¿La caída de Superman? Henry Cavill en problemas con el movimiento ‘Me Too’

Foto: EFE

Desde la caída en desgracia de Harvey Weinstein el año pasado tras décadas de abusos y agresiones sexuales, la tónica general en la industria del cine ha sido la de apoyar de forma incondicional movimientos como ‘Me Too‘ o ‘Time’s Up‘ y a todos aquellos que se animan a compartir sus testimonios en ese marco.

Sin embargo, algunas voces -las menos- se han atrevido a alertar de los peligros de iniciar una caza de brujas similar a la que vivió la meca del cine en la década de los 50 si se comenzaba a juzgar y condenar públicamente a todo aquel acusado de un comportamiento inapropiado, antes de que la justicia determinara si existían pruebas sobre su culpabilidad. En una misiva publicada por el diario Le Monde, más de cien artistas francesas llegaron a usar el término ‘puritanismo’ para definir la actitud actual de Hollywood, algo que no sentó nada bien al otro lado del Atlántico.

A lo largo de estos últimos meses varias personalidades se han enfrentado a diversas polémicas de mayor o menor grado por pedir cautela a la hora de hundir carreras ante una sola acusación o de calificar cualquier intento de seducción torpe de acoso, siendo el último de ellos Henry Cavill. En el caso del actor de ‘Superman’, ha ido un paso más allá al reconocer que él ya no se atreve a acercarse a hablar con una desconocida por miedo a ser tildado de “violador”.

“Hay algo maravilloso en esa dinámica de un hombre interesándose por una mujer. En el sentido tradicional es agradable. Sí que creo que una mujer se merece que la cortejen y la agasajen, pero puede que yo esté chapado a la antigua. Es muy difícil poder hacerlo si existen ciertas reglas porque entonces no puedes evitar pensar: ‘No quiero acercarme a ella y hablarle porque entonces dirán que soy un violador o algo así’. Así que al final lo dejas estar porque es mejor que meterte en un verdadero lío. Soy alguien en el ojo público y quién sabe qué podría pasar si trato de coquetear con alguien“, aseguraba en una entrevista a la edición australiana de GQ.

Como era de esperar, esas declaraciones le han valido un aluvión de críticas y han ido seguidas poco después por una disculpa en la que ha insinuado que sus palabras fueron sacadas de contexto con la peor de las intenciones.

“No era mi intención ser insensible. En vista de lo sucedido, me gustaría aclarar que siempre he tenido a las mujeres en la más alta consideración, y así seguiré haciéndolo, sin importar el tipo de relación que mantengamos; de amistad, profesional o de pareja. Jamás se me ocurriría faltarles al respeto en ningún sentido”, asegura el comunicado que ha enviado al medio especializado The Hollywood Reporter. “Toda esta experiencia me ha enseñado una valiosa lección sobre la importancia del contexto y los matices de las libertades editoriales. Espero con ganas la oportunidad de aclarar mi postura en un futuro sobre un tema de vital importancia y que apoyo de corazón”.