‘Esto es una cárcel, no un hospital’

El Sheriff del condado de Orange envía una respuesta al jurado que reportó que, al menos, 15 muertes pudieron evitarse en sus cárceles

‘Esto es una cárcel, no un hospital’
Foto: Getty Images

Quince muertes recientes se pudieron haber evitado si los guardias de una cárcel del condado de Orange hubieran identificado de manera adecuada las enfermedades mentales o físicas de los reos, reportó este lunes un gran jurado del condado de Orange.

Se agregó que el no identificar riesgos de salud o dar referencias a doctores fueron parte de las fallas.

“Cambios modestos en los procedimientos a un costo relativamente bajo podrían mejorar las tasas de supervivencia”, informó el gran jurado.

No obstante, el Sheriff respondió y dijo que el informe del gran jurado falló al no “tener en cuenta los requisitos de seguridad de una instalación de custodia que no cumple con los procedimientos que pueden ser comunes en otros entornos médicos.

“Una cárcel no es un hospital”, dijo el departamento del Sheriff en su declaración.

El gran jurado es un grupo de voluntarios reunidos para examinar procedimientos gubernamentales, bajo la ley de California. Sus hallazgos nunca son vinculantes, pero bajo la ley siempre se otorgan recomendaciones para mejoras.

El gran jurado del condado de Orange comenzó a buscar muertes en el sistema de la cárcel del condado hace un año, cuando un ladrón de autos convicto, identificado como Danny Pham, supuestamente fue asesinado dentro del sistema carcelario por Marvin Magallanes.

Este había sido encarcelado y estaba a la espera de juicio por matar a dos personas sin hogar en Anaheim.

Fue la acción de colocar a un ladrón de autos con un supuesto asesino lo que provocó la investigación.

Desde entonces, se investigaron 34 muertes de detenidos producidas desde 2014 hasta 2017. De estas, 14 muertes se debieron a causas tales como cáncer, enfermedad hepática o apoplejía, informó el gran jurado.

“Un recluso se suicidó y Pham fue asesinado”, indicó el informe.

El gran jurado concluyó que los funcionarios de la cárcel no pudieron “observar y registrar problemas obvios de salud”. En 21 casos hubo una falla en diagnosticar enfermedades contagiosas, y en 19 de ellos, los reclusos fueron asignados a celdas con delincuentes violentos o alguien con una enfermedad contagiosa.

En su respuesta, los agentes del Sheriff también argumentaron que el informe no “toma en consideración adecuada las condiciones de salud de alto riesgo que se ven a menudo en los reclusos que ingresan a nuestra cárcel”.

Desde el realineamiento en 2011, las cárceles han visto un aumento en los reclusos con “problemas de salud crónicos”, dijeron y agregaron que el narcotráfico en las cárceles también aumentó.

“Cada muerte es trágica, pero las consecuencias de salud a causa del consumo de drogas a largo plazo son difíciles de remediar incluso con la mejor atención médica”, dijo la sheriff Sandra Hutchens en la declaración.

“La lección de este informe es que los esfuerzos para combatir la drogadicción, el tráfico de drogas y las causas de raíz de la dependencia de la droga debe continuar ‘’.

El gran jurado criticó el cuestionario médico que reciben los reclusos, ya que tiene un tipo de letra que es demasiado pequeña para leer.

Entre sus recomendaciones señaló que al momento del ingreso, se debe obtener una prueba de sangre de los reos para detectar VIH o hepatitis, además de radografías de tórax para determinar si hay problemas pulmonares.