Clínica examina a inmigrantes en busca de honestidad

Quienes buscan asilo en EEUU deben pasar por una revisión donde se buscan corroborar sus historias de tortura y violencia
Clínica examina a inmigrantes en busca de honestidad
ick Nelson revisa al guatemalteco Juan López Aguilar en el Hospital Highland. / fotos: Heidi de Marco/ KHN.

El doctor Nick Nelson recorre el Hospital Highland, localizado en Oakland, hasta una sala de examen en el sexto piso, lugar donde ve a pacientes de todo el mundo que dicen haber huido de la tortura y la violencia.

Además de practicar medicina interna, es el director médico de Highland Human Rights Clinic —que forma parte del Sistema de Salud de Alameda. Unos días a la semana, Nelson y su equipo realizan evaluaciones médicas a personas que buscan asilo en Estados Unidos.

No solo escuchan las historias de los pacientes, sino que buscan signos de trauma, miran con lupa lesiones físicas —incluidas cicatrices de tortura por descargas eléctricas, heridas de bala y huesos rotos.

A medida que la administración Trump busca reducir el número de solicitantes de asilo, citando vacíos legales y reclamos fraudulentos, esta clínica —y otras similares en San Diego, Los Ángeles, Nueva York y Chicago— buscan evidencia que pueda ayudar a determinar si alguien debe obtener asilo.

Nelson y sus colegas diagnostican dolencias físicas y psicológicas y, en muchos casos, corroboran las afirmaciones de estos pacientes sobre cómo fueron heridos.

A veces, los solicitantes de asilo tienen una cobertura de salud que paga los exámenes, pero el condado cubre el costo para aquellos que no.

El doctor se encarga de revisar cicatrices de los inmigrantes,. / Heidi de Marco/KHN.

“Nuestro trabajo es asegurarnos que la oficina de asilo comprenda todos los hechos médicos y psicológicos sobre el caso de un individuo para que puedan tomar una decisión”, explicó el doctor, quien basa sus conclusiones en un protocolo reconocido a nivel internacional para la documentación de la tortura.

Por ejemplo, se le puede pedir que juzgue si una cicatriz o lesión podría haber ocurrido según lo describe el paciente.

A veces, dijo Nelson, los abogados le piden que responda a preguntas específicas, como: “¿Esta cicatriz es consistente con una quemadura de cigarrillo?” “¿Estas marcas en la espalda son consistentes con golpes ocasionados por un tubo metálico?”

Nelson dijo que, en la mayoría de los casos, encuentra pruebas que respaldan las historias que le cuentan sus pacientes. Pero también hay exámenes que no arrojan evidencia definitiva.

El doctor también se ocupa de las necesidades de salud de los solicitantes de asilo, que a veces por primera vez reciben un diagnóstico de tuberculosis o VIH.

Y casi todos los pacientes que ve necesitan referencias de salud mental, luego de años de tortura o abuso en sus países de origen.

Extorsión y asesinatos

Uno de los pacientes a los que trató hace poco fue Juan López Aguilar, un indígena maya que huyó de Guatemala hace tres años. Dijo haber sido golpeado y amenazado de manera intermitente durante casi cuatro décadas debido a su origen étnico y que temía por su vida.

El hijo de López Aguilar fue asesinado en 2005 y su hija huyó debido a amenazas, explicó su abogado.

Sentado en el consultorio, y a través de un intérprete, su cliente de 60 años de edad le dijo al médico: “Estoy preocupado… Hay muchas pandillas. Quieren matar a personas de mi comunidad”.

Nelson examinó y entrevistó a López Aguilar a principios de la primavera y escribió un informe que corroboraba el relato del hombre por su caso de asilo. Éste fue presentado formalmente el año pasado.

El guatemalteco, quien creció en una familia de agricultores, le dijo al doctor que su comunidad fue atacada por soldados cuando tenía 20 años y que durante ese incidente su padre fue asesinado.

Nelson (d) señala que junto a sus colegas realizan un aproximado de 80 y 120 evaluaciones cada año. / Heidi de Marco/KHN.

Y que a pesar de mudarse a otra región de Guatemala, continuó siendo víctima de “acoso, extorsión y amenazas basadas en la raza”, dijo Nelson.

