¿Cómo superar la pérdida del empleo?

Aunque puede ser un evento muy estresante, también es una oportunidad para nuevos comienzos
¿Cómo superar la pérdida del empleo?
Se trata de una situación que a cualquiera le puede pasar en estos días, no importa lo buen trabajador que sea o lo bien capacitado que estés profesionalmente.
Foto: Shuttestock

Hace casi un año fue despedido de su empleo debido a una reorganización en la compañía para la que trabajaba y, según le dijeron, con los cambios se eliminaba su posición. “Fue un golpe muy duro que no vi venir, fue algo tan inesperado que estuve como en un estado de shock por varias semanas”, afirma Marcelo, quien pidió usar un seudónimo y no especificar su profesión.

“He pasado por momentos de mucha rabia contra mi antiguo empleador, también he pasado por etapas de mucha tristeza porque esto lo he sentido como una traición de mi supervisor. Todavía, cuando pienso en cómo me lo dijeron y que a los dos días tenían a un chamaco en mi posición, siento mucho coraje. Y, como dicen por ahí, estoy con el agua al cuello porque no he logrado levantarme y las deudas se acumulan; solo he conseguido contratos, pero nada fijo porque la calle está muy dura”, agrega resignado, mientras asegura que quedarse sin trabajo es uno de los eventos más estresantes en la vida de una persona.

Se trata de una situación  que a cualquiera le puede pasar en estos días, no importa lo buen trabajador que sea o lo bien capacitado que estés profesionalmente y que, tristemente, se ha convertido en una experiencia cotidiana para muchos, sobre todo para miles de puertorriqueños.

“Uno de los fenómenos asociados a la crisis socioeconómica de Puerto Rico es el cierre (parcial o total) y la fusión de empresas. A este escenario se une el efecto del huracán María, con el cierre de negocios. Por lo tanto, la pérdida de empleo, al menos el tradicional, es una posibilidad real para cualquier persona que esté empleada”, advierte la psicóloga industrial y organizacional Ada Padró González, quien cree que la filosofía de que trabajar duro y ser leal a la empresa garantiza la seguridad de empleo es cosa del pasado.

Pero está de acuerdo en que el impacto emocional de un despido puede ser devastador. “La vergüenza, mezclada con el coraje y la sensación de sentirse humillado, se mezclan confusamente. Es como si te sacaran la alfombra estando tu parado sobre ella”, señala la también gerontóloga, mientras resalta que perder un empleo de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. es terrible, pero también es una “oportunidad de transformación personal”. Aunque está de acuerdo que  algunos nunca se recuperan emocional ni económicamente y otros tantos se sienten tan humillados y traicionados que nunca dejan atrás la amargura y el cinismo.

“La diferencia la hace la fortaleza interna o resiliencia que tenga la persona, que es la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Es un concepto multifactorial, ya que intervienen diversos factores o componentes psicosociales del individuo”, agrega.

Impacto en la vida diaria

Según indica Padró, el primer día en la casa luego de perder el empleo, puede ser muy dramático. “La pérdida del empleo es una experiencia que lleva a formular preguntas sobre el significado de la vida. ¿Con qué voy a vivir de ahora en adelante? ¿Cómo mantendré a mi familia? ¿Por qué me ha ocurrido esto a mí ahora? Y todo eso nos lleva al desespero”.

La forma en cómo se recibe la noticia de despido también influye mucho, señala la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Katherine Gómez Sierra. Por ejemplo, dice que hay personas que trabajan para una compañía que está en proceso de cambio y el empleado puede anticipar que puede perder el empleo en un mes o dos. “Aun así no deja de tener un impacto, pero es más impactante para el que recibe la noticia de hoy para hoy”.

Según explica la psicóloga industrial y organizacional, al haber un cambio en la rutina después del despido, hay que tomar en cuenta el significado de ese empleo más allá de ser el sustento o la fuente de ingreso. Por ejemplo, cómo una persona se identifica con su posición de gerente de una compañía. “Al perder ese puesto, la persona también puede sentir que pierde un poco de esa identidad, de su estatus social, de sus contactos con compañeros de trabajo y todo eso puede afectar su autoestima”, advierte Gómez.

De forma parecida se expresa Padró, quien dice que debido a que las personas pasan más tiempo en su lugar de trabajo que con su familia “el trabajo se convierte en la fuente principal de identidad, del sentido del yo, de creerse útil para la sociedad”. Y esa alteración en las reglas de juego “crea un efecto psicológico de ansiedad e incertidumbre”.

