Niños cuyos padres fueron encarcelados reciben útiles escolares

Para muchos menores contar con cuadernos y libros nuevos es una motivación
Niños cuyos padres fueron encarcelados reciben útiles escolares
Además de cuadernos y lápices, los pequeños también recibieron material didáctico. / Foto: Alejandro Cano

Ante la ausencia de los padres, por encarcelamiento, o falta de recursos al carecer de trabajo estable por la presencia de historiales delictivos, muchos niños pierden el interés escolar.

La situación se agrava durante la temporada de regreso a clases cuando niños con padres encarcelados o aquellos que estuvieron en prisión, miran cómo sus amiguitos se preparan con mochilas, cuadernos y lapiceros de colores nuevos y ellos no.

En un intento por motivar a estos niños y regresarles de alguna manera la sonrisa, las organizaciones Starting Over, Todos o Nadie de Riverside, Straight Talk, Corona Community AME, Golden Opportunity Foundation y la Universidad de California Riverside, entre otros, celebraron este sábado la entrega de mochilas y artículos didácticos en el centro de diversiones Castle Park, en Riverside.

“Yo fui una de esos [niños], cada año veía cómo mis amigos regresaban a la escuela con ropa y mochilas nuevas,y yo tenía que usar lo mismo del año anterior… Eso desanima a cualquiera, causa tristeza y hace que muchos niños no quieran siquiera regresar”, comentó Vonya Quarles, cofundadora de la organización Volver a Empezar.

“Queremos que los niños regresen a clases listos para aprender, que dejen afuera sus problemas familiares y aprendan”.

Quarles, abogada de profesión, dijo a La Opinión que este año se repartieron 800 mochilas a niños con padres encarcelados o que estuvieron en prisión y que ahora encaran dificultades económicas debido a la falta de trabajo.

“Este es el séptimo año que lo hacemos, comenzamos con 200 mochilas y esperamos que el próximo año entreguemos mil… Mientras más mejor”, añadió.

“La clave de todo éxito es la educación. Lo que abre puertas y derrumba obstáculos es la educación. Todo niño merece obtener buena educación. Por ellos trabajamos”.

Cada niño estudiante de kínder al grado 12 recibió una mochila nueva llena de cuadernos, lapiceros y demás artículos didácticos para que puedan comenzar a aprender desde el primer día.

Además, a cada niño se le entregó un boleto de entrada gratis al parque de diversiones Castle Park, donde olvidaron al menos por un día sus problemas familiares.

La sonrisa de los niños

Ana Vega, de 32 años y madre de cuatro niños, acudió al evento desde muy temprano. Y es que, con los precios por las nubes, la idea de ahorrarse al menos 200 dólares fue muy tentadora.

Hace nueve años, la residente de Riverside fue arrestada bajo cargos de robo de identidad —delito por el cual estuvo detenida por 11 días. Su sentencia, incluyó libertad condicional.

Desde entonces y debido a que cuenta con un historial, Vega no ha podido encontrar un trabajo estable, factor que —indica— influye en su condición económica.

“Es muy difícil, apenas ven que estuviste en la cárcel , te corren. Te ven como bicho raro. En lugar de ayudarte te dañan más”, comentó Vega en referencia a su experiencia en la búsqueda de empleo.

“Hace poco abrí mi propio negocio, fue a única forma, no da mucho pero ahí la llevamos. Poco a poco”.

Entre los cientos de beneficiados estuvo también Maribel Moncada, madre de tres niños.

La mujer de 27 años y de origen mexicano, cuenta que fue arrestada hace 12 meses por conducir bajo la influencia del alcohol y que tuvo que pasar tres días en la cárcel mientras su familia reunía el dinero para la fianza. Su castigo incluyó servicio comunitario y libertad condicional.

Sin licencia de conducir, sin coche, debido a que le fue incautado, y sin empleo fijo sumado a su historial delictivo, Moncada sufre la crisis económica —un problema que influye en el estado de ánimo de sus hijos.

“[El evento] es una gran ayuda. Un día fui a la tienda a ver precios y me sorprendí, muy caro todo. Le dije a mi hijo que luego regresábamos… Lo miré triste, cabizbajo, sin ánimo.

Luego, una amiga me dijo de esto y me apunté. Mírelos, qué contentos que están”, dijo Moncada, refiriéndose a sus hijos Andrew y César Rodríguez, de 8 y 4 años respectivamente.

Detrás de esta familia, esperaba con ansias Erika López y sus hijos. La mujer, de 33 años, no podía esconder la emoción de ver a sus pequeños recibir sus mochilas.

Con sonrisas de oreja a oreja, los niños agradecieron tímidamente. “Gracias. Pedí una mochila verde porque mi héroe favorito es Hulk”, dijo Alan, de 7 años.

“La voy a cuidar mucho. Prometo que no la pondré en el suelo”, dijo contenta Guadalupe, de 9 años, mientras su hermana Dulce, de 10, esculcaba con curiosidad el interior de su mochila nueva.

(De izq. a der.) Dulce, Alan, y Guadalupe Rodriguez, hijos de Erika López, muestran contentos sus mochilas nuevas./ foto: Alejandro Cano

En cifras

Según Quarles, los efectos de tener un padre en prisión son muchos, incluyendo impactos emocionales y consecuencias sociales. A menudo estos niños sufren de baja auto estima, se ven involucrados en problemas y tienen dificultad para concentrarse.

Según la Fundación Casey, en 2016 mas de 5 millones de niños en EEUU tenían un padre de familia en una prisión estatal o federal, eso se traduce a uno de cada 14 niños. El índice fue muy elevado entre 1991 y 2007 debido a leyes mas fuertes y sentencias obligatorias.

De acuerdo con la Fundación, los niños de color son las más afectados por este fenómeno. En 2008, uno de cada nueve niños afroamericanos, y uno de cada 28 niños latinos, tenían un padre de familia en prisión. Por su parte, uno de cada 57 niños anglosajones tenía padres en prisión.

Mientras tanto, el 62% de las mujeres en prisiones estatales tenían al menos un hijo, señaló la Fundación.

Se esperan entregar más mochilas el próximo año. / Fotos: Alejandro Cano.

Para colaborar puedes contactar a la organización Starting Over, Inc visitar AQUI