Familias adoptivas y de crianza disfrutan evento de diversión e información

Familias adoptivas y de crianza disfrutan evento de diversión e información
Juana Canchola junto a sus hijos adoptivos Dulce y Jose Carreño. (Jacqueline García)

Hace unos 10 años Juana Canchola perdió su trabajo y sintió que su depresión aumentó porque a sus 55 años le sería difícil comenzar de nuevo.

Luego se enteró que podía ser una madre de crianza. Sin dudarlo, aceptó y llenó toda la documentación para cuidar a niños que necesitan un hogar temporalmente.

Desde el 2009 por la casa de la residente de Downey han pasado unos 20 menores que Canchola ha cuidado por diferentes razones.

Pero la presencia de dos hermanitos que llegaron a su casa cambiaron su vida completamente.

“El niño tenía un mes y medio y la hermanita 2 años”, recordó Canchola el sábado mientras veía a sus hijos adoptivos jugar en un evento de Olive Crest, un proveedor de servicios para niños del Departamento de Servicios de Familias y Niños (DCFS).

“Primero me los dieron por unos meses. Después los padres no hacían nada por recuperarlos y me quede cuidándolos más tiempo”, relató la mujer de 65 años.

Jose Carreño, de 8 años, ha vivido con su mamá adoptiva desde que tenía un mes y medio de nacido. (Jacqueline García)

En el 2016 los padres decidieron no recuperar a los niños y Canchola tomó la decisión de adoptarlos.

“Me sentí un poco mal porque yo ya soy mayor de edad, pero ellos no tienen a nadie más”, dijo Canchola emocionada. “Me di cuenta que yo no los ayudé. Ellos me ayudaron a mí. Ellos fueron mi antidepresivo y han sido mi remedio”.

José Carreño, de 8 años y su hermana Dulce Carreño, de 10, hasta hace un tiempo fueron parte de los aproximadamente 3,000 menores que recibe el sistema de crianza por año.

Según estadísticas, cada 10 segundos se recibe un reporte de abuso a un menor en el país.

Entre las principales razones por la que los niños llegan al sistema de crianza es por la adicción de los padres al alcohol y drogas o como resultado de la violencia doméstica en el hogar, dijo Jaime Zavala, director ejecutivo de Olive Crest localizado en Bellflower.

“Lo más difícil cuando separan a los niños de sus padres es que ellos se hacen la pregunta ‘¿Qué hice mal para que me removieran de mi casa?’”, dijo Zavala. “Pero la realidad es que ellos no tuvieron nada que ver, son los problemas de los adultos que causan la separación”.

Agregó que muchas veces los niños experimentan problemas de salud mental, comportamiento y sentimientos como duelo y tristeza al ser separados de sus padres.

Y es que a pesar de la separación, el objetivo principal del DCFS es la reunificación con los padres biológicos.

“Un 55% de niños regresan a su hogar, 35% son adoptados por las familias de crianza y un 10% son enviados con familiares como abuelos o tíos”, dijo Zavala.

Recursos necesarios

El sábado niños y adultos miembros de Olive Crest, y residentes de la comunidad participaron en el evento anual patrocinado por la compañía Roadwire. Los pequeños tuvieron la oportunidad de jugar, pintarse las caritas, comer y divertirse con globos y regalos mientras los adultos recibían información y recursos de acuerdo a su situación.

Niños del sistema de crianza asi como familias de bajos recursos asistieron a un evento familiar lleno de diversiones en Bellflower. (Jacqueline García)

Andrea Salazar, directora de desarrollo en Olive Crest, dijo que las familias con niños de crianza temporales y adoptados reciben todo tipo de servicios.

“Tenemos un centro de recursos, a los niños les ofrecemos tutoría, campamentos de verano y primavera y otros eventos”, dijo Salazar.

El área que Olive Crest de Bellflower sirve en su mayoría a niños de descendencia latina.

Canchola dijo que pese a que ha adoptado a José y a Dulce ella continúa cuidando niños porque le agrada ver su cambio.

“Lo más bonito es ver cuando llegan muy mal y se van mucho mejor, más contentos”, dijo Canchola. “Algunos solo me los llevan de emergencia y después se van”.

José sabe que Canchola no es su madre, pero la quiere como tal.

Niños del sistema de crianza asi como familias de bajos recursos asistieron a un evento familiar lleno de diversiones en Bellflower. (Jacqueline García)

“Me gusta porque ella tiene muy buen espíritu y me ayuda a hacer muchas cosas”, dijo el niño emocionado. “También me gusta cuando hay otros niños en la casa. Si están poquito tiempo no los extraño cuando se van pero si están mucho tiempo si”, explicó.

“Josecito es la luz de mis ojos”, recalcó Canchola.

Para más información acerca de Olive Crest y sus servicios con niños y padres de crianza visite olivecrest.org o llame al (562) 866-8956.