Además, explica Gómez, si la persona siente que falló en algo y si tiene dificultad para conseguir un nuevo empleo, podría empezar a dudar de sus capacidades y habilidades. También, dependiendo de cuál es el rol de su sueldo en  la familia -si es de apoyo o es el  principal- hay otras repercusiones, incluyendo las emocionales.

“Típicamente, si eres el que colaboras, puedes quedarte en casa  y buscas empleo con calma. Pero si eres el sustento principal de la familia, la presión  es mucho mayor y si no consigue empleo pronto puede ser muy estresante y frustrante, además de que también se afecta todo el entorno familiar”, puntualiza la psicóloga.

Frustración y tristeza

Padró propone que “ante una pérdida de trabajo, no malgastemos nuestras energías mirando hacia atrás sino que miremos hacia el frente”.  Mirar hacia adelante, agrega, nos “libera de la prisión del coraje y de la amargura”.

“Podemos llorar, coger aire y volver a llorar hasta que las lágrimas se agoten. Entonces levantemos la mirada, contemplemos el horizonte y todos los caminos en esa bifurcación”, recomienda Padró. Y aunque dice que  perder el empleo es parte de una transición inevitable que implica  que algo se queda atrás,   asegura que “los finales y los comienzos son dos caras de una misma moneda”.

Eso no implica que la persona no sienta tristeza y frustración, aclara Gómez, quien indica que esto es parte de ese proceso de cambio que surge con el despido y es  normal. Pero no necesariamente tiene que llegar a un diagnóstico de depresión. “Es normal que se atraviese por un periodo de tristeza porque la persona va a pasar por un proceso de duelo. Es como cuando fallece un familiar o cuando tenemos una situación que nos impacta grandemente y pasamos por unas etapas de gran dolor”.

La primera etapa es la negación y de shock, no creer que está ocurriendo. Luego se pasa a una etapa de enojo o de culpa, como creer que hizo o dejó de hacer algo que pudo causar el despido. “Una vez que la persona se da cuenta que es real y comienza a hacer la evaluación, entra en un proceso de tristeza”, añade Gómez. Por eso recomienda que una vez se llega a esa etapa, es importante  reconocer las emociones, aceptarlas y entenderlas, para que puedas recuperarte lo más rápido posible y comenzar un plan de búsqueda de empleo.

Nueva etapa

Es importante reconocer que pasar mucho tiempo en un estado de tristeza por no conseguir empleo, además de afectar la autoestima también puede llevar a la persona a la pérdida de la autoconfianza y a poner en duda las destrezas que tiene, advierte la psicóloga industrial organizacional Katherine Gómez Sierra, presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. Para ayudar a evitar esto y otros problemas recomienda lo siguiente:
Si en algún momento tuviste un interés adicional a tu profesión o sabes que eres bueno en algo, identifica esas nuevas destrezas y conocimientos que pueden ayudarte a conseguir un empleo diferente.

  • Habla con amigos y conocidos sobre lo que está pasando porque también pueden ayudarte a conseguir un nuevo trabajo.
  • Reconoce el estrés y las emociones que estás sintiendo y evalúa si estás enfrentando la situación de la forma correcta. ¿Estás alimentándote correctamente? ¿Comes muy poco o estás   comiendo demasiado? ¿Está bebiendo alcohol en exceso? ¿Tienes problemas para dormir? ¿Te estás aislando de la familia y de las amistades? Todos son síntomas de que puedes estar entrando en un estado de desesperanza. “Son señales de alerta para moverte y buscar la ayuda de un psicólogo que pueda ayudar”, recomienda Gómez, quien destaca que el psicólogo también puede ayudar en ese proceso de descubrir cuáles son tus capacidades e intereses, reforzarte y que puedas hacer una entrevista adecuada.
  • Mantén un balance entre mente cuerpo y alma. Busca tiempo para cuidarte, alimentarte y dormir bien. Mientras más saludable te mantengas, más efectivo vas a ser en el proceso de las entrevistas sobre trabajo.
  • Es importante tener una actitud positiva y mantener ese sentido de auto eficacia, de reconocer que vas a poder lograr emplearte nuevamente.
  • Mira la situación como una oportunidad para hacer alguna actividad que antes no hacías por falta de tiempo. Por ejemplo, un hobby, ejercicios o emprender un proyecto en la casa que has postergado por falta de tiempo.