Mayoría de la caravana migrante aún no ha podido entrar a pedir asilo, siguen acampando frente a la garita

No se ha comprobado que los once que fueron acusados de cruzar ilegalmente realmente fueran parte de la caravana, como lo aseguró el Departamento de Justicia, dicen activistas.
Mayoría de la caravana migrante aún no ha podido entrar a pedir asilo, siguen acampando frente a la garita
Casi la mayoría del grupo de la caravana migrante sigue acampando cerca de la garita de San Ysidro mientras les permiten ingresar al proceso de asilo (Foto: Manuel Ocaño/Enviado especial)

Solamente 14 migrantes centroamericanos y 25 mexicanos han pasado en dos días a la garita Peatonal Oeste o PedWest de San Ysidro hasta la tarde de este martes, mientras los organizadores de la caravana coinciden con autoridades estadunidenses de que once personas a quienes se les presentaron cargos por ingresar ilegalmente al país son “sospechosos” de ser parte de la caravana.

“Por la información que tenemos, tres de ellos pudieran haber sido parte de la caravana, pero no lo hemos podido confirmar, para nosotros, como para las autoridades en Estados Unidos, son solo sospechosos de ser parte del grupo”, informó la portavoz de Pueblo Sin Fronteras, Gina Garibo.

Dijo que a los ocho centroamericanos, madre y niños, que ingresaron a la garita en la noche del lunes, se sumaron ahora 25 mexicanos, todos en familias, y otros seis centroamericanos que llegaron a Tijuana con la caravana que cruzó México.

La organización carece de información sobre la condición migratoria y de salud de las personas que han ingresado hasta ahora, y, de acuerdo con Garibo, tampoco saben si fueron separados hijos y madres.

“El domingo habían ingresado 50 integrantes de la caravana a PedWest pero más tarde dijeron que tenían que salir 30, así que se quedaron 20. Posteriormente, las autoridades fronterizas dijeron que solo atenderían a ocho solicitantes de asilo. Entre ellos mismos que ya estaban adentro eligieron quiénes debían quedarse”, dijo Garibo.

Entre los ocho que se quedaron se encuentra la señora hondureña Gabriela Hernández, de quien La Opinión informó recientemente, quien tiene un embarazo de alto riesgo de tres meses y también se quedaron sus dos niños pequeños.

La portavoz dijo que también los mexicanos que ya aguardaban para ingresar a solicitar asilo cuando llegaron los centroamericanos tiene ese derecho.

“Creemos que cualquier persona que tenga un temor válido para huir tiene ese derecho y debieran todos estar dentro de la garita a la espera de que se escuchen y revisen sus casos”, declaró Garibo en entrevista.

En una explanada fuera de la garita continúan unos 230 centroamericanos de la caravana, de acuerdo con cálculo del grupo organizador.

Aparte hay unas 50 personas de México, principalmente de Michoacán y Guerrero, que también esperan turno para solicitar asilo a Estados Unidos.

Los centroamericanos jerarquizan quién pasa a pedir asilo primero según el grado de vulnerabilidad; a los mexicanos en cambio les fueron entregados números para entrar a presentar en orden su caso. La espera entre mexicanos ha tomado este mes en promedio diez días, de acuerdo con testimonios.

Llega ayuda para la caravana migrante

Mientras tanto la ayuda fluye especialmente para los migrantes centroamericanos.

Veteranos Por La Paz y envió desde el condado de Orange un vehículo con alimentos, ropa y agua potable. La entrega la hicieron los Veteranos Deportados Unificados de Tijuana.

Por su parte un activista de San Diego, Mark Lane, convocó a ayudar en redes sociales y en unos 20 minutos reunió donativos por alrededor de 800 dólares. Compró pañales desechables y artículos de higiene personal para llevar a los migrantes que acampan bajo una llovizna menuda fuera de la garita, y el resto del donativo lo entregó al grupo.

A solo tres días de haber sido intervenido del corazón en un hospital, Lane dijo haberse sentido inquieto especialmente cuando supo que los bebés de los refugiados centroamericanos necesitan con urgencia pañales desechables.

En el campamento hay por lo menos una treintena de transexuales, en su mayoría de Honduras y El Salvador, quienes tuvieron que huir de sus lugares de origen por la violencia delictiva, la conyugal e incluso la oficial, de parte de autoridades. Hasta ahora ninguna integrante de ese grupo ha pasado a solicitar asilo.

El campamento es resguardado discretamente por oficiales de la Gendarmería mexicana, agentes federales uniformados.

No se han reportado incidentes de ninguna naturaleza en el campamento.

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