“Tengo un hueco en mi corazón”

Madre y activistas abogan por calles más seguras para ciclistas y peatones

En medio de la algarabía en el Desfile de Independencia de Sunland-Tujunga, Alma Montero y un grupo de personas portaban carteles con un mensaje más sombrío: #GetHomeSafe (#LlegenSegurosaCasa).

El 1 de abril pasado, el mundo de Montero se vino abajo. Poco antes del mediodía de ese Domingo de Pascua, su hijo mayor Sebastian, de 15 años, fue atropellado mortalmente mientras cruzaba la Calle De Soto y el Bulevar Burbank en Woodland Hills en su bicicleta.

“Este carro venía a exceso de velocidad; los paramédicos ya no pudieron hacer nada y falleció”, relató la madre.

El conductor del auto se detuvo tras el choque, no estaba bajo la influencia de las drogas o el alcohol.

El estudiante de la secundaria Reseda, que era miembro del club ROTC y había sido cadete de la Policía de Los Ángeles soñaba con enlistarse en los Marines, dijo su madre.

Desde entonces, ella se ha vuelto una activista en pro de la seguridad en las calles.

Es pore so que este miércoles se unió a otras personas que han perdido seres queridos en las calles de Los Ángeles por accidentes y participó del desfile en el Valle de San Fernando para hacer conciencia en los conductores que deben poner atención cuando están tras el volante.

“Hay mucha violencia en las calles, y no es violencia de armas, la gente esta manejando sin cuidado”, expresó Montero.

“La gente tiene que hacer conciencia de cómo manejan”.

 

Un camión enviando el mensaje de seguridad en las calles participó junto a un grupo de personas en el Desfile de Independencia de Sunland-Tujunga. (Francisco Castro)

También pide más semáforos y cruces peatonales bien marcados en la ciudad y otras medidas de seguridad en las calles.

Es el mismo pedido que hace Damian Kevitt, fundador de Streets are for Everyone (SAFE, las Calles son para todo el Mundo), que aboga por seguridad en las calles.

En febrero de 2013, Kevitt escapó la muerte cuando un auto lo arrastró por varias millas después de chocar contra él mientras iba en su bicicleta en el Parque Griffith. Perdió su pierna derecha, aunque “debí haber muerto”, dice.

“Las calles de Los Ángeles son tan peligrosas. Están diseñadas para autos, no para los ciclistas o peatones”, recalcó.

Una de esas calles peligrosas, señaló, es el Bulevar Foothill, donde se realizó el desfile del 4 de Julio. En los últimos dos años, esa vía ha cobrado la vida de 14 personas, cuatro de ellas solo en el mes de abril pasado.

La ciudad de Los Ángeles estableció hace unos años la Visión Cero, un programa que instala mejoras de seguridad en las calles en pos de reducir a cero el número de peatones y ciclistas atropellados en la municipalidad para 2025, pero Kevitt dice que el esfuerzo va muy lento.

Por eso pide a los conductores que tengan cuidado. “La gente está manejando de manera distraída, van en el teléfono, a alta velocidad,” detalla.

Montero también se queja por esto y dice que la muerte de su hijo es algo de lo que nunca se repondrá.

“Era un niño muy deportista, muy noble y tanta gente de la escuela le ha dolido esto”, recalcó.

“Yo tengo un hueco en mi corazón. No hay manera de recuperarlo. No hay calma cuando uno pierde a un hijo. Solo espero el paso del tiempo antes de volverme a reunir con mi hijo”, expresó Montero.