Enrique Peña Nieto intentó lavar su imagen y la de Angélica Rivera en entrevista pero solo la ensució más


A casi 100 días de dejar el cargo de presidente de México, Enrique Peña Nieto sigue dando explicaciones sobre un escándalo que lo persiguió durante toda su administración, la Casa Blanca.

Lejos de aclarar de una vez por todas las circunstancias en las que su esposa Angélica Rivera tenía posesión del inmueble valuado en $7 millones de dólares, aunque estaba a nombre de un contratista ampliamente favorecido por sus administraciones, el todavía mandatario mexicano, enredó más el asunto y contradijo la versión oficial que dio durante las investigaciones.

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“La involucré porque era ella, como matrimonio, que estábamos haciéndonos de una nueva casa”, dijo a la periodista Denise Maerker de Noticieros Televisa en una amplia entrevista transmitida en México la noche del martes.

Sebastián Barragán, uno de los periodistas que documentaron el caso y lo expusieron a la opinión pública, recordó a través de Twitter que la presidencia negó en su declaración oficial que Peña Nieto tuviera conocimiento de la compra de la casa.

“La versión oficial era que @epn no tuvo que ver en la compra de la Casa Blanca… Hoy, reconoció dos veces que la compra la hizo junto con Angélica Rivera: – ‘era ella, como matrimonio, q estábamos haciéndonos de una casa’… -’el empresario q entonces NOS estaba vendiendo…’”, recordó.

Entre 2014 y 2015, Peña Nieto nombró a Virgilio Andrade como fiscal para investigar el caso. El subordinado del presidente concluyó que no hubo conflicto de intereses en una explicación que no dejó contenta a la opinión pública.

Hasta el día de hoy, el presidente que llegó a tener los índices de aprobación más bajos en la historia contemporánea de México, sigue negando que existiera “conflicto de interés”.

“El supuesto conflicto de interés que se suscitaba, era sobre un proyecto, una obra, que se iba a realizar y que nunca se realizó”, dijo a Maerker.

“Donde se genera el conflicto de intereses del proyecto, el empresario que entonces nos estaba vendiendo la casa, era parte de un conjunto de empresas que se había agrupado para hacer el tren interurbano México- Querétaro”.

Tras el escándalo, el gobierno de México decidió cancelar el proyecto del tren interurbano argumentando un ajuste presupuestal, pero la sombra de la corrupción nunca más dejó de cernirse sobre el presidente y su familia, de acuerdo a múltiples sondeos.

Consulta Mitofsky publicó en marzo de 2018 que solo 2 de cada 10 mexicanos aprueban la gestión de Peña Nieto. Un 69 % está en desacuerdo con su desempeño.

El encono de la población se vertió en gran medida sobre la familia del presidente y Angélica Rivera, que tuvo un rol mucho menos protagónico como Primera Dama a partir de entonces. Peña Nieto admitió estar arrepentido de haber expuesto a su esposa de la manera en que lo hizo, como la noche del 18 de noviembre de 2014, cuando tuvo que salir en cadena nacional a explicar la posesión de la casa.

“Lamenté haber involucrado a mi esposa en la explicación del tema. Si me dijeras, ‘¿la hubiese vuelto a involucrar?’ No. Porque ella no correspondía. Ella no es funcionaria, no es servidora pública, ella tiene su propia trayectoria y la involucré. Porque era ella de forma, como matrimonio, que estábamos haciéndonos de una nueva casa. Me arrepentí de haber involucrado a mi esposa porque creo que a ella también le dejó un mal sabor y un tema que ha sido difícil superar en todo este tiempo”, admitió.

En las redes sociales de personajes públicos como Sofía Castro, hija de “La Gaviota”, se puede palpar la animadversión de una buena parte de los mexicanos con la familia Peña Rivera, por su opulento estilo de vida y la manera presuntamente ilegal en que se hicieron de su fortuna.