AMLO: el fantasma del populismo

AMLO: el fantasma del populismo
El político mexicano Andrés Manuel López Obrador habla con la prensa
Foto: EFE/Archivo

Como ocurrió en 2006 y en 2012, el fantasma del populismo vuelve a perseguir a Andrés Manuel López Obrador, el candidato puntero en las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en México el domingo 1 de julio.

La posibilidad de que AMLO, quien representa al izquierdista partido Morena, llegue a Los Pinos tiene nuevamente con los nervios de punta a uno de los grupos de mayor poder: la élite empresarial mexicana que teme que se produzca un giro radical en la política económica actual, que se dé marcha atrás a las reformas estructurales como la energética y que se descarrilen proyectos tan ambiciosos como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Varios de estos hombres de negocios no están dispuestos a quedarse impasibles ante la abrumadora ventaja que tiene López Obrador y que algunas encuestas estiman en 20 puntos por encima de su más cercano competidor, Ricardo Anaya, que representa a una  coalición entre el derechista PAN y el izquierdista PRD.

Para desacreditar al tabasqueño, desde hace varios días circulan por las principales avenidas de la Ciudad de México autobuses con carteles que promocionan una serie televisiva denominada “Populismo en América Latina”  con  fotografías de López Obrador, Hugo Chávez, Juan Domingo Perón y Luiz Inácio Lula da Silva. La intención es clara: inculcar  entre los electores la idea de que AMLO representa un peligro y llevará a México a un destino incierto como el que causaron en sus respectivos países  algunos de los dirigentes que aparecen a su lado.

Aunque no está claro cuándo y cómo se transmitirá la serie, el propio AMLO ha revelado que quienes la financiaron son los conocidos empresarios Claudio X González y Roberto Hernández.

Algunos de los entrevistados para la serie, como la politóloga Denise Dresser y el historiador Lorenzo Meyer, señalan que no han visto el producto terminado, pero se deslindan de cualquier uso político que se le pudiera dar. Muchos seguidores de AMLO han pedido boicotear los programas.

Si bien es obvio que la serie es parte de la campaña sucia contra López Obrador sería contraproducente prohibir su difusión porque se cometería un atentado contra la libertad de expresión. Los electores mexicanos que así lo deseen tienen derecho a verla y a formar su propia opinión al respecto. Hoy más que nunca es necesario que la ciudadanía tenga acceso a la mayor información disponible sobre los partidos y candidatos que aspiran a diferentes cargos de elección porque es mucho lo que está en juego.