Se descubre que gana dinero en internet a costa de los demás

No es el único caso que se reporta de millonario negocio a base de la copia de contenido
Se descubre que gana dinero en internet a costa de los demás
La página de humor en español denunciada por plagio.
Foto: Instagram

Hace unos días se difundió la noticia del lucrativo negocio de un portal de humor en español que se embolsa más de $400,000 dólares al año. 

¿Una historia de superación y triunfo empresarial? No, más bien un negocio basado en el plagio de contenidos.

La página en cuestión se llama cabronazi y cuenta con más de 20 millones de seguidores, si sumamos todas las cuentas en redes sociales. Ahora bien, muchos de ellos ahora son detractores que han visto que todo lo que se sube a internet bajo esa marca no es más que el trabajo de otras personas que ni siquiera reciben mención de su autoría por los contenidos que generan.

La falta de ética de las personas detrás de dicho perfil ha ido mucho más allá que el mera copia y pega del contenido de otros, ya que, según informa Verne, son ellos mismos los que se han atrevido a denunciar por copia, luego de que un usuario anónimo creara una cuenta ridiculizando a cabronazi.

Publicar o usar contenido de otra persona sin su consentimiento, ganando dinero con ello puede considerarse una  infracción de derechos de autor. Es necesario pedir permiso al autor, como bien explicó el experto en derecho digital Borja Adsuara a la revista Verne.

Esto no quiere decir que cada vez que compartimos una publicación de humor, que le demos a like o subamos un meme gracioso se esté cometiendo un delito. No estamos generando beneficios, ni, presuntamente, causando perjuicio alguno.

Las redes sociales cuentan con herramientas propias para detectar y eliminar contenidos plagiados. Estos se consiguió después de que una guionista denunciara en 2015 haber sido víctima de plagio y prácticas desleales contra los derechos de autor. Aún así, es un tema convertido que es difícil de detectar, dado el anonimato que ofrece internet y las pocas y claras leyes que favorecen el derecho de autor de contenidos digitales.