Inmigrantes dejan el miedo y marchan para resistir juntos a Trump

Se calcula que más de 5,000 angelinos salieron el Día del Trabajo con un mensaje de unidad, perseverancia y esperanza
Inmigrantes dejan el miedo y marchan para resistir juntos a Trump
Numerosas personas se encuentran reunidas en Pershing Square para iniciar una de las marchas. (Aurelia Ventura)

El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, una madre de 81 años, se animara a participar en la marcha del 1 de mayo en Los Ángeles.

“Vivo preocupada de que mi hijo no regrese del trabajo. Él es indocumentado. Tiene 40 años. Lo traje de México a los 9 años”, contó. “Cuando ya va a salir del trabajo, siempre le llamo para preguntarle, ¿ya vienes? ‘si ya voy Ma’, me dice. Entonces me quedo tranquila”.

Como esta anciana madre, casi 5,000 trabajadores, inmigrantes y sus familias salieron a marchar en Los Ángeles con un mensaje muy claro para el presidente Trump: “Juntos Resistiremos”. Este año hubo dos marchas que salieron de distintos puntos del centro de la ciudad. La más grande terminó en el edificio federal; y la menos numerosa en la Placita Olvera.

Olivia Medina de 81 años se unió a la marcha que salió de las calles Broadway y Olympic. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

“La amenaza es contra todo el pueblo, contra todos los latinos, tenemos que unirnos. Jamás el pueblo inmigrante había estado tan amenazado”, exclamó Juan José Gutiérrez, líder de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes que junto con Hermandad Mexicana encabezó la marcha de dos millas que arrancó en las calles Olympic y Broadway y que culminó por la tarde en la Placita Olvera.

Gutiérrez recalcó que la Marcha del 1 de Mayo de este año tuvo como demanda principal lograr una reforma migratoria amplia con un camino a la ciudadanía. “Pero también tenemos que luchar por lo que ya hemos ganado, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), el Estatus de Protección Temporal (TPS), la calidad de estado Santuario en California, el derecho a las licencias, y por un alto a los arrestos indiscriminados”, dijo.

De la Plaza Pershing con rumbo al edificio federal donde se albergan las oficinas del Servicio de Migración y Aduanas (ICE), salió una marcha mucho más numerosa que la encabezada por Gutiérrez.

“Más de 50 organizaciones nos hemos unidos para no permitir que se atropellen nuestros derechos constitucionales”, dijo Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA).

Esta marcha tenía dedicatoria para la administración Trump: defender, proteger y respetar los derechos de los inmigrantes, pelear la agenda antiinmigrante y detener los esfuerzos por separar familias, y promover la participación en las elecciones primarias. Al frente de la marcha iban el líder del Senado, Kevin de León y la líder sindical María Elena Durazo.

No más separación de familias y no más deportaciones fueron algunos de los reclamos de los inmigrantes que marcharon el 1 de mayo en Los Ángeles. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

“A diferencia de otros años, la marcha del 2018 es el reflejo de que hay más organizaciones y activistas por todo el país peleando por los inmigrantes”, comentó Durazo.

“Esto me motiva y me inspira porque es una fuerza que Trump no puede aplastar. Ya muchos de esos congresistas republicanos racistas que jamás habían perdido, están perdiendo puestos”, dijo.

Los marchistas salieron corando consignas de unión. “¡Aquí estamos y no nos vamos!; ¡Si se puede! ¡Nada nos va a detener mientras estemos unidos. ¡Aquí trabajamos y taxes pagamos! ¿Quién es ese que hace ruido. ¡Es el pueblo que está unido!” ¡Sin papeles y sin miedo!, decían una y otra vez.

Muchos de ellos llevaban cartelones de rechazo a las políticas de Trump pero también con exigencias. “¡No a los muros!, ¡Amnistía para los trabajadores inmigrantes! ¡Todos somos inmigrantes! ¡Alto a las deportaciones! ¡Mantengámos a las familias unidas!

Una docena de vendedores ambulantes de hot dogs, todos inmigrantes, se unieron a la marcha ya que además de legalización, exigen que la Ciudad  de Los Ángeles establezca un sistema de permisos que les permita trabajar sin miedo a las multas de los policías.

Miles de inmigrantes desfilaron el 1 de Mayo en Los Ángeles en demanda por una reforma migratoria y porque paren las deportaciones. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Miedo no los detiene

Mirna Kuk, una inmigrante de Yucatán, México dejó el miedo a un lado para participar en la marcha que salió de Pershing Square.

“Todos los días me levanto con temor a que Trump nos saque. Tengo más miedo por mi esposo. Él sostiene a la familia con su trabajo. Tenemos dos niños de 7 y 3 años”, confesó.

Agregó que a veces hasta le preocupa ir a la tienda, o simplemente no quiere salir a ningún lado por miedo a un arresto. “Le pido a Trump y a los congresistas que se toquen el corazón, que ya no sigan las deportaciones porque muchos niños se van a quedar sin papás. Es muy triste nuestra situación”, se lamentó.

María Hernández, una trabajadora de la limpieza con más de 20 años de vivir en las sombras, dijo que ella no tiene miedo.

“Eso es lo que quiere este gobierno, que vivamos con miedo, que estemos divididos. Yo he salido a marchar para exigir a esta administración que nos dejen de maltratar y nos den una reforma migratoria”, afirmó.

Más de 50 organizaciones se unieron para marchar por las calles de Los Ángeles el 1 de mayo (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

María Elena Hernández, quien trabaja como niñera, salió a marchar con su nieto de menos de 2 años en una carreola. “Vine como un símbolo de protesta y porque queremos un futuro mejor. Al presidente Trump y a los congresistas, les pedimos que por un minuto se pongan en nuestros zapatos. No sentimos atacados y desconocidos en un país que sentimos nuestro y al que valoramos por lo que nos han ayudado”, expuso.

 Lleva 20 años en el país y sus tres hijos de 25 y 23 años son beneficiarios de DACA. Ella reconoció que sí tiene miedo.

“Sí lo sentimos, pero no queremos que ese sentimiento nos paralice porque somos gente de bien que lucha por sus derechos y dignidad”.

Paulina R. una joven DACA discapacitada marchó en silla de ruedas. “Como todos los demás, yo soy una trabajadora que represento a las personas con una discapacidad. He salido a marchar para decirles que estamos aquí y no nos vamos. Les pedimos a quienes toman las decisiones en Washington, que se fijen quiénes somos. Somos gente trabajadora y unida”, subrayó.

A quienes pueden salir a votar, les dijo, que hoy más que nunca es importante que salgan, y vayan a las casillas en las elecciones primarias de junio y en los comicios generales de noviembre. “Me siento muy feliz de poder participar”, dijo con una sonrisa de oreja a oreja mientras empujaba con fuerza su silla de ruedas por las calles del centro de Los Ángeles.