Veterano de San Bernardino recibe sorpresa por su cumpleaños 91

Excombatiente de la Segunda Guerra Mundial visita los aviones en los que voló hace décadas
Veterano de San Bernardino recibe sorpresa por su cumpleaños 91
Huerta celebró su cumpleaños junto a su familia con un pastel que tenía la bandera de EEUU./ foto: suministrada

A Nick Huerta, un residente de San Bernardino y excombatiende de la Segunda Guerra Mundial, se le dibujó una sonrisa este viernes al reencontrarse con las aeronaves militares en las que viajó como artillero hace ya más de seis décadas.

Su familia y miembros de Seasons Hospice and Palliative Care organizaron una reunión en el Museo Aéreo de Palm Springs justo para celebrar que cumplía 91 años de edad.

Su agotamiento y dificultades para oír, no fueron impedimento para que Huerta, se animara a emitir un mensaje de agradecimiento a quienes hicieron posible la visita.

“Muchas gracias por servirme el día de hoy. Me hicieron sentir muy especial”, señaló.

Nick Huerta pasea entre los aviones del Museo Aéreo de Palm Springs. / twitter: @chino_ca_news.

Y es que buena aparte de la población actual conoce de los horrores y triunfos de la Segunda Guerra Mundial gracias a libros de historia, películas, documentales y archivos.

Sabemos que dicha guerra es considerada como el conflicto bélico más grande del siglo pasado, que afectó a la población a nivel mundial luego de la muerte de más de 30 millones de personas.

A la mente llegan imágenes del Holocausto, donde la Nazi alemana asesinó a más de seis millones de judíos y horrendas escenas del resultado de la bomba atómica en la embestida a Hiroshima y Nagasaki, entre otros ataques.

Para Mayo de 1945, el fin de la guerra iniciaba con victorias en varios frentes y en agosto del mismo año, Japón se rendía, dando paso a la celebración mundial.

Nick Huerta, fue parte de esa historia. Hoy es un héroe sobreviviente que colaboró en el triunfo, resistiendo a varios ataques agresivos por parte de los llamados Kamikaze, mientras se encontraba a bordo del portaaviones USS Hancock, conocido también como ‘Hanna’.

Todo esto volvió a los recuerdos de Huerta al llegar en su silla de ruedas al museo de Palm Springs, donde se exhiben varios aviones de guerra —entre ellos algunos en los que este hombre nonagenario se subió para defender la soberanía de Estados Unidos fungiendo como artillero de cola.

Fue así, rodeado de familiares, que se reunió con los aparatos aéreos que colaboraron con el fin de la guerra, incluyendo los aviones modelo Grumman Hellcat y Grumman TBF/TBM Avenger, entre otros.

Huerta se enlistó en las fuerzas armadas a los 17 años de edad y decidió ser artillero de cola a pesar de que la esperanza de vida era solo de 12 misiones.

“Él sobrevivió a cada una de ellas, incluso a varios ataques Kamikaze[ataques suicidas hechos por pilotos japoneses]”, dijo April Dovorany, portavoz de Seasons Hospice and Palliative Care, organización que hizo posible la celebración.

Huerta estuvo rodeado de sus familiares. / foto: suministrada.

Huerta voló en la parte trasera del avión bombardero Avenger Torpedo. Hoy solo existen tres aeronaves de ese tipo y dos de ellas están en exhibición en el Museo Aéreo de Palm Springs.

Ayer fue la primera vez que Huerta vio en persona ese avión desde que culminó la guerra.

Según Dovorany, durante la ceremonia se realizó la entrega de un pin conmemorativo de veteranos justo debajo de un avión que Huerta solía volar. Las lágrimas rodaron por sus mejillas cuando se entonó la canción “God Bless América”.

Huerta también estuvo acompañado de jóvenes con aspiraciones militares y miembros de la Guardia de Honor de Palm Springs, quienes con orgullo y sumo respeto lo saludaron al estilo militar.

En cifras

Héroes como Huerta hay pocos. Según datos del Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA), hasta 2016 se encontraban con vida alrededor de 620,000 de los más de 16 millones de soldados estadounidenses que pelearon en la Segunda Guerra Mundial.

Día tras día, las memorias, desaparecen al paso de un promedio de 372 veteranos al día, según VA.

Cuando Dios disponga, Huerta se llevará consigo vivencias horrendas, como cuando hincado en la parte trasera del avión, podía observar el cielo iluminado de municiones que intentaban derrumbar aviones enemigos.

Su hija, Joni Huerta, dijo que nunca habla del tema y piensa que para su padre era una misión que debía cumplir.

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