9 “reglas de etiqueta” que todos debemos ejecutar cuando usamos WhatsApp

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WhatsApp es la herramienta predilecta para comunicarse con colegas, familiares y amigos, ya sea en forma individual o grupal.

Pero claro, la velocidad y espontaneidad de las interacciones, sumadas al creciente volumen de mensajes que intercambiamos a diario, aumentan las posibilidades de que se produzcan malos entendidos o conductas inadecuadas que pueden dar pie a que surjan fricciones o problemas mayores como discusiones o despidos laborales.

Para que los usuarios puedan hacer un uso correcto y efectivo de Whatsapp, les dejamos aquí unas sugerencias sobre buenos modales frente a la pantalla.

1. ¿Enviar mensajes en cualquier momento?

Hay personas que trasnochan y otras que madrugan. También están los colegas que trabajan los fines de semana.

“Cuando se trata de cuestiones laborales, no hay dudas: es una mala costumbre utilizar el WhatsApp fuera del horario de oficina”, señala Ignacio Perrone, licenciado en Sociología y gerente de investigaciones en la consultora Frost & Sullivan. Sin embargo, el profesional explica que en el ámbito personal hay matices: “Si bien es desacertado mensajear en determinadas horas, esto puede hacerse entendiendo que el que recibe no debería tener activadas las alertas sonoras a la madrugada. Además, tampoco se puede esperar respuesta inmediata a un envío realizado a medianoche, aunque sea de un amigo”,

2. Cómo concluir una conversación

Siempre una de las dos partes tiene que finalizar una conversación, ya sea porque no hay nada más que hablar o porque hay que seguir haciendo otras tareas. En este sentido, el mal hábito de desaparecer de un chat dejando al otro con la última palabra puede ser reemplazado por una despedida rápida. Otra opción es, como señala Alejandro Artopoulos, sociólogo de la tecnología y profesor la Universidad de San Andrés, “apelar al emoji del pulgar para arriba ya que, culturalmente, está visto como una señal de que el diálogo se da por terminado”.

3. Qué hacer con los memes y las cadenas

Las viejas cadenas que hace años circulaban a través del correo electrónico hoy se propagan a través de WhatsApp, y lo mismo sucede con los memes que proliferan ante cientos de sucesos. En este sentido, lo ideal es no reenviar cadenas excepto casos muy puntuales y, en el caso de los memes, no está mal redirigir los mejores, pero seleccionando muy bien a los destinatarios para no cometer abusos.

“Dentro de esta categoría, el envío de material pornográfico entre los grupos de papás del colegio es una de las malas prácticas más frecuentes”, señala Artopoulos.

4. Los audios: amados u odiados

No hay una postura neutral con respecto a los mensajes de voz: son amados u odiados por igual. Desde la mirada positiva, permiten al usuario comunicarse mientras realiza otra tarea o expresarse con mayor facilidad cuando quiere decir algo extenso, además de aportar con la voz un tono al mensaje que el texto no contiene.

Sin embargo, es cierto que puede resultar incómodo para el receptor, que no puede hacer una lectura rápida para llegar a un dato y debe escuchar todo el audio, sean 30 segundos o cinco minutos.

Más allá de los gustos, el consenso indica que los audios deben ser lo más breves posibles y nunca enviarlos en bloque, es decir, uno detrás de otro.

5. Uso de mayúsculas

Tal como sucede con su utilización en correos electrónicos o cualquier otro medio escrito, las mayúsculas sirven para enfatizar alguna palabra o demostrar enojo. De cualquier forma, conviene usarlo de manera excepcional ya que se puede interpretar como que uno está gritando.

6. En caso de equivocaciones

Errar es humano, de ahí que siempre estamos expuestos a colocar comentarios agresivos, desubicados o a escribirle a una persona algo que era para otra. Para evitar al máximo que ocurran estas situaciones, lo ideal es no intentar explicar cuestiones muy complejas por este medio, o que requieran de ciertas sutilizas. Tampoco es buena idea escribir en caliente, bajo efectos del alcohol, o en varios grupos en paralelo.

“Si más allá de todos esos recaudos uno comete un error en WhatsApp, lo mejor es realizar una llamada en el instante para desarmar el problema generado”, recomienda Perrone. Vale, también, eliminar el mensaje.

7. Extensión del mensaje

WhatsApp está pensada como una herramienta de comunicaciones breves e instantáneas, por eso puede ser mal visto cuando alguien escribe muchísimas líneas (algo que la versión Web de Whatsapp facilitó) o envía mensajes en bloque, es decir, un par de palabras que se suceden una debajo de la otra. De esta manera, lo ideal es seguir el mismo criterio de los audios: breve, fácil de entender.

8. La dinámica de grupos

La manera en la cual uno debe conducirse dentro de un grupo de WhatsApp podría ser un tema aparte por la complejidad de esta comunicación, en la cual participan muchas personas en simultáneo. Por un lado, conviene siempre respetar el propósito por el cual ha sido creado, lo que implica no incorporar nuevos temas, en especial aquellos que pueden generar conflictos como los relacionados con economía, política o religión.

“La relación entre lo violenta que está la sociedad y la instantaneidad de los mensajes produce una mezcla que puede ser explosiva. Por eso no hay que tomarse tan apecho todo lo que sucede en WhatsApp. En este sentido, la clave está en aceptar la diversidad de ideas y poner por delante las cosas que nos unen”, sostiene el profesor de la Universidad de San Andrés.

9. Yapa: fin de un mito y recomendación final

Más allá de los comportamientos inadecuados al utilizar el mensajero instantáneo, existen otros hábitos que, si bien pueden estar mal vistos, en realidad no pueden ser catalogados dentro de la lista de malos modales. Tal es el caso de “clavar el visto” (es decir, el doble tilde azul), y no dar respuesta inmediata al mensaje recibido. “Las redes sociales en general , incluyendo WhatsApp, generan la expectativa de la instantaneidad aunque es humanamente imposible responder a todos en tiempo real, por lo que es realmente muy bajo el porcentaje respuestas postergadas por cuestiones de mala educación”, señala Artopoulos, quien considera que en los colegios deberían enseñar cómo usar bien las redes sociales y cómo escribir bien en estas plataformas.

Mientras el uso de esta herramienta sigue librada al sentido común de cada uno de los usuarios, Perrone concluye con un simple consejo: “En WhatsApp hay que seguir las mismas normas que respectamos en la comunicación cara a cara. Por eso, así como nadie levantaría la mano en una reunión de padres del colegio de sus hijos para contar un chiste verde, no debería enviar este tipo de mensajes en el grupo de “mamis & papis”.