Cómo bajar la panza: claves para tener un vientre definido

Quienes hacen dieta y abdominales y aun así notan la panza prominente e hinchada se beneficiarán si prestan atención al tipo de alimentos que consumen
Cómo bajar la panza: claves para tener un vientre definido
Foto: Pixabay

Para eliminar la pancita, esa que permanece a pesar de llevar adelante una rutina de ejercicios y una alimentación adecuada, el primer paso es identificar qué la produce y, en segundo, hacer los cambios necesarios para combatirla de forma efectiva.

Una de las causas puede ser adiposidad localizada allí desde hace mucho tiempo y otra puede ser una distensión abdominal debida a una mala digestión, intolerancias alimentarias no detectadas, o estreñimiento.

Según la licenciada en nutrición María Florencia Ramos, docente de Nutrición de la Universidad Barceló y codirectora de Maestro Estética, es preciso hacer una distinción entre la “panza hinchada” como consecuencia de haber terminado de comer y el vientre prominente que se localizó en el organismo.

Así lo explica la especialista: “Cabe aclarar que siempre, luego de comer y beber, va a existir mínima distensión, es algo normal por la ingestión de comida y líquido que ingresamos al organismo. Pero si la misma es excesiva probablemente el volumen por ingesta no es adecuado (sí, comiste de más) o exista alguna intolerancia”.

Cómo bajar la panza

Para ayudar a bajar la panza, la experta consultada recomienda tener en cuenta:

  • Evitar pasar varias horas sin alimento. Es bueno realizar durante todo el día cada 2 a 4 horas, pequeñas ingestas sin llegar a generar un apetito voraz que implique comer grande cantidad de alimento de golpe.
  • Prestar atención al ritmo digestivo. No tomar como inevitable la constipación. Hay que tratarla, intercalando estímulos intestinales, como un vaso de agua en ayuna o jugo de compota de ciruelas, hasta normalizar el tránsito.
  • Comer con tranquilidad y masticar bien. La forma y velocidad de la ingesta tienen un rol fundamental. Comer lento, masticando adecuadamente permitirá una mejor digestión que evitará la formación de gases y a su vez acelera la sensación de saciedad, reduciendo el volumen de cada comida.
  • Hidratarse con agua. Respecto la hidratación diaria hay que evitar bebidas gasificadas, priorizando el agua y alcanzando un mínimo de 2,5 litros por día ahora en la primavera verano, lo que colaborará en casos de estreñimiento, y mejorará la circulación y el aspecto de la piel.
  • Tomar infusiones desinflamatorias. Como parte de la hidratación se puede consumir una infusión con efectos antinflamatorios, para disminuir la retención de líquidos premenstrual, o tisanas digestivas como boldo, cedrón o menta.

Qué alimentos evitar

Para prevenir la distensión (pasajera o crónica) es conveniente evitar algunos alimentos.

  • Ciertos alimentos por su composición suelen generar hinchazón, aunque la persona no tenga una intolerancia alimentaria, porque su alto contenido en fibra genera mayor dificultad para digerirlos y pueden generar flatulencias. Es preferible evitar los siguientes: las coles (repollo, coliflor, brócoli, repollito de Bruselas) y las legumbres y cereales integrales. Si la distensión es excesiva también se indica por unos días suprimir vegetales de hoja crudos y seleccionar frutas frescas sin cáscara ni semillas (manzana, pera, durazno, banana).
  • Limitar al máximo los azúcares. Otros alimentos que debemos evitar ya que en exceso además de generar distensión promueven la adiposidad en abdomen, son el exceso de azúcares, harinas blancas y con levadura: pan, pizzas, pastas, dulces, productos de panadería y pastelería. Su combinación entre hidratos, grasas y sodio hace que resulten adictivos y sin darnos cuenta aumentemos la porción, hecho que sumado al sedentarismo masivo al que estamos expuestos en esto tiempos, estos alimentos aporten calorías que no gastamos y nos conducen automáticamente al aumento de peso.

Video: Una rutina de 8 minutos para definir el abdomen

Otros consejos importantes

Consultar al médico. Si continúa la distensión es fundamental detectar aquello que el cuerpo no está tolerando. Es muy común que a raíz de dicho síntoma se encuentre intolerancia al gluten o a la lactosa, lo cual implicará suprimir los mismos de la dieta diaria y mejorará notablemente el síntoma. También es posible que la hinchazón crónica del vientre esté relacionada a problemas de constipación u otras posibles enfermedades que sea preciso diagnosticar mediante estudios médicos.

Hacer caminatas y ejercicios localizados. Es indispensable el movimiento para activar la circulación, estimular la actividad del intestino y al mismo tiempo combinar con ejercicios localizados para generar masa muscular y tonificar el abdomen bajo que es una zona de frecuente flacidez, especialmente en la mujer y en los hombres después de los 40 años. Recordar que el sedentarismo es el enemigo número uno de la salud y de la figura corporal.