La cerveza artesanal en México crece, ¿se la tragarán las grandes marcas?

Es más cara que la comercial pero el paladar lo agradece
La cerveza artesanal en México crece, ¿se la tragarán las grandes marcas?
Un grupo de amigos decide pasar la tarde un viernes en una cervecería de productos artesanales.

MEXICO – Después de una dura semana de trabajo, tres amigas treintañeras acordaron pasar una tarde de viernes relajada. Todas quería lo mismo: tomar algo de alcohol, con buen sabor, en un ambiente agradable y coincidieron en el mismo sitio: donde las cervezas artesanales.

La cerveza artesanal, cuyo proceso de preparación de 30 días tarda el doble de tiempo que la comercial, se ha convertido en la segunda bebida alcohólica favorita de los mexicanos, principalmente jóvenes, sólo por detrás de la industrial que hasta ahora tiene una ventaja en el mercado del 53% pero que ve perder día a día.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mientras la producción de la cerveza comercial creció 5.3% el año pasado respecto a 2016, la artesanal ¡aumentó 48%!

Yessica Varela, de 28 años, una de las amigas que acudieron a la cervecería El Depósito en la Ciudad de México, argumenta que su predilección por la artesanal es porque siente que es más fuerte, con mejor sabor y cuerpo, y no le importa que tenga que pagar un poco más: un tarro puede costar hasta unos $8 dólares mientras que una botella de las marcas industriales cuesta poco menos de $2.

“Creo que la cerveza artesanal tiene mucho éxito entre gente relajada, que no tiene grandes compromisos o no tiene hijos: si tuviéramos tendríamos que decidir entre la leche del niño o la cerveza”, dice Daniela Islas, internacionalista de 28 años, que acompaña a Yessica y a Elízabeth Lucio, una médica.

Una de las cervecerías especializadas en cerveza artesanal en la CDMX.
Una de las cervecerías especializadas en cerveza artesanal en la CDMX.

Dos mesas atrás de estas chicas, los amigos hosteleros Javier Pérez y Rodrigo Sánchez, de 38 y 34 años, también disfrutan del lugar tras una comilona en un restaurante cercano. “Venimos aquí por moda”, dic uno de ellos y el otro secunda con la cabeza.

“La verdad es que hay cervezas artesanales que son muy buenas pero otras son malísimas, pero aquí estamos: yo le doy a este boom unos tres años más de crecimiento y luego se va a estancar o retroceder”, calcula Pérez.

Pero mientras se determina lo que pasará en el mercado, la alta demanda continúa y hace tiempo que despertó la ambición de las grandes cerveceras como Grupo Modelo que desde 2015 compró marcas como Cucapá, Cervecería Tijuana, Bocanegra y Cervecería Mexicana (que incluyen las marcas Mexicali, Día de Muertos, Tijuana y Bufadora).

“Las dos grandes cerveceras no vieron a las artesanales como una amenaza al principio, luego con el crecimiento tan rápido de las pequeñas cervecerías se dieron cuenta que había un potencial de mercado y un consumidor ávido de probar cosas diferentes”, comentó Javier Andreu, fundador de la marca artesanal Primus.

Para que una cerveza sea considerada artesanal debe estar compuesta únicamente por agua, malta de cebada, lúpulo y levadura sin más compuestos químicos como los que tiene la cerveza industrial.

“La cerveza comercial está más aguada y tiene menos sabor”, obseva Michael Burke, un estadounidense de 30 años quien decidió pasar su tarde de viernes trabajando con su laptop y un tarro de cerveza en medio de un ambiente tranquilo. “Me siento bien aquí: el ambientes es bohemio, moderno, cool y el sabor de la cerveza es mucho mejor”.

El boom de la cerveza artesanal comenzó en Estados Unidos y es desde donde ha tenido mayor penetración e influencia. Según la consultoría Deloitte, en el mundo hay 10,000 cervecerías artesanales, de las cuales el 86% se ubica en Estados Unidos y Europa.

En México no existen cifras oficiales y aún no está regulada su producción aunque tiene mucho potencial y, algunos productores, han logrado sortear el acecho de las marcas comerciales.

Un estudio del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conacyt) documentó que  Barbaján, una cervecería creada hace cinco años en Ensenada, Baja California, ha logrado con éxito vender su cerveza artesanal  a granel, comercializada en barriles a través de bares y restaurantes de la localidad sin tener que pagar un impuesto por la botella.

“Este impuesto es percibido como un inhibidor para la industria, sobre todo si se toma en cuenta que, la gran mayoría son micros y pequeños negocios”, detalló el informe. “Podría ser una esperanza en el campo de la cerveza artesanal”.