Trabajadoras de hoteles sufren doble acoso sexual de huéspedes y supervisores

ACLUE honra a dos mujeres trabajadores de hoteles que se atrevieron a denunciar el acoso sexual en sus lugares de trabajo
Trabajadoras de hoteles sufren doble acoso sexual de huéspedes y supervisores
Juana Melara y Sandra Pezqueda dicen que el acoso para las trabajadores de hoteles es constante. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

En repetidas ocasiones durante los casi 23 años que Juana Melara lleva de trabajar como camarista en hoteles de Los Ángeles y Long Beach, ha sido víctima de acoso sexual por parte de los huéspedes.

“La anécdota que más recuerdo es cuando un hombre al que acababa de limpiar su cuarto, me sorprendió en el pasillo completamente desnudo y en erección. Sentí mucho miedo. Gracias a Dios que pude escapar y no pasó a mayores”, cuenta.

De acuerdo a las trabajadoras de los hoteles, el acoso y asalto sexual es de lo más común en estos recientos, tanto por parte de clientes como supervisores, pero pocas se atreven a denunciarlo.

A veces los clientes de los hoteles pueden volverse violentos, dice Melara, una inmigrante de El Salvador, madre de dos hijos y abuela de dos nietos. “Uno tiene que andarse cuidando. A mi, infinidad de veces me han hecho propuestas de tipo sexual como pedirme que les haga masajes íntimos”, platica.

Las trabajadores de hoteles Juana Melara and Sandra Pezqueda  nombradas en el 2017 personajes del año por la revista TIME fueron reconocidas por la organización CLUE durante el desayuno Gigantes de la Justicia. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Los delitos sexuales se presentan cuando ellas tienen que entrar a asear los cuartos y los hombres están dentro.

“Ellos están descansando, relajándose o trabajando en sus cuartos mientras nosotras limpiamos. Empiezan por hacernos preguntas, hacer la plática para después pasar a hacer sus proposiciones”, precisa.

En manos de los electores

El Sindicato UNITE Here local 11 presentó este mes 46,000 firmas para poner una iniciativa en la boleta electoral en Long Beach que establecería la obligación de proveer a las camaristas de los hoteles con botones de pánico en una especie de llaveros para protegerlas del asalto y acoso sexual.

La ciudad de Long Beach tiene 30 días para determinar si por lo menos 27,462 de las firmas son válidas para poner la medida en la boleta electoral de noviembre.

Los botones de pánico se han convertido en un tema nacional tras el aumento de los reportes de acoso y asalto sexual a las camaristas de parte de los huéspedes de los hoteles.

Juana Melara, una inmigrante salvadoreña, trabajadora de hoteles, que ha sido víctima de acoso sexual en innumerables ocasiones fue recocida por CLUE durante un desayuno. (Aurelia Ventura/La Opinion)

En un caso publicitado ampliamente en 2011, Dominique Strauss-Kahn, exdirector del Fondo Monetario Internacional fue arrestado por asaltar a una camarista en un hotel de Nueva York. Más tarde los cargos fueron desechados.

La iniciativa impulsada en Long Beach abarcaría a los hoteles que tienen más de 50 cuartos.

“Esto es fabuloso. Finalmente vamos a lograr el respeto que nos merecemos en el lugar de trabajo”, exclama Melara quien actualmente es camarista en un hotel de Long Beach.

Añade que el acoso sexual es un tema del que no se habla.

“Aunque nos dicen que si miramos algo sospechoso, lo reportemos, no hay una ley que nos proteja. Uno tiene que aprender a cuidarse porque lleva todas las de perder aún reportando el caso y con todas las pruebas”, dice.

“Claro que me da miedo ir a mi trabajo porque uno no sabe con lo que se va encontrar, pero no me puedo quedar congelada. Tengo necesidad del empleo”, dice.

De aprobarse en noviembre la medida, funcionaría solo para los hoteles de Long Beach.

Alicia Quiroz del sindicato UNITE Here Local 11 dice que es difícil llevar estadísticas de las trabajadoras de los hoteles que sufren acoso y asalto sexual.

Sandra Pezqueda, nombrada persona del año 2017 por la revista Time por denunciar el acoso sexual en el lugar de trabajo recibió un reconocimiento por parte de CLUE. (Aurelia Ventura/La Opinion)

La mayoría no quieren reportar por miedo a perder el trabajo y por vergüenza.  Pero también las mujeres quieren una protección. El botón de pánico les permitirá conectarse de inmediato con alguna persona en seguridad cuando surja algún problema”, sostiene.

Acoso de supervisores

Sandra Pezqueda trabajó como lavaplatos en un exclusivo hotel de Rancho Palos Verdes en el condado de Los Ángeles donde sufrió acoso sexual por parte de su supervisor.

“Mi supervisor me acosaba verbal y físicamente. El acoso duró tres meses que me parecieron eternos. Como no accedí, empezó a chantajearme y a quitarme días de trabajo”, recuerda.

Dice que cuando reportó el acoso, el departamento de recursos humanos no le hicieron caso. Así que habló con el jefe de su supervisor. “A mi acosador lo suspendieron por un tiempo, pero luego regresó a trabajar como si nada. El problema fue que me hicieron la vida imposible a partir de mi queja. No solo tuve que soportar los malos comentarios, humillaciones y burlas sino que empezaron a buscar cualquier pretexto para llamarme la atención hasta que me despidieron”, narra.

Pezqueda dice que cuando un trabajador denuncia el acoso sexual, hay que creerle, no está mintiendo. “Por eso necesitamos una ley que nos proteja y un investigador de las quejas que sea de fuera de las empresas”, dice.

Cuenta que a ella le tomó dos meses recuperarse. “No quería salir de mi casa. Me llevé sin querer a mis hijos. No les hacía caso. Uno se siente muy mal después del acoso, te despiden humillada, y uno se va con la carga de esos comentarios mal intencionados. A veces uno se siente culpable y se pregunta qué hice mal”.

Hace ver que aún necesita recibir terapia porque el acoso sufrido en el hotel la dejó traumada. “No puedo quedarme a solas con un hombre porque me agarro llorando. Me pongo muy nerviosa”, admite.

Melara y Pezqueda fueron reconocidas en 2007 por la revista Time dentro del grupo de mujeres que fueron distinguidas con el reconocimiento de personajes del año por haber sobrevivido y denunciado el acoso y asalto sexual en el lugar de trabajo.

Esta semana, la organización Clérigos y Laicos Unidos por la Justicia Económica (CLUE) dio un nuevo reconocimiento a estas dos mujeres dentro de desayuno anual “Gigantes de la Justicia” que honra a activistas por la justicia social y líderes de todo el sur de California cuyo trabajo en sus comunidades ha inspirado a otros a un cambio positivo importante.