¿Existe en realidad una hora ideal para cenar?

Quizá el secreto para no subir de peso no esté en la hora, sino en lo que ingieres antes de dormir
¿Existe en realidad una hora ideal para cenar?
Cenar liviano y temprano, claves para un buen descanso.
Foto: Shutterstock

Alrededor del mundo se desayuna y almuerza en horarios bastante parecidos, pero si hablamos de la cena las diferencias son grandes. Ya sea porque adoptamos las costumbres de nuestros colonizadores o porque nuestra jornada laboral se extiende hasta altas horas del día.

La licenciada en nutrición Jesica Lavia sostiene que si bien el horario es importante a la hora de irse a la cama, la clave es el tiempo que pasa entre que cenamos y nos acostamos. “Desde el punto de vista nutricional, no existe una hora fija ideal para cenar. En realidad dependerá del horario en el que cada uno se va a dormir, porque lo importante es darle tiempo al organismo de metabolizar esa última comida del día”, sostiene.

Lo recomendado, asegura, es dejar pasar al menos dos horas entre que cenamos y nos metemos en la cama. “La idea es hacer una buena digestión antes de que el metabolismo entre en fase basal”. Dicha fase es el gasto energético diario mínimo en el que entra el cuerpo cuando duerme. Las 21:30 horas es el horario general en el que se cena, si a eso le sumamos dos horas mínimo, deberíamos meternos a la cama a las 23:30 horas aproximadamente.

“Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”

Los y las nutricionistas repiten dicha frase una y otra vez, porque es clave a la hora de tener un buen funcionamiento del sistema digestivo y buen rendimiento respecto a la energía que el cuerpo recibe y necesita para su buen descanso está en cenar livianito.“Cuanto más abundante es la cena, más tiempo necesita para ser digerida. Por eso siempre se recomienda cenar liviano“, aconseja Lavia, y nos da algunos tips para poder conseguir una buena cena pero, a su vez, un buen descanso.

*Consumir porciones moderadas.
*Agregar siempre algún vegetal.
*Evitar alimentos ricos en grasas y azúcares.
*Utilizar métodos de cocción que no lleven aceite.
*Moderar el consumo de alcohol.
*Dentro de las carnes, elegir preferentemente las blancas y evitar las rojas, ya que el tiempo de digestión de estas     últimas es mayor.
*Incorporar fruta.
*Utilizar condimentos aromáticos. Evitar los alimentos y condimentos picantes.