Padres de crianza: un camino a la felicidad

Pareja cuenta que hoy está en proceso de adoptar a la pequeña que en un inicio albergaron ‘solo por unos días’
Padres de crianza: un camino a la felicidad
Rudy (i) y Claudia Orange son una pareja que vive en Rancho Cucamonga. / fotos: Jacqueline García

Rudy y Claudia Orange se conocieron hace 12 años en el trabajo en la ciudad de Rancho Cucamonga y poco después decidieron casarse.

En un inicio no sintieron ningún vacío puesto que ambos se complementaban pero, según cuentan, tras comprar una casa de cuatro recámaras en la ciudad de Hesperia, en San Bernardino, notaron que les faltaba algo… o más bien alguien.

“Yo siempre he querido [hijos] pero no había podido tenerlos. Yo quería alguien a quien dejarle algo. ¿Tanto amor que uno tiene y a quién se lo doy?”, recuerda haber pensado Claudia.

Por medio de una amiga de la iglesia, la pareja se enteró por primera vez acerca de la poibilidad de convertirse en resource parents, conocidos como padres de crianza.

Ellos recuerdan que su amiga siempre llegaba a la iglesia o a las reuniones que ellos amenizaban muy contenta con sus hijos.

“Yo no tengo hijos porque por mucho tiempo pensé solo en divertirme”, confesó Rudy, hoy de 52 años.

“Pero cuando hacíamos reuniones en la casa es cuando veía que sí hacían falta. Una vez tuvimos una reunión y llegaron 14 niños [de invitados]”.

En el 2016, y después de pensarlo por un tiempo, Rudy y Claudia se animaron a ir a una reunión en el centro de recursos para familias Hillsides y aprender más acerca de Bienvenidos, un programa de padres de crianza y adopción.

“Lo que yo [en un inicio] pensé que iba a entrometerse en mi vida ha sido algo que nos ha unido demasiado”, dijo con emoción Rudy, mientras carga a una pequeñita de 2 años de edad, quien está en el proceso de ser adoptada por los Orange.

Por cuestiones de seguridad su identidad aún no puede ser revelada.

Después de haber asistido al entrenamiento para convertirse en padres de crianza, la pareja recuerda claramente cuando les llegó la oportunidad de cuidar a la menor, quien llegó a ellos cuando tenía meses de nacida.

“Primero nos dijeron si la queríamos cuidar una semana y les dijimos que sí. Después nos dijeron que dos semanas y por último nos preguntaron si nos gustaría adoptarla”, contó Claudia. quien inmediatamente lo consultó con Rudy y ambos aceptaron complacidos.

Rudy acomoda los juguetes que tiene para su pequeña por toda la casa. / (Jacqueline García)

“[La niña] es completamente parte de la familia y hace poco le dije a Claudia que necesita un hermanito y una hermanita”, recalcó con una sonrisa Rudy.

También habló de que una de las primeras dudas que tuvo cuando decidieron adoptar a la pequeñita fue su edad.

“Le pregunté a la trabajadora social si no pensaba que yo ya estaba muy grande para ser padre. Y ella me contestó: ‘¿Cuál crees que es la otra opción que ella tiene?’. Ahí fue cuando entendí que podríamos ser los mejores padres”, dijo Rudy.

“Hay veces cuando estoy sentado en el sillón con ella se me sale una lágrima porque no puedo creer que alguien pueda desechar a sus hijos o regalarlos… No conozco sus situaciones [de los padres biológicos] pero para mí es una niña hermosa”, señaló con un nudo en la garganta de emoción.

“Es tan pequeñita pero cuando camina lo hace como si fuera dueña del mundo”.

Superando los retos

Mientras Rudy y Claudia disfrutaban de la nueva vida con su pequeña hijita recibieron una noticia devastadora pero que los ha hecho más fuertes.

“Por segunda vez me detectaron cáncer del seno”, dijo Claudia, de 47 años. “La primera vez había sido en el 2011 pero lo superé, pero esta vez me dieron quimioterapia y me removieron el seno”, dijo Claudia quien se encuentra en recuperación.

Tras la quimioterapia perdió su cabello y cuando se pone una peluca para salir a la calle a su niña no le gusta y le dice que se la quite.

“Se siente tan bonito porque ella no le importa si tengo cabello o no”, dijo Claudia sin poder contener las lagrimas. “A ella le encanta ir de compras, le gusta ir a nadar o a comer helado o pizza. Me la he llevado a Ensenada [México] con mi familia y allá ella se da a querer mucho”.

Claudia cuenta que a la pequeña de 2 años le gusta ir a nadar y disfruta de comer pizza. / (Jacqueline García)

Tan grande es el amor que sienten por la niña que la pareja optó por vender la casa de Hesperia para mudarse a un complejo habitacional en Rancho Cucamonga y así poder inscribirla a una escuela de mejor calidad, explicó la pareja.

“Ya compraremos otra casa más cerca”, dijo Rudy.

Cómo convertirse en padre de crianza o adoptivo

Cindy Macías, directora de adopciones y crianza en Hillsides dijo que actualmente trabajan con alrededor de 100 familias de crianza en los condados de Los Ángeles y San Bernardino.

“Pero hay una gran necesidad ya que hay alrededor de 20 mil niños en el sistema de crianza desde recién nacidos hasta los 21 años”, dijo Macías.

La razón principal por la que los niños llegan al sistema es porque sufren negligencia y abuso, explicó Macías.

No obstante desde el momento que el niño llega al sistema se hace todo lo posible por reunirlo de nuevo con sus padres, familiares y en última estancia con padres de crianza o adoptivos.

Las personas interesadas en convertirse en padres de crianza solo deben demostrar que son mayores de 21 años de edad, que tienen una recámara para que viva el niño y que se pueden sostener económicamente sin ayuda del gobierno.

Macías dijo que las familias de crianza reciben visitas al menos una vez por semana de parte de los trabajadores sociales para verificar que todo está bien con el niño.

Quienes optan por adoptar al niño ya no reciben las visitas puesto que el menor se convierte en responsabilidad total de la nueva familia.

“Es por eso que el proceso toma hasta 18 meses. Es para asegurarnos que la familia podrá hacerse cargo del niño”, dijo Macías.

Rudy Orange señaló que haber ido a la orientación inicial en el programa Bienvenidos fue lo mejor que le pudo haber pasado.

“Yo les digo a las personas que vayan a ver de qué se trata la adopción. Es algo gratificante”, dijo con
seguridad.

Por su parte, Claudia concordó con su esposo y dijo que la experiencia ha sido maravillos

Para saber más acerca del programa Bienvenidos llame al (800) 828-5683 o mandando un correo electrónico a fostercarerecruitment@bienvenidos.org