Las enfermedades de transmisión sexual se disparan en Los Ángeles

Más personas fueron diagnosticadas con sífilis, clamidia o gonorrea en 2016 que nunca antes
Las enfermedades de transmisión sexual se disparan en Los Ángeles
La caída del uso del preservativo es clave del problema.
Foto: Archivo

El evento Spring Into Love busca que los estudiantes de secundaria se sientan más cómodos hablando de sexo. La esperanza es que un diálogo abierto los haga más proclives a buscar condones y pruebas de ETS, y eventualmente a reducir la propagación de enfermedades.

Los funcionarios de salud del Condado de Los Ángeles trata de pensar de manera innovadora mientras luchan por reducir las crecientes tasas de enfermedades de transmisión sexual. Y es que está claro que las formas tradicionales de prevenir la enfermedad (las visitas regulares al para someterse a exámenes de detección y tratamiento) no han estado funcionando, dijo el Dr. Jeffrey Gunzenhauser, oficial de salud interino del condado de Los Ángeles. No porque no sean efectivas, sino porque ya casi nadie las lleva a cabo.

Recientemente, el condado de L.A. creó un centro para la equidad en la salud para evaluar la forma en que ciertos problemas de salud pública se entrelazan con factores sociales como el ingreso y la educación, así como la discriminación racial. Y las altas tasas de ETS son prioridad: en los últimos cinco años, el número de casos de gonorrea en el condado de Los Ángeles se duplicó, afectando especialmente a las minorías.

Spring Into Love, que comenzó hace cinco años, es una idea original de una coalición de defensores de la salud del condado de L.A. que busca reducir las tasas de enfermedades de transmisión sexual. El evento de este año, realizado a fines de marzo, incluyó talleres sobre relaciones sanas e imagen corporal, así como pruebas gratuitas de ETS. “Esta es una interacción humana tan natural, y sin embargo está tan estigmatizada”, dijo Valerie Coachman-Moore, que supervisa WeCanStopSTDsLA, la coalición de defensores que participaron en el evento.

El silencio en torno al sexo juega un papel importante en las altas tasas de ETS de los jóvenes. Muchos se sienten incómodos al ingresar a una clínica de ETS o al hablar con sus parejas sobre prácticas seguras. Lamentablemente, el sexo sigue siendo un tabú en lo que a educación respecta.

De esta forma, la mitad de los casos de clamidia y un tercio de los casos de gonorrea diagnosticados cada año en el condado de L.A. se encuentran entre las personas de entre 15 y 24 años. Pero Barbara Ferrer, directora del Departamento de Salud Pública del Condado de L.A., no cree que ellos tengan la culpa: “lo único que nunca hago, y espero que otros no, también, es culpar a estos jóvenes por no cuidar de sí mismos”.

A nivel nacional, las tasas de enfermedades de transmisión sexual han aumentado durante los últimos cinco años. Más personas fueron diagnosticadas con sífilis, clamidia o gonorrea en 2016 que nunca antes.

Algunos culpan a la falta de financiación de los programas de prevención de ETS, así como a la caída del uso del condón. También se especula que las personas tienen relaciones sexuales con más parejas debido a las aplicaciones móviles, que facilitan enormemente los encuentros esporádicos entre desconocidos, donde la pasión se impone a la seguridad.

A la hora de analizar las altas tasas de ETS entre las minorías, la situación empeora. Por ejemplo, los hombres homosexuales y bisexuales constituyen la gran mayoría de los nuevos casos de sífilis. Asimismo, en el condado de Los Ángeles, las tasas de sífilis entre las mujeres afroamericanas son seis veces más altas que entre las blancas y tres veces más altas que entre las mujeres latinas.

El entorno es clave. Los vecindarios donde reside la gente de color, por ejemplo, tienen más probabilidades de estar plagados de contaminación y tener menos parques y médicos, factores que afectan directamente la salud de las personas. “Este no es solo su problema, es un problema de la comunidad”, dijo Jim Rhyne de WeCanStopSTDsLA.

Northover dijo que los funcionarios necesitan evaluar lo que se llama racismo estructural o sistémico, osea, el impacto de las políticas de vivienda o educación. Los estudios han encontrado, por ejemplo, que las personas con VIH y bajos niveles de alfabetización tienen menos probabilidades de seguir su tratamiento y que los estadounidenses más pobres tienen más probabilidades de tener un comportamiento sexual arriesgado.

Incluso, la falta de oportunidades puede estar forzando a las mujeres a intercambiar sexo por recursos, lo que lleva a la propagación de enfermedades de transmisión sexual, dijo Northover. También tiende a existir una desconfianza en el sistema médico entre los afroamericanos, lo que los hace reacios a buscar atención.

Sin duda, la situación requiere un nuevo enfoque. El Dr. Michael Hochman, un alto adjunto de salud del supervisor, lo ve claro: “si sigues haciendo lo mismo y esperas un resultado diferente, entonces eso es una locura”