Las mujeres frente a la jubilación

Algunas de las razones por las que muchas trabajadoras no se prepararan para sus años de retiro
Las mujeres frente a la jubilación
Se estima que solo el 46% de la población femenina que trabaja ahorra en un plan de retiro para su jubilación.
Foto: Shutterstock

A pesar que las mujeres han venido ganando campo y mejores puestos profesionales en los diversas áreas de la fuerza laboral, su realidad económica durante los años dorados continúa en desventaja en comparación con sus colegas masculinos debido a que un gran porcentaje de ellas no contribuye durante sus años laborales a un plan de jubilación.

Tiffany Boiman—directora de la Oficina de Políticas y Programas de la Oficina de la Mujer (WB) del Departamento Laboral de Estados Unidos (USDOL)— y Mark Connor  —director de la Oficina de Alcance, Educación y Asistencia de la Administración de Seguridad de Beneficios del Empleado (EBSA)— exponen en uno de sus escritos para el blog informativo de la WB los siguientes hechos que contribuyen a este problema:

1. Las mujeres viven más tiempo, pero a menudo tienen menos ahorros para su jubilación.

Aunque es bien sabido que las mujeres tienden a vivir un poco más que los hombres, éstas también tienden a ahorrar menos para su retiro. En promedio, una mujer que se jubila a los 65 años puede esperar vivir otros 21 años más, casi tres años más que un hombre que se jubila a la misma edad.

Y aunque esta es la realidad, el saldo promedio de las cuentas de jubilación de las mujeres en 2016 fue de tan solo $20,680 en comparación con $31,371 para los hombres, según una investigación realizada por el Vanguard Institutional Investor Group.

2. Muchas mujeres no ahorran para la jubilación en los planes patrocinados por sus empleadores.

Aproximadamente el 54% de las mujeres que trabajan no participan en un plan de jubilación patrocinado por el empleador ya sea por elección (7%), inelegibilidad (9%) o porque no se les ofreció (37%), según datos del Instituto Nacional para la Seguridad de la Jubilación.

3. Los salarios de las madres trabajadoras son cada vez más importantes para la seguridad económica de sus familias.

Datos de la USDOL señalan que cerca del 60% de las mujeres mayores de 16 años formaban parte de la fuerza laboral en 2015. En este año, la tasa de participación de las madres con hijos menores de 18 años mostró un incremento de casi el 70%. Además, el número de las madres que son la principal o única fuente de ingresos en el hogar ha aumentado significativamente en las últimas décadas.

Las madres proporcionaron en el 2015 al menos la mitad de los ingresos de la familia en el 40.9% de los hogares con niños menores de 18 años, frente al 11.3% en 1960.

4. Las madres tienen casi cinco veces más probabilidades de trabajar a tiempo parcial que los padres.

A pesar de los avances obtenidos en los ingresos salariales de las mujeres en las últimas décadas, las madres empleadas tienen casi cinco veces más probabilidades de trabajar a tiempo parcial que los padres, debido en gran parte a sus deberes de cuidar de sus hijos o de algún familiar que lo requiere.

Esto pone en desventaja a las mujeres ante los hombres debido a que es menos probable que los trabajadores a tiempo parcial estén cubiertos por un plan de ahorro para la jubilación provisto por el empleador. Esta realidad también las pone en la situación de no contar con el suficiente dinero para ahorrar por su cuenta.

5. Las mujeres corren un mayor riesgo de experimentar pobreza en los años dorados de su jubilación.

Las mujeres enfrentan un mayor riesgo de pobreza durante los años de su jubilación y es mucho más probable que los hombres que dependan de los pagos del Seguro Social.

De acuerdo con datos de esta agencia, para el 27.4% de las mujeres de 65 años o más, los beneficios del Seguro Social comprenden el 90% de sus ingresos totales. Igualmente, para el 46% de las mujeres solteras mayores (incluyendo a las viudas), según señalan las estadísticas del año 2014 de esta dependencia.

Qué deben de hacer

Ante estas realidades, el llamado para las mujeres que trabajan y son elegibles para participar en algún plan de retiro patrocinado por sus empleadores es que empiecen a contribuir lo más pronto posible aunque sea con cantidades pequeñas de dinero, ya que estas se van acumulando  a través del tiempo y pueden llegar a ganar altos intereses.

Y como las mujeres en general tienden a invertir de forma más conservadora que los hombres, la recomendación es que “elijan con cuidado dónde depositan su dinero y aprendan a mejorar sus rendimientos de inversión”.