Menos armas en las calles de Los Ángeles

Angelinos responsables se deshicieron de pistolas, rifles, munición y rifles de asalto
Menos armas en las calles de Los Ángeles
Un agente del LAPD muestra las armas canjeadas por tarjetas de regalo. (Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Evan “N” llegó en su automóvil al Centro de Reservas y Cuerpo de Marines de Estados Unidos, en el área del estadio  los Dodgers de Los Ángeles para entregar de forma anónima tres pistolas, un revólver y tres rifles y, a cambio, recibió tres tarjetas de regalo por valor de 700 dólares.

Las armas que entregó a agentes y detectives de la Unidad Antipandillas del Departamento de Policía de Los Ángeles eran propiedad de un anciano mayor de 90 años, a quien le ayudaron a limpiar su casa.

“Descubrimos estas armas en el closet de la casa”, contó el residente de Pasadena. “No imagino qué hubiera pasado si alguien entra a su casa y las roba”.

Evan se acogió al programa de recompra de armas, una iniciativa de la Oficina de Reducción de Pandillas y Desarrollo Juvenil (GRYD) de la Alcaldía de Los Ángeles.

 

Agentes del LAPD sacan armas que llevaba Evan en la cajuela de su auto. (Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Desde temprana hora de este sábado, decenas de automovilistas llegaron al Centro de Entrenamiento Frank Hotchkin
para deshacerse de más de 200 armas de fuego: revólveres, pistolas de numerosos calibres, automáticas y
semiautomáticas y rifles. La misma tarea se efectuó en el Centro Médico Facey, en Mission Hills.

“Muchas de estas armas estarán fuera del alcance de los niños”, dijo Eric Good, detective de la División de
Pandillas y Narcóticos del LAPD. “Las vamos a destruir para que nadie sea herido”.

Miles de armas recuperadas…y destruidas

En 2017, el programa de recompra de armas dio como resultado la recuperación -y posterior destrucción- de 772 armas, incluidas Uzis, rifles AK-47 y un lanzador antitanque.

Entre aquellas armas había 370 pistolas, 220 rifles, 142 escopetas y 40 armas de asalto. Los agentes de policía
entregaron alrededor de $81,000 dólares en tarjetas de regalo, con alrededor de $10,000 dólares donados por Gun by Gun, un grupo de prevención de violencia armada sin fines de lucro.

Sin embargo, el total de armas que fueron eliminadas el año pasado por el LAPD alcanzó las 5,000 -sin incluir
las que se obtuvieron en la recompra-. Este año se podría superar esa cifra.

“Desde que comenzó el programa en 2006 hemos obtenido más de 15,000 armas”, dijo la detective Megan
Aguilar, a La Opinion. “Algunas quizás se utilizaron en robos, actos de intimidación y [la gente] las mantenía
guardadas en el closet, en la cocina, en el baño o debajo de la cama”.

 

Más de 200 armas se recuperaron este sábado. (Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Aguilar explicó que mediante un proceso ya establecido, revisarían el serial de cada arma de fuego entregada
para saber si en algún momento fueron utilizadas en la comisión de algún crimen o, si fueron robadas,
notificar a los propietarios que hayan hecho el reporte de la pérdida. Si no descubren nada, serán destruidas y
fundidas en metal.

En marzo de 2017, el alcalde Eric Garcetti dio a conocer su objetivo de retirar aproximadamente 20,000
armas de fuego de las calles en un plazo de cinco años, gracias a una subvención federal de $1 millón de dólares para in centro de inteligencia de armas que pretende poner a más tiradores detrás de las rejas y a quienes estén
vinculados a actos perpetrados con sus armas.

Aunque los programas de recompra de armas tienen como objetivo eliminar los artefactos no deseados de la comunidad y prevenir lesiones o muertes, no ha arrojado datos científicos que comprueben su eficacia en la disminución de delitos, robos, asaltos agravados u homicidios.

A esa conclusión llegaron Laura Baumann, Heather Clinton, Rob Berntson, Susan Williams y Bredan Campbell sobre el estudio epidemiológico de suicidios, las armas de fuego y la recompra de armas relacionadas con muertes en Connecticut.

En 2015, en base a datos de la policía de Hartford, la policía de esa localidad incautó 224 armas de fuego, se recolectaron 169 armas en cuatro eventos de recompra y hubo 187 muertes relacionadas con armas de fuego en todo el estado (105 suicidios y 81 homicidios).

En Los Ángeles, datos computarizados del LAPD fechados entre el 24 de enero al 24 de abril de este año señalan que en la ciudad se han cometido 541 incidentes en los que se ha disparado un arma y 237 personas han sido lesionadas. El año pasado, la cifra era de 719 balaceras y 333 individuos heridos, es decir, en 2018 ha habido más disparos (19.3%), pero menos víctimas, o -6.8%.

Responsabilidad de los adultos

Si bien algunas de las armas intercambiadas por vales de regalo estaban oxidadas o eran inservibles, habían sido guardadas por años.

“Lo importantes es que estas armas ya no estarán en ninguna casa”, destacó el agente Héctor Diaz, de la Unidad Antipandillas y Antinarcóticos del LAPD. “Estas personas ya no quieren ser responsables de tenerlas en sus casas y menos que la pueda tomar algún niño”.

Los esfuerzos de las autoridades por retirar armas de las manos de las personas coinciden con el ataque
perpetrado el viernes por un exalumno de la secundaria Highland en Palmdale.

 

Evan “N” muestra las tarjetas de regalo que recibió al entregar las armas que encontró en la casa de un familiar. (Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

El incidente marcó la 21 balacera en escuelas de Estados Unidos. El presunto responsable, un exestudiante de 15 años que había sido transferido a otra institución disparó una carabina al estilo SKS y fue arrestado. Lesionó a un joven de 15 años en el hombro, pero su vida no está en peligro. Los motivos del ataque están bajo investigación.

“Es una tristeza que se tiene que investigar”, dijo el agente Mike López, del LAPD. “Hay que saber de dónde llegó esa arma, y si era de los padres, por qué no la tenían en un lugar donde no la pudiera agarrar el niño; es responsabilidad de los padres, porque son los adultos que están en control de las armas, o a lo mejor la compró o la robó…Hay que saber de dónde salió esa arma”.

Por lo pronto, Evan “N” ayudó a su familiar nonagenario a deshacerse del “parque” que guardaba en el closet de su casa.

“Las armas que entregué estaban al alcance de cualquiera, incluso de los ladrones y no estaban seguras”, dijo Evan a La Opinion. “Yo pensé que me darían unos 50 dólares por las armas que entregué, pero me dieron siete tarjetas de $100 cada una”.

Pero no solamente él estaba alegre por haber ayudado a su familiar, sino también su mascota, Hime, una perrita japonesa de la raza Shibu-Inu, a quien le compraría croquetas especiales.

“Me sentí bien al entregar las armas; nadie las necesita y así hay menos peligro”, resumió. “Creo que ayudará en algo para que haya menos crímenes”.