Niño guatemalteco busca la residencia en base a la violencia que sufrió a manos de su padre en su país

En vez de ir por las cortes migratorias, abogados ahora solicitan ayuda de las cortes civiles
Niño guatemalteco busca la residencia en base a la violencia que sufrió a manos de su padre en su país
La defensa de menores no acompañados es compleja y requiere de un patrocinador para ayudar el caso, dicen los abogados. (Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

La Patrulla Fronteriza aprehendió a 286,290 migrantes entre el 1 de octubre de 2017 al 30 de junio de 2018. De ellos  34,114 fueron menores de edad no acompañados.

Miles de estos niños y adolescentes han hecho la travesía desde Guatemala, El Salvador u Honduras escapando de las maras y de la pobreza, y en el caso de un joven guatemalteco de 16 años, un padre abusivo.

Es en base a esto que el estudiante de la secundaria de Monrovia solicita hoy en una corte civil de Los Ángeles – y no una corte migratoria – que le permitan quedarse en Estados Unidos de manera permanente.

El jovencito -cuyo nombre se mantiene bajo reserva- quiere ser ingeniero mecánico y vive con familiares en Monrovia. Una tía intenta ser nombrada su guardián legal.

La petición hecha por la abogada Marlen Manzo en el Tribunal Superior de Los Ángeles, afirma que el niño “creció en una casa llena de violencia y conflictos financieros”.

Se indica que en ocasiones el muchacho no tuvo suficientes alimentos y tuvo que comenzar a trabajar a temprana edad; y que su  padre lo forzó a abandonar la escuela.

El padre del adolescente “es un borracho habitual”, dijo la abogada. “Pasaba las tardes en un bar y llegaba ebrio a casa”. La madre del niño también abusó de él, lo descuidó y lo abandonó.

El niño narró que siempre que podía, tomaba a su hermana y sus hermanos para encerrarse todos en una habitación y no tener que soportar el mal genio de su progenitor.

“Me golpeó muchas veces”, dijo el menor de edad. “Me culpaba y me golpeaba con un cinturón”.

Pese a los supuestos abuso de su padre, no tenía otra opción más que quedarse en casa. En la calle era peligroso por los pandilleros.

“Matan a la gente como si la vida no valiera nada”, relató el adolescente. “Cada ocho días, era normal ver personas muertas tiradas en la calle”.

La firma de abogados Ronzio & Asociados lleva el caso de asilo de varios menores. (Jorge Luis Macias/Especial para La Opinion)

 

La defensa legal de menores no acompañados

La designación de menores no acompañados en la frontera con México les daba el derecho inicial a tener una entrevista de asilo más rápida en Estados Unidos. Se basaba en la negligencia, abandono o abuso por parte de sus guardianes, familiares o sus progenitores.

Pero bajo la “cero tolerancia” implementada desde junio por la administración Trump, los hechos de abuso físico o de violencia doméstica y violencia relacionada a las pandillas, “generalmente” ya no son base legal para pedir asilo en Estados Unidos.

La defensa legal contra la deportación de estos menores comienza cuando los agentes fronterizos determinan la estancia del niño con un patrocinador con quien le une relación de parentesco:, algún primo o tío, o conocido.

“Después de que son liberados del centro de detención, son citados a una corte de inmigración donde el abogado de inmigración busca la defensa más apropiada para el menor, ya sea asilo para niños bajo la Ley de Reautorización de la Protección de Víctimas de la Trata [TVPRA de 2013], o bajo la ley de Jóvenes Inmigrantes Especiales (SIJS). A veces se busca someter ambas defensas y luego se presenta el resultado ante una corte de inmigración”, explicó Abisag Ayala, supervisora de abogados en la firma legal Ronzio & Associates de Los Ángeles.

En la corte civil se busca establecer un guardián oficial para el menor, “Es como un tutor que cuida del menor de edad”, detalló la abogada. “Este proceso civil es importante porque cuando las autoridades de inmigración entregan al niño a un familiar, no hay una designación de poder legal al guardián hasta que lo otorga un juez civil. Así se puede proceder a brindarle atención médica o educación, por ejemplo”.

En esta instancia el juez ha encontrado que los padres abandonaron al menor, fueron negligentes con él o si en su país de nacimiento el menor sufrió algún tipo de abuso.

“Muchas veces, cuando los padres permiten a sus hijos que se vengan solos o sin supervisión, los niños sufrían de mucha violencia doméstica o a partir del ataque de las maras”, destacó la abogada.

“El juez civil encuentra que están solos y desamparados, y por ello asigna un tutor o guardián que, usualmente es un familiar”.

Una situación distinta ocurre con los casos de niños no acompañados que han sido víctimas de abuso y tráfico sexual y tienen petición de asilo.

Es el caso de una niña  guatemalteca de 14 años que se escapó junto con su prima. Era víctima de abuso por parte de su propio padre.

Sin embargo, el caso podría perderse debido a la falta de apoyo de una tía de la niña que no quiere acudir a las audiencias porque trabaja de día y de noche.

“Cada proceso es muy exhaustivo, y sin la ayuda de los familiares se podría poner en mayor riesgo el futuro de la niña”, dijo la abogada.