Omarosa: “Puerto Rico estará entre las peores manchas de la presidencia de Donald Trump


WASHINGTON — La lenta respuesta de EEUU a Puerto Rico ante el paso del huracán “María” en 2017 “estará entre las peores manchas de la presidencia de Donald Trump”, quien hizo comentarios “peyorativos” sobre los puertorriqueños junto con su jefe de Gabinete, John Kelly, según denuncia en su nuevo libro una exasesora de la Casa Blanca, Omarosa Manigault Newman.

El libro, que salió a la venta hoy,  ofrece a los lectores un panorama, sin “barniz” y nada halagüeño, sobre la inestabilidad de la Casa Blanca, comenzando por Trump, y sus políticas.

En un giro de 180 grados, tras alabarlo durante la contienda de 2106, Manigault Newman ahora pinta a Trump como un racista y cuestiona su estabilidad mental.

En las partes dedicadas a la crisis humanitaria en Puerto Rico tras el paso del huracán “María” el 20 de septiembre de 2017, Manigault Newman detalla cómo John Kelly intentó frenar los esfuerzos por agilizar la ayuda a los damnificados.

Puerto Rico estará entre las peores manchas de la presidencia de Donald Trump. Y que Dios bendiga (al exasesor de Seguridad Nacional), Tom Bossert, quien intentó obtener los recursos, trató de luchar” por la isla, devastada por el ciclón, dijo.

“Él y yo luchamos hombro a hombro, mano a mano, tratando de abogar para que Puerto Rico obtuviese lo que necesitaba, y John Kelly lo frenó. Durante una reunión de Seguridad Nacional, (Kelly) dijo que ´su infraestructura ya estaba jodida´”, y sugirió que el gobierno de Puerto Rico estaba tratando de explotar la crisis para obligar a EEUU a financiar la reconstrucción del entramado eléctrico, argumentó Manigault Newman.

Además, Kelly y el mandatario se refirieron a los puertorriqueños con comentarios peyorativos “muchas veces”, según el libro, aunque Manigault Newman no precisa cuáles fueron.

Trump visitó la isla el 3 de octubre de 2017, dos semanas después de que el huracán “María” tocó tierra, y el libro condena la forma “irrespetuosa” en que se comportó el mandatario cuando lanzó rollos de papel toalla a las familias damnificadas, “que habían perdido sus casas y no tenían suficiente agua o comida”.

“Su total falta de empatía ya era suficientemente mala, pero creo que muchos de los problemas y demoras en la entrega de ayuda a Puerto Rico fueron parcialmente por política”, tomando en cuenta que la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, lo había criticado,  argumentó la autora.

“No me extrañaría que Trump castigara a la gente de Puerto Rico para darle una lección a esa mujer minoritaria… Puerto Rico sigue en completo desorden”, enfatizó.

También la Administración federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) ha sido criticada por la lenta respuesta a la evolución de la crisis humanitaria, aún ahora, a casi un año del primer aniversario de la tragedia.

Manigault Newman señaló erróneamente que hasta la fecha buena parte de la isla sigue sin luz eléctrica, y destacó el momento en que Trump se quejó de que la crisis por el huracán desestabilizó el presupuesto federal.

Al promover la respuesta de FEMA en la isla, Trump dijo entonces que la cantidad de muertos en Puerto Rico por el huracán “María”  -en ese momento la cifra oficial era de 16- no era nada en comparación con la catástrofe del huracán “Katrina” en 2015, que dejó “miles”, recordó Manigault Newman en el libro.

En su acostumbrada rueda de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, condenó la conducta desleal de Manigault Newman para promover su libro, y se quejó de que la prensa le esté dando tanto atención.

Por su parte, otro portavoz de la Casa Blanca, Judd Deer, dijo a este diario que Trump y su Administración han continuado su labor con Puerto Rico, y ha autorizado “al 100%” los fondos de emergencia para la isla.

“El hecho de que Omarosa continúe atacando a la persona que la despidió -una persona que ha prestado servicio a este país durante décadas- es otra prueba de que se deben ignorar sus ataques extravagantes por las mentiras que representan”, enfatizó.

Despedida por Kelly recientemente por presuntas violaciones de ética, tras apenas 11 meses en el cargo, Manigault Newman se ha enfrascado en una guerra mediática y un vaivén de acusaciones contra la Administración Trump, en el marco de su libro “Unhinged: An Insider’s Account of the Trump White House”.

La mujer que saltó a la palestra nacional como la “villana” del programa televisivo “The Apprentice” que Trump conducía, pronto se convirtió en su protegida y ocupó un puesto de prestigio en la Casa Blanca, donde percibía un salario de cerca de $180,000.

Pero ahora Trump ha desatado toda su furia contra ella para castigar su deslealtad, y su campaña ha presentado una queja contra ella en Nueva York para silenciarla, acusándola de violar un acuerdo de confidencialidad de 2016.

Trump ha dedicado desde el fin de semana buena parte de sus mensajes en Twitter a atacar a Manigault Newman, e incluso hoy elogió a Kelly por “despedir rápidamente a esa perra”.

La exasesora no oculta en absoluto su desdén hacia Kelly, quien la notificó de su despido. Kelly ha sido blanco de críticas por controlar el acceso a Trump y, aunque no ha sido la voz de “moderación” que muchos esperaban,  piensa quedarse en la Administración hasta 2020.

“Yo no hice juramento de servir a disposición de John Kelly. Así estuvieran tan horribles la cosas en la Casa Blanca, y fuera de ella, siempre recordé mi compromiso e hice mi trabajo lo mejor posible”, indicó Manigault Newman.

La exasesora ha divulgado una grabación secreta –y posiblemente ilegal- que hizo de esa conversación en el salón denominado “Situation Room”,  utilizado para las conversaciones de mayor sensibilidad de la Casa Blanca.

Manigault Newman asegura que tiene más grabaciones y está dispuesta a compartirlas con el fiscal especial, Bob Mueller, quien investiga la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016, la posible colusión de la campaña presidencial de Trump, y la posible obstrucción de justicia de su Administración.