Bajo el mismo techo, pero durmiendo en camas separadas

Reciente encuesta revela que las parejas estadounidenses están practicando cada vez más el llamado ‘divorcio nocturno’ o ‘divorcio al dormir’
Bajo el mismo techo, pero durmiendo en camas separadas
Una fuerte apnea del sueño o los fuertes ronquidos son problemas que llevan a las parejas a dormir en camas o cuartos separados bajo el mismo techo.
Foto: Shutterstock

Aunque el dormir en la misma cama sigue siendo la ‘norma  tradicional’, un tercio de las parejas estadounidenses practican el ‘divorcio nocturno’, en el que cada quien duerme en una cama separada, que puede estar en el mismo cuarto nupcial u otro diferente.

Así lo revela una reciente encuesta efectuada por la compañía Mattress Clarity que también encontró que la práctica —conocida igualmente por el nombre de “sleeping divorce” o ‘divorcio al dormir’—sigue siendo todo un tabú, a pesar de no tratarse de una decisión tomada debido a que la relación anda mal o existe un desinterés en la vida sexual.

De acuerdo con los datos recaudados, el 41.4% de los encuestados dijeron no hablar con sus amigos y familiares sobre el tema. Y lo más interesante es que los hombres (49.3%) resultaron ser mucho más reservados que las mujeres (34%) al respecto.

Una práctica que crece en popularidad

Las investigaciones apuntan que son los millennials y las personas de mediana edad las que más están practicando cada vez más el ‘divorcio nocturno’.

La Dra. Carolina Castaños —especializada en psicología humana y psicoterapeuta de parejas— lo ha detectado en su consulta en parejas de diversas edades, con pocos o varios años de vida matrimonial o cohabitacional.

La experta, con práctica en Greensboro, Carolina del Norte, dice que lo hacen por diversas razones, siendo las más comunes las siguientes:

  • Trabajos con horarios diferentes.
  • Preferencias en las horas para trabajo, irse a dormir o levantarse. “Hay personas que prefieren trabajar hasta muy tarde o desean levantarse muy temprano, poniendo la alarma del despertador a eso de la 1:30 o 3:00 a.m., algo que molesta a la persona que no necesita levantarse tan temprano y, por ello, prefieren dormir en cuartos separados”, especifica Castaño.
  • Roncar o padecer de un fuerte problema de apnea del sueño que, por su intenso ruido, no deja dormir a la pareja.
  • Ansiedad, problema médico o dificultad para consolidar el sueño. Muchas personas se levantan varias veces en la noche o dan vueltas y vueltas en la cama o no puede dormir, despertando a la pareja a cada rato.

Ventajas y desventajas

De acuerdo con la Dra. Castaños, la practica tiene ventajas y desventajas bien marcadas.

[El dormir en camas o cuartos separados] puede ser beneficioso en el sentido que permite que uno de los integrantes de la pareja consolide el sueño y duerma las horas requeridas cada noche”, señala la experta.

“La falta de sueño produce muchísimo estrés en las personas. Quienes no duermen andan mal humorados e impacientes todo el día, algo que crea muchas discusiones y peleas con el cónyuge u otros miembros de la familia, como lo son los hijos. Así que optar por dormir separados en la noche podría ayudar a evitar este tipo de problemas que afectan a la relación”, ahonda la Dra. Castaños.

En cuanto a las desventajas, asegura que el problema más grande consiste en empezar a vivir vidas muy separadas y no tener tiempo para compartir como pareja.

“A veces, por ejemplo, cuando el ‘divorcio nocturno’ se adquiere porque los cónyuges  tienen diferentes turnos de trabajo, esto puede llevar a la pareja a casi no verse durante el día y se corre el peligro de no tener momentos de conexión, de compartir como pareja”, especifica la experta.

Es así que de no tener una condición médica o física que dificulte el dormir en la misma cama, la Dra. Myriam Balbela —psicóloga especializada en sexología humana y la terapia de parejas— dice, por su lado, que “no se debe adoptar esta práctica” debido a que vendría a ser tan solo un mero reflejo de cómo hoy se está llevando las relaciones de pareja.

“En la actualidad, las relaciones de pareja se dan de forma virtual [es decir, a través de la red cibernética] y no real. Y cuando las personas establecen una relación donde los integrantes están físicamente presentes, entonces se debe establecer una relación real donde los dos compartan una cama para incrementar las posibilidades del contacto físico que estimula la piel [el órgano más grande del organismo] para sentir afecto, cariño o la excitación espontánea que conduce al encuentro sexual”, detalla la experta en sexología, basada en Los Ángeles.

De no alimentar a diario estos sentimientos a través del contacto físico dentro o fuera de la cama, Balbela dice que la actividad sexual en las parejas que practican el ‘divorcio nocturno’ se transforma en algo mecánico y genital, que va eliminando el roce y las caricias diarias que son parte de los sentimientos emociones que unen a las parejas.

A tener en cuenta

Para tener éxito en la vida matrimonial cuando se practica el ‘divorcio nocturno’, la Dra. Carolina Castaño dice que “es fundamental ser consciente del estado de la relación antes de tomar la decisión” y asegurarse de tener en cuenta estos puntos:

  • Tener por lo menos 20 minutos al día solo para compartir como pareja y conversar de lo que pasó o no en sus días.
  • Ser curiosos acerca de la experiencia de la pareja, haciendo preguntas sobre su actividad diaria, intereses, preocupaciones, etc.
  • Hablar sobre cómo se sienten al estar durmiendo en camas o cuartos separados con preguntas como:¿es algo que funciona para los dos?, ¿está afectando nuestra relación?, ¿Nos está alejando o acercando sentimental y sexualmente?, etc.

“Una relación fuerte, donde hay confianza, seguridad y comunicación de sentimientos, puede lidiar con muchos cambios. Una relación que está en conflicto puede incluso utilizar cualquier problema como una oportunidad para estar más separados. Y es en este segundo caso, que la separación que se da al momento de dormir bajo el mismo techo creará un mayor distanciamiento y conflicto entre la pareja”, apunta la Dra. Castaños.