Las latinas y acceso a la planificación familiar

El mes próximo, el gobierno decidirá sobre los fondos federales de Título X
Las latinas y acceso a la planificación familiar
La población tiene hasta el 31 de julio para comentar sobre los fondos deTítulo X.
Foto: Mark Wilson / Getty Images

Pocos temas son tan controversiales y divisorios como los del aborto y la planificación familiar. Las divisiones entre quienes los apoyan y quienes se oponen están marcadas, entre otros factores, por la afiliación religiosa, política y educacional. Según información del Centro Pew, dentro de la comunidad latina, prácticamente la mitad de los hispanos está a favor y la otra, en contra del aborto.

Teresa, una angelina inmigrante de El Salvador, quien pidió mantener su apellido confidencial, tuvo un aborto clandestino en su país, a los 17 años de edad. Las leyes de prohibición del aborto en El Salvador, desde 1998, son las más draconianas en América Latina e imponen hasta 50 años de prisión a aquellas que terminen su embarazo, independientemente de que se trate de un aborto espontáneo, un embarazo producto de incesto o de violación, malformación mortal del feto, o que la salud de la madre esté en peligro.

En el país centroamericano se reportan casi 9 femicidios por cada 100,000 mujeres. Los abortos clandestinos e inseguros se suman a las muertes de violencia de genero. Según información de la Organización Mundial de la Salud, el 11% de las mujeres que se sometió a un aborto de manera ilegal en dicho país murió como resultado de las condiciones clandestinas e insalubres en las que lo realizaron.

“De cierta manera, puedo decir que tuve suerte. Sé de muchas mujeres que terminan presas o, peor aún, que mueren por las condiciones en las que terminan abortando”, opinó Teresa. “Los abortos no van a desaparecer porque nos pongan en prisión. Conozco mujeres que hasta usan agujas de tejer o toman veneno de ratas para detener el embarazo”, agregó la inmigrante salvadoreña madre de dos varones, de 19 y 11 años de edad.

“Hice lo que tuve que hacer y no me arrepiento, pero mi familia no lo aceptó bien. Fue muy difícil, porque una tiene que cargar con la decisión, con la inseguridad de hacerlo de ese modo [de manera ilegal] y también con el rechazo de la sociedad”, opinó.

Por otro lado, quienes se oponen al procedimiento, lo ven como la terminación de una vida.

“Yo soy católica y no estoy de acuerdo con que el aborto sea legal”, aseguró Margarita Saucedo, de 29 años de edad y estudiante de enfermería. Sin embargo, Saucedo indicó que sí lo apoyaría en ciertos casos, como cuando el embarazo es producto de una violación, o cuando la salud de madre e hijo están en peligro.

El tema del aborto es controversial y divisivo.

Título X

La Ley Título X (Title X) fue puesta en vigencia en 1970, durante la Administración Nixon, para asegurar que todas las mujeres, independientemente de su condición económica tuvieran acceso a la planificación familiar. Los fondos ofrecen acceso a millones de adolescentes y mujeres de bajos recursos o sin cobertura de salud, a cuidado reproductivo y de salud sexual, desde exámenes de embarazo, enfermedades sexuales, papanicolaous o métodos anticonceptivos. Como resultado de la legislación se redujo el índice de embarazos no deseados y de abortos entre menores de edad y mujeres de bajos recursos. Los fondos federales de Título X no pagan por abortos, ya que así lo prohíbe la ley federal

En marzo de este año, la Administración Trump propuso restringir los fondos federales de Título X a las clínicas que también realicen abortos. La propuesta, también conocida como “Ley mordaza”, porque impone el silencio a los proveedores de métodos de planificación familiar, requeriría que las clínicas donde se realizan abortos operen independientemente de aquellas que proveen cuidado de la salud sexual y reproductiva.
Bajo la propuesta republicana, los proveedores no podrán mencionar la opción de aborto a los pacientes, a menos que la mujer ya se haya decidido previa y firmemente por dicha opción.

La Administración Trump, en cambio, prioriza otros métodos, como el del ritmo natural o la abstinencia sexual durante ciertas semanas de fertilidad.

“Las nuevas restricciones afectarían la relación con el paciente y quitarían la confianza en el proveedor”, señaló Claudia Powell, gerenta de relaciones públicas y comunitarias de Planned Parenthood. “Como proveedores de servicios de salud, necesitamos ofrecer al paciente todos los recursos disponibles para que puedan tomar una decisión informada”.

Powell explicó que hasta el 31 de julio, la propuesta del gobierno está abierta a comentarios de la población.
Como resultado de la incertidumbre, Powell notó que más mujeres están adoptando métodos anticonceptivos de larga duración, de entre 3 y 5 años, especialmente aquellas de menores recursos y de comunidades de color.
“Pero nuestros centros están abiertos para todos, sin importar el estatus migratorio de la persona o lo que esté pasando en Washington”, aclaró Powell. “Seguimos ofreciendo servicios y exámenes de salud, seguimos con nuestro programa de promotoras, educando y empoderando a la mujer a tomar sus propias decisiones”.

Para más información puedes visitar https://www.plannedparenthood.org/es o llamar al 1-800-576-5544.

La Administración Trump propuso una ley mordaza para impedir abortos.

Aborto en cifras

Según información del Centro Pew, dentro de la comunidad latina, el 50% de los hispanos está a favor y el 50%, en contra del aborto.

  • Las divisiones también están marcadas por la afiliación política, educacional y religiosa de los encuestados. Nueve de cada 10 demócratas liberales, o el 88%, cree que el aborto debería ser legal; mientras que tres de cada 10 republicanos conservadores, o el 27%, lo aprueban.
  • En cuanto al nivel de educación, el 75% de aquellos con títulos universitarios de posgrado y el 65% de graduados apoyan el aborto legal. Entre aquellos que terminaron la escuela preparatoria, aproximadamente el 49% apoya al aborto, mientras que alrededor del 48% se opone a él.
  • El 70% de los protestantes evangelistas, así como el 48% de los católicos consideran que el aborto debería ser ilegal; mientras que entre aquellos sin afiliación religiosa, ocho de cada 10 apoyan su legalidad.