Ser padre soltero evita su deportación y despeja el camino para la residencia

Después de ser víctima de fraude notarial, inmigrante mexicano por fin ve la luz al final del túnel
Ser padre soltero evita su deportación y despeja el camino para la residencia
Eduardo Chemú ha sido padre soltero de sus seis hijos. (foto cortesía Paulina Herrera).

A Eduardo Chamú nunca se le ocurrió que sería padre soltero, muchos menos que criar a sus seis hijos, le abriría el camino para obtener la residencia en Estados Unidos.

“Muchas veces me la negaron, pero nunca me dí por vencido. Lo conseguí y ahora me siento en casa, con más seguridad en este país. Estaba preocupado porque este presidente nos anda sacando por cualquier cosa”, dice Chamú, un inmigrante mexicano de hablar sencillo.

Emigró al sur de California cuando tenía 19 años en 1989. Se instaló en Costa Mesa en el condado de Orange y se dedicó a trabajar en los ranchos de la zona, en las cosechas de la manzana, uva y pera.

Se casó con una inmigrante centroamericana y tuvo seis hijos, todos varones. Pero pronto la pareja comenzó a tener problemas y decidieron separarse. “La juez sentenció que cada padre se quedaría con la mitad de los hijos”. Pero mientras se los dividían, todos los niños se quedaron con su madre. “Yo ayudaba con el pago de la renta del departamento”, recuerda.

Uno de los hijos gemelos de Eduardo Chamú lo felicita después de que la Casa Guerrero le dio un reconocimiento por ser un padre ejemplar al criar él solo a su familia.

“Como al mes, mi esposa me llamó por teléfono para decirme que me fuera para el departamento a hacerme cargo de los niños porque ella ya se había salido”, comenta.

En 2009, Chamú se quedó solo con sus seis hijos. Su esposa nunca volvió.

“Mis hijos me cuentan que a veces se aparece por la escuela”, dice.

De 48 años de edad, Chamú dice que el abandono de su esposa, lo sintió más por sus hijos que por él. “Ellos la necesitaban más que yo. Los niños más pequeños, los gemelos apenas iban a entrar al kinder cuando ella se fue”, dice.

Cuenta que no sabe ni cómo le hizo él solo para sacar a sus hijos adelante. “Lo único que sé, es que sigo aquí vivo”, externa.

Su hijo mayor José Eduardo tiene en la actualidad 12 años; Yonis David, 19; Adiel Adolfo, 18; Adrián Fernando, 15 y los gemelos Jason Armando y Jefferson Antonio, 13.

Dice que pudo encontrar personas que por poco dinero le cuidaban a los hijos y los llevaban a la escuela mientras él trabajaba.

Lo más duro de ser padre y madre, fue ver a mis hijos buscar a su mamá y no encontrarla. Yo les decía que había ido a un mandado”.

Eduardo Chamú, padre soltero de seis hijos espero casi tres décadas para poder arreglar su estatus migratorio. (Foto cortesía de Paulina Herrera).
Eduardo Chamú, padre soltero de seis hijos espero casi tres décadas para poder arreglar su estatus migratorio. (Foto cortesía de Paulina Herrera).

Admite que él no fue un padre cariñoso con sus hijos ni tampoco de mucho abrazo. “En mi pueblo, de donde yo vengo en Guerrero, no son muy afectivos”, reconoce.

Sin embargo, dice que cada vez que podía, se los llevaba a los parques como a Yosemite a disfrutar juntos de la naturaleza.

Al hacer un balance de su vida como padre soltero, asegura que se siente contento. “No he tenido problemas con mis hijos. Tenemos una buena relación. Los tres grandes ya trabajan y me ayudan con los gastos y la comida”.

Confiesa que su mayor satisfacción ha sido quedarse con sus hijos y verlos crecer.

“No me puedo quejar”, dice.

Sin estatus migratorio

Conforme crecían, comenzaron a preguntar por qué no tenía papeles de residencia.

