Gina Haspel genera críticas y elogios como posible titular de la CIA

Haspel tiene apoyo de la comunidad de inteligencia y fuerte rechazo de defensores de los derechos humanos
Gina Haspel genera críticas y elogios como posible titular de la CIA
Haspel fue nominada por el presidente Trump para dirigir la CIA.

WASHINGTON— Gina Haspel quiere hacer historia como la primera mujer en liderar a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) pero, a una semana de su audiencia de confirmación en el Senado, la exagente encubierta afrontó este miércoles críticas y elogios de todo el espectro político.

Haspel, de 61 años, fue nominada por el presidente Donald Trump para liderar la agencia de espionaje, en reemplazo de Mike Pompeo, quien hoy mismo juramentó como secretario de Estado tras el reciente despido de Rex Tillerson.

Pero Haspel, por ahora directora interina de la CIA, ha sido una figura tanto polémica como misteriosa debido a su extensa carrera desde 1985, incluyendo varios años como agente encubierto.

Quienes la admiran, incluyendo expertos del mundo diplomático y la comunidad de inteligencia, aseguran que es la persona idónea para el cargo por su larga carrera en tareas de inteligencia.

Sus detractores, principalmente grupos defensores de los derechos humanos, replican que su papel en los métodos coercitivos contra prisioneros capturados en la lucha antiterrorista tras el 9/11 la inhabilitan para el cargo.

El próximo 9 de mayo, el Comité de Inteligencia del Senado realizará su audiencia de confirmación, y deberá programar un voto preliminar para su eventual voto de confirmación en el pleno del Senado.

Haspel necesitará una mayoría simple de 50 votos para su confirmación, y la Casa Blanca, que hoy difundió propaganda a su favor,  reconoció que el votó será muy cerrado y probablemente necesitará que el vicepresidente Mike Pence, en su calidad como presidente del Senado, tenga que acudir a romper un posible empate.

Mientras tanto, la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU) lanzó hoy una campaña de anuncios digitales por $45,000 dirigidos a la senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, para persuadirla a que no vote a su favor en el pleno del Senado.

En el anuncio de 30 segundos, la ACLU destacó que asi como Feinstein ha luchado por la transparencia de la CIA en la práctica de la tortura –abolida durante la Administración Obama- en esta ocasión, “debe mantenerse firme contra la tortura” y también rechazar la confirmación de Haspel.

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Durante una conferencia telefónica con periodistas, activistas de ACLU advirtieron de que Haspel supervisó operaciones de tortura de prisioneros en cárceles clandestinas en el exterior, jugó un papel en la destrucción de pruebas, y no merece el “sí” del Senado.

Christopher Anders, subdirector de la oficina legislativa en Washington de ACLU, condenó que la CIA se ha embarcado, con la ayuda de la Casa Blanca, en una intensa campaña de persuasión, difundiendo datos selectivos y halagüeños –pero incompletos- sobre Haspel, incluyendo su breve encuentro con la Madre Teresa.

“Si es confirmada, creemos que Gina Haspel será la primera y única persona confirmada ––en la historia del Senado- en tener un papel en las operaciones de tortura” de la CIA, afirmó Sanders.  

 “Los senadores tienen la oportunidad de hacer una opción moral, con base a principios, y deben rechazar su confirmación”, subrayó.

Por su parte, Daniel Jones, autor de un informe secreto del Senado de 7,000 páginas sobre las prácticas de tortura de la CIA en cárceles clandestinas,  aseguró que la agencia engañó al Congreso y a la opinión pública sobre esos interrogatorios coercitivos.

Haspel, desde su puesto en el Centro Antiterrorista de la CIA y en otros cargos operacionales tras el 9/11, estaba al tanto de las “deficiencias del programa”, aseguró Jones.

Feinstein y otros líderes demócratas del Senado ha tenido acceso pleno al informe completo de Jones, y han expresado consternación sobre algunas de las operaciones en las que presuntamente participó Haspel.


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