Padres piden al LAUSD que los dejen elegir la escuela de sus hijos

Los niños que asisten a la escuela Pacific Boulevard de educación especial son transferidos a otra escuela al terminar 5 grado
Padres piden al LAUSD que los dejen elegir la escuela de sus hijos
Las mamás de los estudiantes de Pacific Boulevard piden que dejen a sus hijos seguir en la escuela.

Esmeralda Rivera empezó ir a la escuela Pacific Boulevard de Huntington Park, cuando tenía 6 años de edad. Pero al terminar 5 grado, y a pesar de que la escuela va de Kindergarten al grado 12, las autoridades le dijeron que tenía que cambiar de escuela.

Pacific Boulevard es una escuela de educación especial, con instalaciones especialmente diseñadas para niños con discapacidades medias y severas, como por ejemplo un gimnasio y zona de juegos adaptados para el uso de sillas de ruedas, salones grandes con baños dentro del aula y camas donde poder cambiar a los niños. Años atrás, los estudiantes de hasta 22 años, y con discapacidades podían asistir hasta el grado 12. Pero el centro comenzó una etapa de transición, incluyendo otros niños de la población general para fomentar la educación integrada, y comenzó a transferir a los graduados de 5 grado a otras escuelas.

“Mi hija tiene epilepsia y convulsiones”, compartió Aurelia Eraso, mamá de Esmeralda, de 14 años de edad. “En la Pacific Boulevard ya la conocían y tenían personal especializado que sabía cómo actuar cuando había cualquier problema señaló.

“Cuando Esmeralda tuvo una convulsión en la nueva escuela [Los Angeles Academy], el maestro y los otros niños se asustaron, no sabían cómo actuar”, recordó la madre.

Tras el incidente, el maestro le pidió a Eraso que deje a la niña en la casa. En la actualidad, Esmeralda ya no asiste a la escuela y debe tomar las clases en su hogar.

Gabriel Casillas, de 19 años de edad, vivió una situación similar.

“Mi hijo tiene parálisis cerebral [Cerebral Palsy] y retraso. “Cuando él tenía tres años, las trabajadoras sociales me recomendaron esta escuela, la fui a visitar y me gustó mucho”, recordó Ada Amaya, madre de Gabriel.

Pero al igual que Esmeralda, cuando Gabriel se graduó de 5 grado, las autoridades le dijeron que debía cambiarse de escuela. Amaya pudo pelear el caso de su hijo y Gabriel logró seguir estudiando en Pacific Boulevard.

La integración no es para todos

En una audiencia realizada el jueves pasado en el Tribunal de Apelaciones del Circuito Noveno, en Pasadena, se escucharon estas y otras historias similares de padres de estudiantes con discapacidades medias y severas que tuvieron que cambiar a sus hijos de escuela, en contra de su voluntad.

Los padres piden al LAUSD que sus hijos puedan seguir yendo a Pacific Boulevard, en lugar de cambiarlos a otras escuelas que no están adaptadas a sus necesidades, y donde el personal no siempre está capacitado para atender a estos niños.

La postura del LAUSD es que las leyes y regulaciones de educación especial, tanto a nivel estatal como federal, requieren que el distrito aumente el tiempo que los estudiantes con discapacidades pasan con sus pares de población general. Según un comunicado que el distrito envió a La Opinión, educar a los estudiantes con discapacidades en centros que se dedican exclusivamente a la educación especial reduce la oportunidad de que estos se eduquen con otros niños.

Si bien las madres coincidieron en que, en reglas generales la integración de los niños de educación especial con otros niños de la población general sí puede ser positiva, también recalcaron que este tipo de inclusión no se aplica a todos los casos.

“Hay niños autistas o con Síndrome de Down, por ejemplo, que sí pueden aprender y madurar, pero en los casos de discapacidades  medias o severas, los niños a quienes tratan de integrar terminan aún más aislados”, explicó Perla Esparza, mamá de Joshua, de 13 años, y uno de los pocos casos conocidos de niños con Gen Pura, una rara condición que afecta su desarrollo neuronal.

Joshua, quien fue a Pacific Boulevard desde que tenía 3 años, también tuvo que cambiar de escuela al terminar 5 grado.

“Mi hijo tiene la edad mental de un niño de meses. En la Pacific Boulevard, los otros niños jugaban con él. Había una asistente que lo ayudaba, les leían cuentos y los incluían en los festivales. Pero en la nueva escuela se ve que él ya no está a gusto. Los dejan adentro del salón todo el día. Al final están mucho más aislados”.

Las madres compartieron sus preocupaciones con La Opinión, citando ejemplos de niños que no podían ir al baño por sí mismos y a quienes el personal de la nueva escuela no llegaba a cambiar a tiempo, dejándolos sucios, e incluso mencionaron un caso en el que un niño se le había caído al personal de la escuela cuando intentaba alzarlo.

Los padres quieren decidir

“Lo que los padres están buscando es tener libertad de derecho”, explicó Lisa Mosko, Directora de proyectos de educación especial de Speak Up Parents (http://speakupparents.org), una organización que busca darles a los padres una mayor voz en la política educativa y en las decisiones que afectan la educación de sus hijos.

“Los padres necesitan tener opciones y ser socios igualitarios en las decisiones del distrito escolar”, agregó Mosko, en entrevista con La Opinión.

“¿Por qué los padres no podemos elegir lo que es mejor para nuestros hijos?”, planteó Elizabeth Ruiz, mamá de otro niño de Pacific Boulevard. “Los estudiantes de la población general sí pueden elegir si quieren ir a una escuela Magnet o una escuela Charter, por qué nuestros niños no pueden hacerlo?”

“Sabemos que el cambio es difícil para las familias, y hemos oído a algunos padres que quieren que sus niños permanezcan en la escuela Pacific Boulevard después de quinto grado”, reconoció el distrito escolar en un comunicado.  “Estamos trabajando para asegurar que las necesidades de los estudiantes de educación especial de la escuela Pacific Boulevard sean atendidas en la nueva escuela”.

Mientras tanto, los padres siguen pidiendo que les permitan decidir a qué escuela enviar a sus hijos. También temen que eventualmente la escuela Pacific Boulevard deje de ser un centro para educación especial y se convierta en una escuela para la población general.

“Que dejen que los padres decidan”, comentó Patricia Pérez, cuya hija Daniela de 13 años tuvo que dejar Pacific Boulevard dos años atrás. “En la Pacific Boulevard estaban mucho más integrados. El personal de la nueva escuela no está capacitado y son los niños los que sufren los abusos. Realmente hay una gran diferencia entre las dos escuelas y el distrito no se está haciendo responsable”, agregó. “Nuestros hijos necesitan un centro adaptado a sus necesidades especiales. Queremos tener opciones como Pacific Boulevard”.

Para más información puedes visitar Speak Up Parents en español.

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