30 años después… ¡México no elimina el consumo de huevo de tortuga!

A pesar de que la especie está en peligro de extinción, el robo y contrabando se sigue registrando

30 años después… ¡México no elimina el consumo de huevo de tortuga!
Tráfico de huevos de tortuga en México.
Foto: Twitter

MEXICO – Hace casi 30 años que el consumo de huevo de tortuga marina está prohibido en este país; el mismo tiempo en que los habitantes de la región zapoteca no lo eliminaron de su dieta porque es mucho más antigua, de siglos; ni los traficantes frenaron el robo y contrabando ni los comerciantes la venta en los mercados.

Cuatro de cada 10 huevos de tortuga terminan lejos de sus nidos de arena. Según cálculos de Gerardo Ceballos, investigador titular del Instituto de Ecología de la UNAM: en las manos y estómagos de irrespestuosos o inconscientes de que esta fauna que está en peligro de extinción.

La temporada de verano – que comienza en julio y concluye en septiembre- es particularmente dramática para las tortugas y oro molido para los traficantes y consumidores porque las tortugas arriban por miles para desovar: tan sólo en los dos santuarios para la tortuga golfina en Escobilla y Morro Ayuta, Oaxaca, el año pasado llegaron se regitraron dos millones.

Los santuarios protegidos son vigilados por agentes de Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y elementos de la Secretaría de Marina (Semar) que realizan monitoreos de vigilancia y protección de hembras, nidos y crías, pero siempre algo se les cuela, sea por corrupción o porque están en otras playas.

El Oceano Pacífico tiene 7, 146 kilómetros a disposición de nativos y traficantes y, aunque la demanda ha disminuido como bien renoce Pedro Ramírez, de la Cooperativa de Escobilla, aún hay quien lo consume y así se genera el mercado negro.

“Antes un comprador se llevaba hasta 700,000huevos; ahora aquí ya no; los pobladores sacan 1,000 o 2,000 huevos pero se van a venderlos solos con el riesgo de que los agarren”.

Desde ahí los llevan principalmente al Istmo de Tehuantepec. Edith Valdivieso, una habitante de Juchitán, dijo recientemente a la televisión local que en la zona se siguen consumiendo por dos razones: porque están acostumbrados y en temporada de arribazones se vuelven muy baratos.El precio normal pasa de alrededor de seis dólares (en su conversión a pesos) por kilo a la mitad del precio.

“A veces cuesta incluso menos porque los venden por docenas”.

Otra cosa es en el resto del país, donde los costos son más altos y el negocio ilegal es más redituable: ahí hay mayor volumen. En abril pasado, la Policía Federal detuvo una camioneta que  trasportaba ¡22, 800! huevos de tortuga golfina marina, por la carretera que va de la Ventosa a Tehuantepec camino a la CDMX.

Fue el mayor decomiso de la historia en el país, pero cada mes las autoridades hicen público al menos un decomiso en diversos estados. Así que no se puede cantar victoria: el peligro de extinsión continúa y, de agudizarse,  podría acarrear serios problemas.

“Las tortugas juegan el papel de mantener los pastos marinos, los  corales que sirven como ecosistemas para otras especies, si se  llegarán e extinguir no habría manera de mantener la biodiversidad en el planeta y de alguna manera le impactará al ser humano”, advierte el investigador Ramírez.

Para los ambientalistas, el principal problema para erradicar el consumo del huevo es que se ha bajado la guardia en “concientizar a la gente”. Desde la campaña “Sexy” que en 2005 llevó el eslogan “Mi hombre no necesita huevos de tortuga, porque sabe que no lo hacen más potente”, no ha habido nada más impactante.

En aquel tiempo, la Profepa y organizaciones como Wildcoast y Pronatura, buscaban desmitificar la fama del “huevo afrodisiaco”. Colocaron mantas y postales en los mercados de grandes consumidores como la capital mexicana y otras ciudades además de promocionales en televisión que hoy se deberían de retomar con una advertencia más contundente: de la supervivencia de las tortugas dependerá, en parte, también la del hombre.