De niña jugaba a ser doctora, hoy está a horas de iniciar clases de medicina en USC

Hija de inmigrantes recibe la bata blanca para el inicio de su carrera; dice que su meta es ayudar a su comunidad
De niña jugaba a ser doctora, hoy está a horas de iniciar clases de medicina en USC
Alexa Rodríguez, sonríe junto a su hermano y sus padres originarios de México y El Salvador. / Fotos: Richard Carrasco/Keck Medicine of USC.

Desde muy pequeña Alexa Rodríguez tuvo una pasión muy singular por la medicina.

Su madre, Antonia Rodríguez, recuerda que cuando su hija era pequeña y le compraba juguetes, la niña casi siempre simulaba ser una experta en la cura de todos los males que sufrían sus muñecas.

“Le compraba cositas que usan los doctores para escuchar los latidos del corazón [estetoscopio] y para curar, banditas y todo eso”, recordó la madre.

Poco imaginaba que el gasto de esos juguetes darían en un futuro los mejores frutos.

Alexa, quien ahora tiene 23 años, formó parte este viernes de un grupo de 180 estudiantes que junto a sus familiares celebraron el comienzo de su carrera en el campo de la medicina.

Todos los alumnos recibieron una bata blanca con su nombre la cual llevarán puesta con orgullo mientras realizan su entrenamiento como doctores.

Este evento fue parte de la celebración anual que la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC) realiza al presentar las batas para los estudiantes de medicina de primer año.

Alexa Rodríguez (c) tiene 23 años de edad y creció en la ciudad de Compton. / Foto: Richard Carrasco/Keck Medicine of USC.

Vocación necesaria

Aparte de los bellos recuerdos de jugar a ser doctora, Alexa se acordó de otros momentos más complejos que la motivaron a decidirse a ser doctora.

“Mi mami sufre de tiroides y toma medicina. Me acuerdo que siempre teníamos que ir a la clínica comunitaria donde la espera es ridícula. Hasta cuatro, cinco o seis horas”, contó. “Ver a tantas personas esperando y que no nos atendieran fue lo que me motivó para mi carrera”.

En 2013 Alexa vivió un momento agridulce. En ese tiempo, celebraba su partida a la universidad Wellesley College, localizada en el estado de Massachusetts, pero a la misma vez tenía que dejar a su familia.

Su madre dijo que la joven era una parte fundamental en las visitas al doctor ya que pacientes como ella enfrentan problemas de comunicación y servicios debido al idioma.

“Nos dicen que no hay suficiente personal o no tienen traductores y nos sentimos frustrados porque no sabemos comunicar nuestros males en inglés”, dijo Antonia Rodríguez, de 50 años de edad.

Ya en la universidad, y mientras estudiaba para obtener su licenciatura de biología, Alexa recibió la devastadora noticia de que su abuela materna había fallecido en El Salvador en 2015.

“Supuestamente le daban cuidado médico pero no le enseñaron cómo cuidarse su diabetes”, dijo la estudiante.

“Con el hábito de vida en los países de uno de comer pan mientras tomas café más los dulces, con los problemas del corazón y la alta presión mi abuelita falleció joven, a los 62 años”.

Desafortunadamente Alexa no pudo viajar para el funeral de su abuelita. Tampoco pudo volar a Los Ángeles junto a sus familiares porque estaba enfocada en un examen y sus padres no la quisieron preocupar hasta que terminara.

Este evento fue otro llamado para reforzar su meta de ser doctora.

La joven empezará clases este lunes y es la primera de su familia en asistir a la universidad.

Una nueva etapa

Con ovaciones de familiares y amigos los 180 jóvenes estudiantes de medicina celebraron el poder ponerse una bata blanca por primera vez que les demuestra su responsabilidad con la comunidad.

En total, un 14% de los estudiantes de medicina de este primer año son de origen latino, informó la Escuela de Medicina Keck.

Laura Mosqueda, MD., decana del centro de estudios Keck, dijo que la escuela está extremadamente orgullosa de esta clase de primer año en su viaje en la medicina.

“La ceremonia de la bata blanca es un paso importante que permite que familiares y amigos se reúnan para celebrar el arduo trabajo que ha llevado a nuestros alumnos a este importante logro”, señaló.

“Estamos entusiasmados de presenciar lo que traerán los próximos años a nuestros estudiantes en la Escuela Keck, mientras continúan en este importante camino que abarca el servicio público, el compromiso y la atención compasiva”.

Alexa comentó que sus clases comenzarán el lunes.

Por su parte, su mamá —quien al principio estaba preocupada por los costos y el tiempo que requiere la carrera— ahora celebra junto a su esposo y el hermano menor de Alexa.

“Nos sentimos felices y sentimos que es un sueño que está a punto de realizarse y que primero Dios ella llegue a culminar su carrera.

Nosotros estamos súper orgullosos de ella”, dijo la madre.

Alexa dijo que quiere ser doctora de medicina general para ayudar a las familias latinas y para que no exista la barrera del idioma ya que ella habla español. Además, confesó que quiere viajar como doctora para ayudar en comunidades más pobres a personas que necesitan servicios médicos.