, dijo que “es absurdo que propongan armar a los maestros, queremos lápices, cartulinas, libros, no más balas”.

Sandra Nava, hija de inmigrantes mexicanos, pidió “lápices, no balas”. Foto: María Peña/Impremedia

Aleida Lozano, de 14 años, viajó desde el norte de Virginia “porque tenemos derecho a vivir en paz, a sentirnos protegidos, a no tener miedo en nuestras escuelas”.

“No puedo votar todavía, pero le pido a la gente que se registren, que voten en noviembre, porque solo así podemos lograr un cambio”, dijo Lozano, hija de padres salvadoreños y cuya prima sobrevivió a la masacre en Parkland.

Aleida Lozano siente temor y afirmó que los estudiantes tienen “derecho a vivir en paz”. Foto: María Peña/Impremedia

“Cuando recibimos la noticia fue algo terrible, es mi prima, y es duro pensar que casi la perdimos. Vinimos a decir basta ya”, puntualizó Lozano.