Los cambios en las pareja con la llegada de un bebé

Psicoterapeuta habla sobre ellos y ofrece consejos para superarlos 

Los cambios en las pareja con la llegada de un bebé
Tener un nuevo bebé presenta desafíos únicos que son inevitables, por eso resulta vital que los padres primerizos se organicen y trabajen en equipo desde el primer momento que llegan a casa con su primogénito en brazos.
Foto: Shutterstock

Cuando la pareja no tiene hijos, el uno vive para el otro. Pero cuando llega el primer bebé todo cambia. Por lo generalmente, en toda unión conyugal o cohabitacional, se crea una tensión física y emocional que puede llegar a generar problemas en la relación.

“Todos sabemos que tener un nuevo bebé presenta desafíos únicos que son inevitables, y la investigaciones muestran que las parejas son más propensas a sentirse insatisfechas con su relación después del nacimiento de un niño”, dice April Eldemire, psicoterapeuta matrimonial y familiar basada en Fort Lauderdale, Florida, en una de sus columnas educativas para The Gottman Institute {TGI), el cual se dedica a realizar investigaciones para encontrar herramientas que ayudan a las parejas a edificar relaciones y hogares saludables.

“Es natural no estar de acuerdo con aspectos relacionados con la crianza, las finanzas, las tareas domésticas y las expectativas maritales. Pero, por más abrumadores que parezcan los desacuerdos y cambios que se dan en la vida de pareja ante la llegada de un nuevo hijo, es posible llegar a soluciones con las que ambos podrán sentirse felices”, ahonda la experta.

Diferencias, cambios y soluciones

De acuerdo con Eldemire, estos son los cambios más frecuentes que se dan en la vida de los padres primerizos mientras aprenden y se ajustan a trabajar unidos en la crianza de los hijos.

1. Estilos de crianza

Las diferencias en los estilos de crianza son una causa creciente de preocupación y tensión en el matrimonio, y pueden crear problemas entre las parejas incluso antes de traer al mundo a un hijo sino  existe “un sentido establecido de unidad y conexión”.

“Tal vez uno de los integrantes esté a favor de seguir una estricta rutina de crianza, mientras que la otra prefiere ser más flexible. O quizás uno no esté de acuerdo sobre mantener el bebé en brazos o cómo cargarlo o cambiarlo”, explica la experta. “Cualquiera que sea el problema, puede convertirse en una fuente de tensión en la relación”.

Para canalizar dicha tensión de forma positiva, la psicoterapeuta dice que es esencial aprender a manejar el estrés y el conflicto de manera efectiva para entenderse mejor y llegar a un compromiso.

“Por ejemplo, a través de la técnica de escuchar con empatía, los cónyuges pueden darse cuenta que su pareja desea desarrollar una rutina para que todos duerman mejor”, resalta. “Una vez que [él o ella] comprenda sus puntos de vista y necesidades, podrá comprometerse a respetar o establecer un horario que  funcione para ambos”.

También es clave practicar la comunicación efectiva cuando se trata de hablar sobre todo lo que concierne a la crianza. Igualmente es importante establecer unos cuantos minutos diarios para compartir como pareja.

“Es increíble que tan solo unos 10 minutos por día de presencia de calidad con la pareja pueden para reducir el estrés y aumentar drásticamente la amistad y la intimidad”, resalta Eldemire.

Cuando el bebé duerme, los padres debe aprovechar para tener unos cuantos minutos para ellos como pareja, pero cada uno debe hacerlo con una presencia de calidad.

2. Cambios en la intimidad

Los estudios muestran que menos del 20% de las parejas retoman la actividad sexual en el primer mes después del parto, y muchas pueden enfrentar problemas de agotamiento físico ante las exigencias competitivas de su nuevo bebé y bajo deseo sexual cuando deciden comenzar a tener nuevamente relaciones sexuales.

“Las nuevas mamás luchan con los cambios hormonales y corporales, la recuperación del parto y [tal vez] con problemas como la depresión posparto que pueden reducir significativamente su deseo de tener relaciones sexuales después del nacimiento”, explica Eldemire. “Y si bien la intimidad es una parte importante en el mantenimiento de una relación matrimonial saludable, también es importante crear situaciones con la que ambos se sientan cómodos”.

Para ello, la experta recomienda que la pareja discuta con honestidad y comprensión sus expectativas sobre el contacto físico, afectivo y sexual para tratar de encontrar soluciones para que ninguno vaya a sentir rechazo sexualmente a nivel personal.

“La penetración no es necesaria [mientras la mujer cumple la requerida cuarentena]. Los juegos eróticos, las caricias, los besos, la comunicación y el buen diálogo hacen parte de los acercamientos creativos [que toda pareja debe tener mientras el cuerpo de la mujer se recupera de un parto]”, apunta la experta.

3. Redistribución de los quehaceres del hogar

Para prevenir el agotamiento físico y mental de la madre, así como las peleas entre ambos sobre quién hizo o no aquello o lo otro, Eldemire recomienda tener una charla previa al nacimiento del bebé sobre cómo se van a organizarse para compartir las obligaciones de la crianza, los quehaceres de la casa e ir de compras al supermercado.

Es vital que ambos se comprometan a cumplir con las tareas acordadas desde el primer momento que llegan a la casa con el bebé en brazos, para evitar peleas y facilitar un ajuste progresivo en su nueva vida como nuevos padres. Igualmente es importante que programen cada semana una charla para solucionar lo que no está funcionado.

“Discutir sobre las tareas del hogar y cuidado del bebé puede parecer poco importante, pero los desacuerdos pueden escalar rápidamente y convertirse en problemas grandes [que pueden llegar a afectar la relación], por lo que es mejor atenderlos semanalmente. Expresar desde el principio con respeto toda inquietud o queja, permitirá resolver los problemas de una forma efectiva y positiva [que será muy beneficiosa en el ajuste de la vida de los nuevos padres]”, resalta la experta.