Inmigrante indocumentado recibe trasplante de corazón y riñón

Se recupera satisfactoriamente y todo lo que desea es regresar a su casa
Inmigrante indocumentado recibe trasplante de corazón y riñón
José Eernesto Robles Yépiz cuenta las horas para recibir un trasplante de corazón que le permita regresar al lado de su familia y volver a trabajar. (Araceli Martínez/La Opinión).

A principios de año, a José Ernesto Robles Yépiz, varios hospitales de Los Ángeles le negaron un trasplante de corazón debido a su estatus migratorio. Pero él y su familia consiguieron lo que parecía imposible, el ansiado corazón y un riñón para reemplazar el que se le dañó como consecuencia de la enfermedad.

“Es un milagro muy grande. Estamos muy contentos”, dijo Lupita Romero hermana de Robles Yépiz. “La recuperación de mi hermano es asombrosa. Está despierto y alerta. Ya puede comer. Él solo dice que ya quiere regresar a su casa”, agregó.

El miércoles 23 de mayo, al inmigrante mexicano lo despertaron a las cuatro de la mañana en el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Ángeles para avisarle que ya tenían un corazón para él. Alrededor de la 3:30 de la tarde de ese mismo día, comenzaron la cirugía que se llevó más de 12 horas y en la que participaron más de 30 doctores.

José Robles Yépiz antes de enfermar. (Foto suministrada).

“Entró a la cirugía muy contento. No quería pensar en el miedo. Ya llevaba más de dos meses en cuidados intensivos, muy delicado. Él ya había llegado al tope. Vivía de las medicinas y el corazón artificial que le pusieron a inicios de mayo”, dice su hermana.

El hombre de 42 años nació en Ciudad Obregón, México. Sus padres lo emigraron a los 14 años a Estados Unidos. Creció en La Puente, en el condado de Los Ángeles. Está casado con Lourdes Robles desde hace 18 años con quien tiene tres hijos nacidos en el país: Jasmine de 17 años, José Ernesto de 14 y Aiden de 4.

Fue hace tres años cuando enfermó y le pusieron un marcapasos que no le funcionó. En el verano del año pasado le dijeron que su corazón funcionaba al 20%.

El 5 de enero fue hospitalizado de urgencia. Los médicos le dijeron que lo único que lo podía salvar era un trasplante de corazón.

Los indocumentados y los trasplantes

Pero el sábado 13 de enero, la familia de Robles Yépiz recibió una noticia desgarradora, el trasplante no sería posible porque cuatro hospitales se habían negado debido al estatus indocumentado del paciente.

Lo mandaron a su casa pero no tardó en regresar al Centro Médico Harbor-UCLA. Fue el doctor Joseph Thomas quien tras las súplicas del inmigrante, consiguió que lo trasladaran al hospital Cedars-Sinai.

El 24 de febrero fue admitido en dicho hospital y puesto en la lista de prioridad para recibir un trasplante de corazón y riñón. Para ese momento ya llevaba seis infartos y dependía de la diálisis porque uno de los riñones ya no le funcionaba.

En una entrevista para La Opinión en marzo, Robles Yépiz dijo que cuando supo que sin importar su estatus migratorio le darían un corazón y un riñón, le devolvió la esperanza. Confesó entonces que estaba contando los días para el trasplante. “Lo que más deseo es regresar a mi casa y ponerme a trabajar para ayudar a mi familia”, dijo entonces.

Después de vencer muchas barreras debido a su condición migratoria, José Robles se encuentra a la espera de un corazón en el hospital Cedars-Sinai de Beverly Hills. (Araceli Martínez/La Opinión).
José Robles captado en el hospital Cedars-Sinai de Beverly Hills en marzo pasado (Araceli Martínez/La Opinión).

Lupita Romero, su hermana precisa que los gastos del hospital y la cirugía son cubiertos por el Medi-Cal, el programa estatal de cobertura médica para los que menos tienen en California.

“Ha sido muy difícil pero estamos muy agradecidos con el hospital porque aún sin que mi hermano tenga papeles le han dado la oportunidad de un corazón”, señala Lupita.

Su familia abrió una cuenta en el sitio GoFundme para recabar fondos para los gastos de medicinas y tratamiento postoperatorio.

Alex Gálvez, el abogado de migración tomó el caso de Robles Yépiz sin cobro alguno. Solicitó su residencia en base a que tiene tres hijos nacidos en el país y una separación de ellos causaría un sufrimiento excepcional y extremo inusual en la familia.

El alivio migratorio conocido como cancelación de la deportación 42B autoriza la residencia permanente a las personas indocumentadas en los casos en los que tienen un hijo menor de 21 años, un cónyuge, padres o padrastros o madrastras que son ciudadanos o residentes estadounidenses y que están enfermos severamente.

“En este caso, es al revés, los hijos ciudadanos necesitan cuidar del padre enfermo indocumentado, y también van a sufrir mucho si es deportado “, precisa.

Sally Stewart, portavoz del hospital Cedars-Sinai, dijo que no podían comentar sobre el caso debido a leyes estatales y federales sobre privacidad.