John McCain es recordado como un defensor de los inmigrantes


WASHINGTON— El fallecido senador republicano por Arizona, John McCain, se irá a la tumba sin haber logrado la reforma migratoria por la que luchó en el Senado en 2013, pero este lunes líderes de la comunidad inmigrante lo recordaron como un defensor de los inmigrantes que condenó la política de separación de familias de la Administración Trump.

McCain falleció el sábado a los 81 años de edad tras luchar más de un año contra un cáncer cerebral, un día después de renunciar a todo tratamiento médico.

Veterano de guerra de la Marina y prisionero político durante la Guerra de Vietnam, McCain comenzó su carrera de servicio público con buen pie y, aunque no estuvo exento de errores –incluyendo su conexión y encubrimiento del bancario corrupto, Charlie Keating, en la década de 1980- se destacó por su condena de la influencia corruptiva del dinero en la política. De hecho, logró la aprobación de una reforma de la financiación electoral.

McCain se postuló en dos ocasiones para la presidencia por parte del Partido Republicano. En 2000, perdió la nominación frente a George W. Bush, tras una dura campaña electoral, y en 2008, consiguió la nominación pero perdió las presidenciales frente al senador afroamericano de Illinois, Barack Obama.

Altibajos en la lucha por los inmigrantes 

Grupos progresistas de la comunidad inmigrante han elogiado el espíritu bipartidista de McCain y su largo historial de servicio público, con todo y los altibajos en la lucha por la reforma migratoria.

En declaraciones a este diario, Philip Wolgin, analista de política migratoria del “Centro para el Progreso Estadounidense” (CAP), dijo que la comunidad inmigrante notará la ausencia de McCain porque “fue campeón de los inmigrantes y la inmigración”, incluyendo en 2005 cuando copatrocinó junto con el entonces senador demócrata de Massachusetts, Ted Kennedy, una reforma migratoria integral.

En febrero pasado, McCain sumó fuerzas con el senador demócrata de Delaware, Chris Coons, para promover el “USA Act”, que fortalecía la seguridad fronteriza y ofrecía una vía hacia la ciudadanía para los Dreamers, señaló Wolgin.

“Aun en plena batalla contra el cáncer, su liderazgo en esa medida demostró que hasta su último día siguiendo siendo una voz de la razón y el bipartidismo en inmigración. Necesitamos a más personas como el senador McCain en puestos elegidos”, puntualizó.

Frank Sharry, director ejecutivo de “America´s Voice”,  recordó cómo McCain luchó por una reforma migratoria integral junto con Kennedy, quien falleció la misma fecha y del mismo cáncer cerebral en 2009.

McCain y Kennedy “forjaron una estrecha amistad mientras intentaban crear un sistema migratorio moderno de forma bipartidista. Sus esfuerzos se quedaron cortos, pero ambos no fueron menos heroicos” por intentarlo, dijo Sharry.

Sharry destacó, al igual que otros analistas, que el nuevo libro de McCain, publicado este año, también denuncia sin equívocos el “nacionalismo blanco” que impulsa la ideología del “Trumpismo”.

Por su parte, Maribel Hastings, experiodista y ahora asesora del grupo “America´s Voice”,  lamentó que se haya apagado la voz de McCain mientras “la cobardía doblega a sus colegas republicanos del Congreso, que se han convertido en cómplices de las bajezas del actual ocupante de la Casa Blanca”.

A su juicio, McCain no logró el voto latino en 2008 porque, para afianzar el voto de los conservadores, dijo que no apoyaría el proyecto de ley migratorio que él mismo ayudó a elaborar.  Su selección de Sarah Palin como compañera de fórmula también causó su eventual derrota.

Ali Noorani, director ejecutivo del “Foro Nacional de Inmigración”, recordó en una columna de opiniónque McCain siempre “abogó por los inmigrantes, refugiados y migrantes en todo el mundo”, y en 2016 luchó por la extensión de un “Programa Especial de Visas para Inmigrantes” (SIVs), que permitió el ingreso a EEUU de inmigrantes iraquíes y afganos que apoyaron a tropas estadounidenses en esa zona de combate.

El Centro Nacional para Leyes de Inmigración (NILC) dijo que el apoyo de McCain a la reforma migratoria debe servir de “recordatorio de que necesitamos un valor puro en ambos lados” para que avance este país.

Consultado por este diario, el grupo “United We Dream” no ha emitido una reacción sobre McCain o su legado.

McCain causó malestar en 2010 cuando calificó una ley anti-inmigrante de Arizona, la SB1070, como un “importante paso adelante”, y ese mismo año votó en contra del “Dream Act” porque consideró que no incluía suficientes salvaguardas para la seguridad fronteriza.

Quizá en busca de redención, en 2013 McCain se sumó al llamado “Grupo de los Ocho” –cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos- y logró la aprobación en el Senado de una reforma migratoria integral que, a cambio de la seguridad fronteriza, permitía la legalización de toda la población indocumentada, incluyendo a los “dreamers”.

La medida quedó sepultada en la Cámara de Representantes porque el entonces líder de la mayoría republicana, John Boehner, se negó siquiera a someterla a debate.

