“Quiero que me vean como un líder a quien le importa la comunidad, que escucha y resuelve”, jefe Arcos

Tiene a su cargo 6,000 elementos policiacos en la ciudad de Los Ángeles

A casi dos meses de haber sido nombrado jefe de patrullaje de la ciudad de Los Ángeles, Robert Arcos dice que le encanta la responsabilidad y la oportunidad que conlleva su nuevo puesto.

El jefe Arcos se ha convertido en uno de los brazos derechos que tiene el nuevo jefe del LAPD, Michel Moore.

“Hay tres subjefes después del jefe Moore, yo soy uno de ellos”, precisa.

“El servicio diario es mucha responsabilidad”, sostiene. Y detalla que tiene a su cargo las 21 estaciones de policía, los operativos de patrullaje, la coordinación de las personas sin hogar, la división metropolitana, los crímenes mayores, el tráfico, presupuesto, equipo, la oficina de apoyo de servicios y el enlace con la comunidad.

En total, ‘el jefe Arcos’ como se le conoce en las filas del LAPD, tiene a su cargo 6,000 elementos policiacos, entre agentes, detectives y policías de mayor rango especializados en pandillas y narcóticos.

Reconoce que le tomó por sorpresa el ascenso que le dieron para hacerse cargo del Departamento de Operativos de Patrullaje, el mismo cargo que dejó vacante Michel Moore cuando fue ascendido a jefe del LAPD. “Pero es todo un honor”, admite satisfecho, contento.

Robert Arcos, subjefe encargado de la oficina Central y enlace de la comunidad latina del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) pide a la comunidad latina inmigrante que no tengan miedo. (Araceli Martínez/La Opinión).
Robert Arcos cuando era subjefe encargado de la oficina Central del LAPD.

El jefe Arcos quien estuvo en la lista de los tres candidatos finalistas para ser el jefe del LAPD, es un policía veterano con 30 años de carrera. Antes de ocupar la actual posición, estuvo a cargo del Buró Central del LAPD que abarca las regiones noreste de la ciudad y Hollenbeck. Ocupó además posiciones de mando en el área de pandillas y narcóticos.

Aunque fue un fuerte contrincante para ocupar la jefatura del LAPD y estuvo a punto de convertirse en el primer jefe latino de dicho departamento, Arcos ha dejado atrás la competencia, y reconoce en Miche29l Moore a un gran jefe.

“Él está haciendo todo lo que dijo en los primeros 100 días. Es muy activo, y está muy involucrado con todas las partes de la comunidad”, observa.

Y aún más, señala que Moore ha sido un comunicador efectivo. “Todos mejoramos cuando tenemos un liderazgo como el de Moore”, admite.

Christine Arcos, la madre del jefe Arcos a quien admira profundamente y fue su mayor guía. (foto suministrada).

Una historia como la de muchos otros

EL jefe Arcos nació en San Antonio, Texas. Tercera generación de México-americanos. Es hijo de una madre soltera que hizo maletas y trajo a sus hijos a vivir a Los Ángeles en los años 70.

“Vine a los 10 años. Crecí en Atwater. Nunca imaginé llegar a este nivel. Por eso le digo a la gente que las posibilidades están ahí”, menciona.

Y explica por qué: “Crecí en condiciones realmente adversas. Fui el mayor de una madre soltera tratando de criar a sus cinco hijos. Pero tuve una madre amorosa, compasiva que me guió en la dirección correcta. Pienso que fui muy afortunado”, observa emocionado.

Y hace ver que su historia es muy similar a la de muchos niños que están creciendo en las comunidades de color. “Lo que me pasó a mi, puede pasarle a ustedes. Sigan sus sueños y encuentren su pasión. Yo siempre quise servir”, observa.

¿Cuáles son las tres cosas que lo han hecho llegar al nivel en que se encuentra dentro del LAPD?

Sin pestañear, responde que el compromiso, la pasión y el ser compasivo.

“Tenemos que entender las responsabilidades que vienen cuando uno decide servir a la ciudad de Los Ángeles. Servimos a toda la gente en cualquier circunstancia y situación”, explica.

“Hay que tener un propósito y empatía en el servicio. Ese ha sido el pegamento que me ha mantenido motivado a servir”, indica.

El jefe Arcos se siente honrado de ser el jefe de patrullaje de Los Ángeles.

Sus metas

“Trabajar muy de cerca y ser un fuerte apoyo para que el jefe Moore pueda cumplir sus metas, construir confianza en la comunidad y reducir el crimen. Eso viene al involucrarnos en los programas de los jóvenes, y estar visibles, afuera para que la gente nos vea”.

Añade que una de las cosas que el nuevo jefe del LAPD quiere hacer, es regresar más oficiales a la calle para proveer servicios básicos y responder a las llamadas.

“Hemos tenido una respuesta muy baja a esas necesidades y él quiere revertir esa tendencia”, observa.

En la actualidad, indica que hay entre 600 y 1,000 agentes de policía en las calles angelinas dependiendo de lo que pase en la ciudad.

A la comunidad inmigrante, el jefe Arcos les dice, que trabajan para escuchar sus preocupaciones, y saben de la desconfianza que existe cuando se trata del Servicio de Migración y Aduanas (ICE).

“El jefe Moore ha sido muy claro. La orden especial 40 es nuestra guía y vamos a continuarla”, enfatiza.

La Orden Especial 40, es una política del LAPD que prohíbe a los oficiales iniciar cualquier actividad policíaca con el único propósito de identificar el estatus migratorio de una persona.

E jefe Arcos termina diciendo que quiere que los residentes de Los Ángeles, lo vean como un líder afectuoso a quien le importa la comunidad, que escucha y responde.