“Yo les explicaba que porque no había nacido en este país como ellos”, recuerda.

En 2004, un notario le prometió arreglar su estatus. No lo consiguió, pero sí logró que le dieran una deportación. Chamú no se dio por vencido y siguió en busca de soluciones hasta que dio con el abogado en migración Eric Price.

El abogado Eric Price y la abogada Denise Cabrera celebran con Eduardo Chamú y sus seis hijos que tras largos cinco años de trámites, este padre soltero podrá tener su residencia en los Estados Unidos. (Foto cortesía Paulina Herrera).
El abogado Eric Price y la abogada Denise Cabrera celebran con Eduardo Chamú y sus seis hijos que tras largos cinco años de trámites, este padre soltero podrá tener su residencia en los Estados Unidos. (Foto cortesía Paulina Herrera).

Después de cinco años, logró que le cancelaran la deportación y se iniciara el proceso de residencia.

“Presentamos una petición para la cancelación de la deportación y solicitamos la residencia en base al sufrimiento extremo que una eventual deportación podría ocasionar en sus hijos”, explica el abogado Price.

“Se consiguió que le aprobaran la suspensión de la deportación basado en que es un padre soltero del cual dependen sus seis hijos nacidos en el país”, precisa.

Residencia por los hijos

Agrega que para octubre de 2019, Chamú recibará su tarjeta de residencia. “Bajo este alivio, alrededor de 4,000 personas al año reciben la residencia. Las tarjetas de residente de este año se agotaron, por lo que Chamú la va a recibir el año próximo”, dice Price, quien por muchos años fue fiscal de migración.

Precisa que normalmente la cancelación de la deportación y la residencia se concede a familiares indocumentados de ciudadanos estadounidenses como esposos, padres e hijos que tienen severas condiciones médicas o situaciones extraordinarias. “En este caso, pudimos probar el daño que se causaría a los hijos la pérdida de su padre por una deportación”, explica.

“Ya de por si, ellos han sufrido un trauma con la pérdida de la madre que los dejó siendo niños”, menciona.

Price señala que fue determinante para ganar la residencia, el fuerte y convincente testimonio que dio a la juez, Adiel Adolfo de 18 años, uno de los hijos de Chamú. “Él habló de lo importante que era su padre para ellos. Su mensaje junto a evidencias de que no ha cometido crímenes, hicieron posible que se cancelaran su deportación y le dieran la residencia”, menciona.

Price hace ver que este alivio, lo pueden conseguir otras madres y padres solteros que enfrenten condiciones extremas. “Solo tienen que consultar su caso con un buen abogado de migración”, enfatizó.

Un padre a toda madre

Chamú trabaja en la construcción y vive con sus seis hijos en un departamento de una recamara en Costa Mesa. Sus hijos han llenado la pequeña vivienda con las medallas y trofeos que han ganado en la práctica del fútbol soccer.

Con la residencia en camino y sin la amenaza de una deportación, este padre dice que ya duerme tranquilo. “He dejado mi vida en este país. Ya no tendré que andar en la calle con el Jesús en la Boca”, confiesa.

Adiel Adolfo, el hijo que abogó por su padre ante la jueza de migración, afirma que su padre “es el mejor, nunca me deja abajo, es mi único padre que tengo como apoyo”.

Lo describe como un hombre divertido, pero a la vez calmado, alivianado y compasivo. ¿Algunas veces es duro con sus hijos? … no, mi padre es una persona con quien es muy fácil llevarse bien.

Admite que les preocupaba mucho que su padre fuera indocumentado. “Asustado es poco de decir. Ahora estamos muy felices y soñando con que algún día, podamos viajar y conocer México para ver donde nació y creció mi padre”, comenta.

Dice que espera que el Día del Padre, puede comprarle unos zapatos y pantalones para dárselos de regalo. “Él ha conseguido ser un buen padre y madre a la vez”, dice.