A causa del bullying una joven termina con paraplejía y hoy lucha contra esta epidemia

Da charlas contra el acoso y, aunque sigue en terapia, quiere participar en los juegos paralímpicos en 2020

Yadira Perdomo recuerda que cuando cursaba el décimo grado en su natal Colombia —bajo la presión de sus compañeros— se subió a la ventana de un ático pero un estudiante la cerró haciendo cayera desde una altura de tres pisos.

La caída causó que se golpeara la espalda en un pupitre. Cuenta que aunque el dolor que tenía era intenso, fue enviada a su hogar sin muchas explicaciones.

Ya en casa, sus piernas se comenzaron a entumecer y la joven, de entonces 16 años, fue llevada al hospital de emergencia. Al día siguiente su mamá fue quien recibió la devastadora noticia.

“El doctor me dijo: ‘Ángela tu hija no va a volver a caminar. Se lastimó la columna’”, recordó Altamiranda, de 50 años.

“Fue duro, no entendía lo que pasó y después nos dimos cuenta que la lesión no era temporal. Con la caída explotó su vejiga, se quebró la columna y se lesionó la caja torácica”.

El impacto también le causó un trauma-craneoencefálico y una lesión medular.

“Nos dijeron que no había solución y que ni todo el dinero del mundo iba a curarme”, dijo Perdomo, hoy de 25 años. “No volvería a caminar”.

Yadira Perdomo junto a su madre y hermana antes del accidente. (Suministrada)

Luchando contra la paraplejía

Un año después de lo sucedido, la joven y su familia recibieron un pequeño rayo de esperanza.

Un reconocido urólogo del hospital UCLA de Los Ángeles llegó a Colombia para realizar implantes de electrodos y marcapasos a personas con problemas de evacuación y orina.

“Los electrodos en los nervios ayudan a facilitar el movimiento de la vejiga y mejorar la orina”, dijo el doctor Shlomo Raz, quien es profesor de urología y director de cirugía pélvica reconstructiva en UCLA.

“Este proceso usualmente solo se hace para personas que tienen incontinencia o retención de orina”, indicó.

El doctor Shlomo Raz y Ángelica Altamiranda, madre de Yadira Perdomo la ayudan a levantarse. (Suministrada)

Para calificar, los pacientes elegibles debían tener —entre otros síntomas— un trauma raquimedular o traumatismo de la medula espinal incompleto. Y Perdomo era elegible para poder dejar de usar el sistema de cateterismo.

“Mi mamá lloró bastante. Tenía miedo que algo no saliera bien”, recordó. “Pero yo sabía que la medicina en Estados Unidos es 30 veces mejor que en Colombia. Mi alma volvió a tomar vida y dije yo me opero no importa si es experimental. Yo ya he perdido mucho”.

En 2010 el doctor Raz le realizó la cirugía y lo inexplicable sucedió. “Por un milagro extraordinario [Perdomo] empezó también a caminar”, señaló el médico.

Aún impresionado con el resultado del electrodo, el doctor Raz dijo que la interpretación médica era que tal vez la lesión neurológica no era completa y la estimulación en los miembros no solo facilitó la función de evacuar el intestino sino que también permitió que camine.

Una vez con los electrodos instalados en Perdomo, el doctor dejó instrucciones a sus colegas en Colombia para hacer un seguimiento médico.

Sin embargo, el proceso —indicó la familia— fue mal hecho y la joven sufrió una infección severa. Sin más opciones le tuvieron que remover los electrodos del cuerpo, lo que la dejó de nuevo sin movimiento de piernas. También regresó al uso de catéteres.

Así pasaron más de siete años, utilizando el mismo sistema, pero sin perder la esperanza de volver a ver a caminar puesto que ya sabía que sí era posible.

En 2017, la joven y su madre viajaron a Los Ángeles para que el doctor Raz de nuevo la cirugía. Esta vez resultó exitosa.

“Ella comenzó a dar tres o cuatro pasitos”, dijo su mamá. “La cirugía no fue sin dolor y [aún] sigue con mucha terapia”, contó y agregó que estas son continuas y duran hasta cinco horas por día.

Trabajo altruista

Los estragos que ha sufrido con su salud no han sido en vano. Más bien es el testimonio del trabajo altruista que ha logrado realizar para sí misma y para muchas personas.

Entró a la universidad en Colombia para estudiar música y poco después conoció al director de la filarmónica de Los Ángeles Gustavo Dudamel, quien —según cuenta la joven— le dio los mejores consejos.

Yadira Perdomo y familia junto al director de la filarmonica de Los Ángeles Gustavo Dudamel. (Suministrada)

“Me dijo que tenía que aprender a perdonar y ser agradecida con la vida… Entendí que la persona que me hizo daño era muy pobre espiritualmente y no tuvo buena relación con sus padres”.

Para mejorar su físico y su mente Perdomo decidió incursionar en el deporte. Y aunque inicialmente quiso involucrarse en natación o basquetbol, al final optó por el tiro al arco.

“Es un deporte difícil porque necesitas mucha concentración y fuerza en el tronco [del cuerpo]”, señaló.

En 2013 un fallo a su favor logró que en Colombia se aprobara la ley 1620 contra el acoso escolar para ayudar a víctimas de bullying.

Con ayuda de su madre y otros partidarios comenzaron la fundación Unidos Seremos Escuchados (USE) en Colombia.

“Brindamos asesorías jurídicas, psicológicas y emocionales”, dijo Perdomo. De igual manera ella da conferencias contando su historia y abogando contra el acoso.

Actualmente Perdomo y su madre viven en Los Ángeles bajo una visa humanitaria y son patrocinadas por un donador.

La joven entrena para poder participar en los juegos paralímpicos de 2020 en Tokio, Japón, y poder representar a Estados Unidos en tiro al arco.

También planea regresar a la universidad —UCLA es la número uno en su lista—ya que su carrera fue puesta en pausa tras su operación y viaje al extranjero.

Yadira Perdomo junto a su familia. (Suministrada)

El doctor Raz dijo que la energía extraordinaria y la pasión de la joven ha hecho que tenga éxito en lo que se propone. El urólogo agregó que ha realizado más de 1.000 cirugías a pacientes con problemas de incontinencia y problemas de evacuación.

“El marcapasos trabaja en un 70% a 80% de los casos…Pero con [Yadira Perdomo] fue un milagro inesperado”, dijo Raz.

“Esperamos que en el futuro podamos ayudar a más pacientes parapléjicos”.

Por su parte, la hoy deportista señaló haber aprendido a perdonar y a vivir el día a día de una manera positiva.

No obstante, recalcó que las victimas del bullying no deben temer a denunciar a sus agresores.

“El silencio es un arma mortal. El daño que se causa puede ser para toda la vida”, recalcó.

Por su parte, su madre dijo que debe existir un dialogo entre padres e hijos para evitar el bullying.

“En la actualidad ya no hay un comedor sucio, ya no hay una pelota rota, unos tenis acabados debido a las redes sociales y el teléfono… Un papá le da un teléfono a un hijo para que cree el amor hacia el teléfono y no hacia él y el niño busca ese amor en las redes sociales”, dijo Altamiranda.

“En la unión familiar es donde esta el dialogo, el amor y la paz interior”.