Último adiós para el pequeño Anthony Ávalos

Familia alega que el pequeño de 5 años fue torturado hasta su muerte
Último adiós para el pequeño Anthony Ávalos
Anthony Avalos perdió la vida con solo 10 años.
Foto: archivo

Alrededor de un centenar de personas llegaron el viernes por la mañana a la parroquia Junípero Serra de Quartz Hill, al norte del condado de Los Ángeles, para dar un último adiós al pequeño Anthony Ávalos, quien a sus 10 años de edad supuestamente murió torturado por su madre y el novio de ella.

La mayoría de las personas vistieron camisas de súper héroes, capas y máscaras. La familia hizo este pedido para honrar la valentía que tuvo el pequeño Anthony de dar su vida para que sus otros seis hermanitos no pasaran por la misma tragedia.

Visiblemente destrozado, su padre biológico Víctor Ávalos dijo poco antes de comenzar el servicio funerario que no le desea este dolor a nadie.

“Solo quiero poner a mi hijo a descansar y regresar a casa para abrazar a mis otros hijos”, dijo este hombre, quien obtuvo una visa para poder asistir al funeral de su hijo.

Al finalizar el servicio fúnebre, grandes y chicos salieron visiblemente afectados y algunos llorando. Después, el ataúd color azul —el color favorito de Anthony— fue llevado al cementerio El Buen Pastor para ser enterrado.

María Barrón, tía del pequeño y quien intentó obtener su custodia en varias ocasiones, dijo que siente que ha perdido una parte de ella.

“Pasamos tanto tiempo juntos, aprendiendo a que fuera al baño, aprendiendo a leer y ya no está”, dijo Barrón sin poder contener las lágrimas.

El inicio del calvario

Según testimonios, el maltrato contra Anthony aumentó cuando Kareem Leiva, de 32 años, llegó a la vida de la madre de Anthony, Heather Barrón hace tres años.

Pero lo más trágico ocurrió unos seis días antes de su muerte.

Documentos judiciales demuestran que Anthony fue severamente torturado al ser golpeado con objetos como una cuerda, un cinturón, fue quemado con cigarros, le echaron salsa picante en la cara y lo levantaron por los pies y lo soltaron en repetidas ocasiones para que cayera sobre su cabeza.

El 20 de junio, Heather llamó a los paramédicos diciendo que su hijo no respondía y fue llevado de emergencia al hospital de Lancaster, al norte de Los Ángeles.

Al siguiente día el pequeño falleció.

Barrón y Leiva están tras las rejas después que se descubriera que en realidad Anthony había sido torturado hasta su muerte. Su cuerpo mostraba los moretones y otras señales de tortura.

Por medio de una página de donaciones GoFundMe, el padre de Anthony pidió ayuda para sus servicios funerarios. En 2009 Víctor regresó a vivir a su natal México y se comunicaba con su hijo por video llamadas.

“Estar aquí para enterrar a mi hijo es lo más difícil que he tenido que hacer en toda mi vida y estoy pidiendo ayuda, ya que no tengo ingresos aquí y mi familia ya ha sufrido en sus propios ingresos”, se lee en el mensaje de Víctor.

“Si no puede hacer una donación, le pido que continúe teniendo a Anthony, a mí y a mi familia en sus oraciones mientras continuamos esta lucha por mi hijo. JUSTICIA PARA ANTHONY”, finaliza el mensaje.

Familiares y amigos culpan al Departamento de Servicios deFamilias y Niños (DCFS) ya que supuestamente sus trabajadores sociales ignoraron docenas de veces los reportes de abuso que enfrentaba Anthony y sus hermanitos.

El martes durante una conferencia de prensa el abogado de la familia de Anthony dijo que quieren que se realice una investigación criminal contra DCFS.

“DCFS recibió 88 reclamos de abuso involucrando a Anthony y sus [seis] hermanitos. Nunca había visto tantas banderas rojas antes de llegar a la muerte de un niño”, dijo el abogado Brian Claypool.

Uno de los documentos que llenaron los trabajadores sociales tras la visita al hogar de Anthony inclusive muestra marcado donde dice que “El cuidador es incapaz/no esta dispuesto a cuidar del niño”.

Con indicaciones tan directas, aun así el DCFS se abstuvo de remover al menor de su hogar.

Representantes de DCFS se limitaron a decir que están investigando el caso.