Con todo en contra, pastor evangélico obtiene la visa U para él y su esposa

Su colaboración con la policía de Los Ángeles para enjuiciar a un peligroso líder pandillero, fue determinante para arreglar su estatus migratorio
Con todo en contra, pastor evangélico obtiene la visa U para él y su esposa
El pastor Caín López Robledo y su esposa Maribel Núñez con sus hijos Jonathan de 13 años, Edwin de 11, Axel de 8 y Esmeralda de 5. (Araceli Martínez/La Opinión).

Caín López Robledo fue pandillero, adicto y vendedor de drogas, estuvo en la cárcel, lo deportaron dos veces, y cuando lo creía todo perdido, ya a bordo de un autobús para llevarlo a Tijuana, ocurrió lo inesperado, salió libre con una pulsera de monitoreo electrónico.

Pero eso no fue todo, a principios de mayo, este inmigrante mexicano de 35 años, recibió la visa U para él y su esposa Maribel NúñezLa visa U es entregada por el gobierno de Estados Unidos a las víctimas de crímenes que colaboran en las investigaciones policiales. En tres años, López Robledo y su esposa podrán solicitar su residencia permanente.

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Lo que lo salvó de la deportación y la separación de su familia, es que años atrás, contribuyó con la policía para enjuiciar a un peligroso líder pandillero que debía varias vidas en Los Ángeles. Además, dio un vuelco completo a su vida ya que se convirtió en un pastor cristiano.

Caín López Robledo con su esposa Maribel, y sus cuatro hijos Jonathan, Axel, Edwin y Esmeralda. (Araceli Martínez/La Opinión).

Llegado en la infancia

López Robledo vino a California a los 14 años. “Había cosas muy difíciles que estábamos atravesando en Chiapas: necesidad económica y violencia. Mi padre había caído en la cárcel por ser narco”, recuerda.

Cuando llegó a Los Ángeles nadie le quería dar trabajo por ser menor de edad. “Me decían que tenía que ir a la escuela. Terminé por irme a trabajar a Bakersfield, pero ocho meses después, me deportaron a México cuando detuvieron a la persona que nos recogía para llevarnos a los campos”, recuerda.

Dice que de inmediato reingresó al país. “No me podía apartar de la mente que tenía que ayudar a mis padres y mandarles dinero, cuenta.

Al regresar se hizo de malas amistades y empezó a consumir y vender drogas. “Me metieron a la cárcel por ocho meses y me deportaron”, comenta.

Cuando retornó al país, decidió quedarse en Los Ángeles. Se certificó como chef y consiguió trabajo en un exclusivo restaurante italiano en Malibú. Pero se volvió a meter en problemas, se involucró con las pandillas.

Una vez que iba a visitar a un familiar a un barrio dominado por una pandilla rival, le cayeron encima como diez pandilleros que casi lo matan a golpes y puñaladas. “Pensé que me iba a morir“, reconoce.

Desde hace cinco meses, Caín Robledo es pastor de su propia iglesia a la que llamó “Cristo Nuestro Estandarte II” ubicada en el área South Central de Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión).

Sobrevivió al violento ataque. El detective Tovar, a cargo de la investigación del caso le dijo que uno de los agresores detenidos, era un tipo muy peligroso al que habían buscado por años. “Me pidió mi colaboración para que no saliera de la cárcel. Tuve miedo porque sabía que si hablaba, me iban a matar. Pero me sentí protegido y el detective nunca me dejó. Él fue una persona decisiva en su vida. Sabía que yo era una basura en ese tiempo y así me apoyó”.

Incluso dice que el detective Tovar le comentó que si colaboraba con ellos, eso le podía ayudar para arreglar su estatus migratorio en un futuro.

Caín Robles logró salirse del pandillerismo y dejar las drogas a los 27 años después de una sobredosis con cristal. “Nada me ayudó tanto a rehabilitarme como Dios y mi madre que siempre creyó en mí. Ella en lugar de decirme, tú no sirves para nada, predijo que un día yo sería pastor”. Este inmigrante se convirtió hace ocho años a la Iglesia Cristiana Evangélica Pentecostés.

