En lucha por frenar su deportación

Defensores del inmigrante señalan que se violó la Cuarta Enmienda de la Constitución al momento de su detención; la audiencia es el 30 de julio
En lucha por frenar su deportación
Edgar Solano de 31 años fue detenido por inmigración mientras regresaba del trabajo en Indio California. (Suministrada)

Edgar Solano jamás imaginó que lo que iba a empezar como una jornada de trabajo, terminaría con su llegada a un centro de detención, lugar en el cual lleva encarcelado dos meses.

La odisea de este hombre, de 31 años de edad, comenzó el 11 de enero alrededor de las 9:30 p.m., mientras esperaba por su camión en la estación de Greyhound en Indio, una ciudad en el condado de Riverside localizada a 240 millas de la frontera sur de Estados Unidos.

“El camión se retrasó… Cuando por fin llegó, yo me iba a subir y dos personas se acercaron a mí para preguntarme por mi nombre”, dijo Solano asegurando que fueron muy amables con él.

“Yo creí que eran de la compañía. Me preguntaron mi nombre y en qué ciudad vivía… Yo les contesté con la verdad”.

Enseguida —indica— le pidieron una identificación a la cual él se negó a darles ya que explica no quería tardar tiempo con ellos debido al temor de perder su camión, que era el último que iba a salir ese día.

Luego de ello, los hombres lo esposaron y lo llevaron a una camioneta sin identificación, de acuerdo con lo narrado por Solano.

“Uno de los agentes [encubiertos] me dijo, ‘Dime la verdad, ¿Tú no tienes papeles? Acabas de cruzar la frontera’”, recuerda el hombre, quien terminó aceptando que estaba en el país como indocumentado; no obstante negó la acusación de haber cruzado recientemente ya que él ha vivido en Estados Unidos por más de 12 años.

“Entonces se identificaron como [agentes] de inmigración”, dijo Solano, quien comentó que le mostraron distintivos que decían “Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)”.

La Cuarta Enmienda

Este es el momento en que, según indican los defensores de Solano, los agentes violaron la Cuarta Enmienda de la Constitución.
De acuerdo a decisiones judiciales, los agentes de inmigración no pueden detener a una persona sin una sospecha razonable o ‘legítima’ basada en hechos específicos.

Más importante aún, los tribunales han dictaminado que la sospecha no puede basarse meramente en la etnia.

Por esta razón y con la ayuda de la Asociación de Libertades Civiles Estadounidense (ACLU) del sur de California, Solano pudo salir bajo fianza para luchar por su caso después de estar dos meses encerrado en el Centro de Detención de Adelanto, California.

Este martes, ACLU y el bufete de abogados Lucas & Barba LLP presentaron una queja en la Corte de Inmigración de Estados Unidos en Los Ángeles para detener el proceso de deportación contra el inmigrante bajo el alegato de que fue detenido de manera ilegal.

“El gobierno no tiene derecho a deportar a alguien sin causa”, dijo la abogada Eva Bitrán con ACLU SoCal.

“Creemos que fue por base de perfil racial y es otro caso que confirma que inmigración los está deteniendo sin razón”.

Una decisión judicial de 1994 que involucra a agentes del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) es uno de los muchos citados en la moción de la ACLU.

Esta afirma que “permitir que los agentes del INS incauten e interroguen a un individuo simplemente por su nombre o apariencia de extranjero corre el riesgo de permitir que la etnia o el origen nacional determinen quién será o no será investigado”.

La moción le pide al tribunal que rescinda el proceso de deportación.

La abogada Bitrán dijo que el historial de Solano esta limpio. No tiene crímenes ni ha utilizado servicios gubernamentales dirigidos a los ciudadanos o residentes legales permanentes.

De aprobarse la moción, Bitrán señaló que Solano regresaría a su estatus de indocumentado. “Todo se regresa al estado original pero no pueden volver a aprehenderlo basado en este incidente de detención”, explicó.

Ella aconsejó que cualquier persona que se encuentre en una situación similar tiene derecho a permanecer en silencio.

“Pueden preguntar si están bajo arresto o si pueden continuar su camino”, dijo la abogada.

El inmigrante vive actualmente en unión libre con su pareja y cría a las dos hijas de ella.

“Para mí ellas son mis hijas”, dijo Solano. “Esa es una de las explicaciones que yo le di al juez para que me dejara salir. Yo debo cuidarlas”, aseguró.

El hombre, quien según aseguró la agencia EFE a pesar de haber salido libre bajo fianza porta un grillete electrónico, tiene ahora pautada una audiencia para el 30 de julio en el tribunal de inmigración del centro de Los Ángeles.

La Opinión intentó obtener un comentario de Greyhound pero hasta el cierre de edición no hubo respuesta.