En ese sentido, Federico DeJesús, estratega demócrata y exportavoz hispano de la campaña presidencial de Obama de 2008, dijo a este diario que McCain “fue un gigante” y un “ser humano admirable”.

“McCain supo corregir sus errores y se reivindicó uniéndose a senadores de ambos partidos (para la reforma migratoria de 2013)… su oposición firme y elocuente a los insultos y ataques de Trump a la democracia hacen que la pérdida física de McCain deje un vacío que nadie podrá llenar”, subrayó DeJesús, al pedir que los políticos emulen “el ejemplo de quien lo sacrificó todo por sus principios”.

Debido a su enfermedad, McCain se ausentó del Senado desde diciembre pasado pero, desde su rancho cerca de Sedona (Arizona), continuó atacando algunas decisiones de la Administración Trump, incluyendo la separación de familias en la frontera sur.

Esa política “es una afrenta a la decencia del pueblo estadounidense y contrario a los principios y valores sobre los que se fundó esta nación. La administración tiene el poder de anular esta política y debe hacerlo ahora”, dijo McCain en junio pasado.

Elogios de todo el mundo

La muerte de McCain ha generado elogios de amigos y rivales en ambos partidos, de líderes en ambas cámaras del Congreso y de líderes de todo el mundo, quienes destacaron sus obras como veterano de guerra y a lo largo de sus 38 años en el Legislativo estadounidense.

Mientras, el presidente Donald Trump primero emitió una breve declaración el sábado expresando condolencias a la “familia de McCain”, sin mencionar su nombre o su trayectoria.

Posteriormente, no sólo frenó la difusión de una declaración más elaborada de la Casa Blanca que alababa a McCain como un “héroe” sino que, hoy mismo, la bandera de EEUU volvió a izarse en su plenitud. El protocolo normalmente dicta tres días de duelo tras la muerte de un influyente líder político.

Trump responde a críticas 

Al hacer un anuncio hoy desde el Despacho Oval sobre un eventual acuerdo comercial con México, Trump evadió preguntas sobre el legado de McCain.

Más adelante, aparentemente en respuesta a críticas,  Trump dijo en un comunicado difundido por la Casa Blanca que “respeta el servicio” público de McCain y, en su honor, firmó una proclamación para que la bandera permanezca a media asta hasta el día de su entierro el próximo domingo.

Por petición de Trump, el vicepresidente Mike Pence ofrecerá un discurso durante el tributo a McCain en el Capitolio el viernes próximo.

Trump añadió que, a petición de la familia McCain, él ha autorizado el transporte militar de los restos de McCain desde Arizona hasta Washington, con apoyo militar, además de transporte durante el servicio fúnebre en la Academia Naval en Annapolis (Maryland).

Trump también giró instrucciones para que el jefe de Gabinete, John Kelly; el secretario de Defensa, John Mattis, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, representen a la Administración en los servicios fúnebres.

Todo es una especie de “rama de olivo” para superar las viejas rencillas entre ambos.

Viejas rencillas 

La hostilidad entre McCain y Trump se remonta a al menos 2015, cuando el senador condenó los ataques anti-inmigrantes de Trump al anunciar su candidatura presidencial.

En 2016, sus diferencias y vaivén de ataques mutuos continuó en torno a asuntos como la “veda musulmana” o el uso de la tortura, y en octubre de ese año McCain finalmente retiró su apoyo a Trump tras la difusión de una grabación en la que éste habló crudamente de las mujeres.

Trump, a su vez, nunca pidió disculpas ni pareció arrepentirse de cuestionar la trayectoria militar de McCain, quien fue prisionero de guerra durante poco más de cinco años durante el conflicto en Vietnam.

Trump nunca prestó servicio militar y evadió ser reclutado gracias a la ayuda de un médico, pero ha dicho que McCain no es un “héroe” porque se dejó capturar por el enemigo.

McCain dejó en claro que no quería la presencia de Trump en sus actos fúnebres.

Tributos desde Phoenix hasta Annapolis

Como parte de un tributo a McCain, varios líderes demócratas del Senado, encabezados por el líder de la bancada, Chuck Schumer,  promueven la idea de que uno de los edificios de la Cámara Alta lleve el nombre de McCain.

El edificio del Senado lleva el nombre del fallecido senador Richard Russell, un conocido segregacionista de Georgia.

McCain será objeto de tributos a partir de este miércoles en el Capitolio estatal de Phoenix (Arizona) –cuando hubiese cumplido 82 años-, seguido por otro en el Capitolio en Washington el próximo viernes.

Al día siguiente habrá una procesión por el monumento a los veteranos de Vietnam, y un servicio religioso en la Catedral Nacional, donde los expresidentes George W. Bush y Barack Obama –antiguos rivales políticos- figuran entre los oradores principales.

El domingo próximo, en un acto privado, McCain será sepultado a orillas del Río Severn, en la Academia Naval de Annapolis (Maryland), donde comenzó su servicio público de más de seis décadas. Cumpliendo sus últimos deseos, será sepultado al lado de su amigo y camarada, Chuck Larson.