Un día que iba camino a su trabajo a Malibú, fue detenido por una agente de la policía de Calabasas. Según cuenta, con lujo de violencia. “Me acusó falsamente de un robo de banco por 30,000 dólares. No me dio tiempo de explicar. Me pusieron de inmediato un hold de migración (una orden para ser entregado a las autoridades de migración). Me dijeron que tenía todo perdido”, dice.

En su desesperación, contrató un abogado en migración que sale en la televisión. “Cuando le pagamos los 4,000 dólares que nos pidió, dijo que no podía hacer nada por mi. Me presenté solo a una audiencia en la corte. El resultado fue me que pusieron en un camión rumbo a Tijuana”, narra.

El abogado de migración Eric Price habla con Caín López Robledo, su esposa Maribel, mientras los escucha Esmeralda, la hija menor de la pareja. (foto suministrada).
El abogado de migración Eric Price habla con Caín López Robledo, su esposa Maribel, mientras los escucha Esmeralda, la hija menor de la pareja. (foto suministrada).

Nunca lo imagino

“Pero antes de que saliera el autobús, me dieron una tarjeta telefónica para hablarle a mi esposa que se encontraba aquí en Los Ángeles. Le dije, ‘amor, ya voy para Tijuana’. Ella alcanzó a responderme antes de que se cortara la llamada. ‘Amor, hoy vas a venir a casa. Te estoy esperando con tu comida favorita’. Estoy orando por ti”.

Entonces ocurrió lo impensable, como faltaban dos inmigrantes más para llenar el autobús con los deportados, los regresaron y les dijeron que tendrían que esperar tres horas más. “Yo me puse orar, a tener un díálogo con Dios. Yo siempre he creído que tú existes, le dije. ¿Vas a  permitir que sigan separando más familias?”.

López Robledo fue interrumpido en sus oraciones y llevado ante unos psicólogos del Servicio de Migración y Aduanas (ICE). “Después de hacerme preguntas sobre mi familia y mis hijos, me dijeron que iban a ponerme en prisión domiciliaria con una pulsera de monitoreo electrónico en mi tobillo”, dice.

Así fue como regresó con su familia. Tiempo después, John, su patrón, un anglosajón, le dijo que había encontrado un abogado para él. “Me llevó con el abogado en migración Eric Price. El abogado me dijo que no me preocupara, que peores casos había ganado”.

El pastor Caín López no oculta lo feliz que se siente de haber conseguido la visa U que le autoriza un permiso de trabajo y una permanencia legal en los Estados Unidos. (Araceli Martínez/La Opinión).

El proceso para obtener la visa U se llevó cuatro años. La primera semana de mayo, Caín López Robledo recibió la visa U no solo para él sino para su esposa Maribel Núñez con quien tiene cuatro hijos Jonathan de 13 años, Edwin de 11, Axel de 8 y Esmeralda de 5.

Fue un shock, una gran sorpresa, como un milagro. Lo primero que pensé fue en ir a ver a mis padres, pero tengo que esperar dos o tres años para solicitar la residencia y poder viajar a México”, dice.

Considera que la visa U fue el resultado de las oraciones de los feligreses que oraron muy fuerte por él.

“Me siento privilegiado, seguro, completo, con mucho gozo en mi corazón”,  dice mientras que su cara se ilumina con una amplia sonrisa.

Desde hace cinco meses, Caín López Robledo es pastor de su propia iglesia a la que llamó “Cristo Nuestro Estandarte II” ubicada en el área South Central de Los Ángeles.

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Explicación legal

El abogado en migración Eric Price dice que no fue fácil, pero sí es una prueba de que con buenas bases y fundamentos legales, se puede resolver un estatus migratorio, en este caso a través del beneficio de la Visa U.

“Algunas de las claves para obtener éxito en el caso de Caín fueron: ser víctima de la violencia en las calles, su colaboración con las autoridades en la investigación, y contar con todas las pruebas como reportes médicos, certificación policiaca entre otros requeridas para someter su expediente a las autoridades migratorias”, explica.

Y subraya que esta historia, es un llamado para que todas las personas que han sido víctimas de algún crimen en los Estados Unidos, acudan a un abogado certificado y exploren sus posibilidades de obtener el beneficio de la Visa U.

Con la Visa U, Caín López y su esposa Maribel podrán solicitar un ajuste migratorio en tres años y obtener la residencia permanente con vía a la ciudadanía.