Su historia es similar a la de otros pacientes de la clínica, indicó el doctor. Agregó que la violencia y la discriminación contra guatemaltecos de habla maya son comunes.

López Aguilar, quien ha trabajado de lavaplatos, regresó a la clínica para una cita médica regular y le cuenta al médico en su lengua materna que ha tenido fuertes dolores de cabeza y mareos poco después de llegar a EEUU.

Su esposa y algunos de sus hijos están de vuelta en Guatemala —explicó— y aún no puede presentar una petición para traer a su esposa a este país hasta que se le conceda el asilo. Eso no será antes de 2020, cuando está programada la fecha de su audiencia.

Casos de todo el mundo

Nelson también examinó a Gebremeskl Tefamicael, un solicitante de asilo del país africano de Eritrea. Tomó notas mientras su paciente le contaba que fue reclutado por el ejército y luego encarcelado y torturado.

Al preguntarle exactamente qué habían usado para atarlo. “Era una cuerda hecha de corteza de árbol”, respondió. Mientras, el doctor escribía una descripción de las cicatrices en las muñecas de Tefamicael.

Luego, el informe de Nelson para la corte indicó que las lesiones y el estado psicológico de Tefamicael eran consistentes con la descripción del hombre de lo que le sucedió.

 
Mulugeta Habtom Gebreslasie huyó de Eritrea (Africa) en 2006, dijo que al llegar a Sudán lo secuestraron y que estas personas lo golpearon. / (Heidi de Marco/KHN)

Pocos obtienen asilo

Hombres como López Aguilar y Gebremeskl Tefamicael han enfrentado más dificultades desde principios de junio, cuando el fiscal general de EEUU, Jeff Sessions, anunció que la violencia de pandillas y el abuso doméstico ya no se considerarían motivos para otorgar asilo.

Para ser elegibles para asilo, los solicitantes deben demostrar que enfrentan violencia física o tienen miedo, en base a factores como la raza, la etnia o la religión.

Incluso antes de la reciente ofensiva de la administración Trump, obtener asilo era difícil y requería mucho tiempo.

En 2017, solo el 38% de los solicitantes de asilo obtuvieron ese estatus, de acuerdo con datos del no partidista Transactional Records Access Clearinghouse, de la Syracuse University.

Las políticas federales más duras, incluidas las detenciones en la frontera, han generado ansiedad e incertidumbre entre quienes solicitan asilo, sus defensores y los abogados de inmigración.

“Todos los días es una montaña rusa”, dijo Haregu Gaime, abogado de Oakland y quien frecuentemente envía a sus clientes a la clínica de Highland.

Niloufar Khonsari, directora ejecutiva de Pangea Legal Services —un grupo de defensa legal del Área de la Bahía, en San Francisco— señaló que los obstáculos no disuadirán a las personas de buscar un lugar seguro para vivir o de buscar ayuda legal para permanecer en EEUU.

Cuando los solicitantes son examinados en la clínica de Highland, dijo Khonsari, “definitivamente hace una diferencia para los jueces”.

Gaime explicó que los informes de la clínica a menudo ayudan a corroborar las experiencias de sus clientes de una manera que su testimonio por sí solo no puede.

“A veces una persona traumatizada no puede transmitir lo que les sucedió de una manera que cuente la historia completa”, dijo.

El doctor Nelson dijo que se involucró con la clínica porque quería tratar a personas que no recibían atención. Las personas que huyen de sus países y buscan asilo aquí son “definitivamente una de las comunidades más… desatendidas y generalmente marginadas”, opinó.

A menudo, cuenta, pasan meses o años para saber si a sus pacientes se les otorgó el asilo. Pero cuando la solicitud es aprobada, dice ver un cambio tremendo.

“Obtener asilo no elimina el trauma, pero alivia a estas personas del temor de regresar a un país donde no están seguras… “Cuando a alguien se le concede el asilo y fuiste parte de demostrar que lo merecía, te hace sentir realmente bien”, agregó.

Esta historia fue producida por KHN, un programa editorial independiente de Kaiser Family Foundation..

 

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