Maestra comparte su pasión por el baile folklórico a jóvenes con discapacidad

Cuenta que es divertido practicar con ellos, quienes ya ensayan para una presentación en octubre

Cada jueves, un pequeño estudio de baile ubicado en la ciudad de Cudahy, al sureste de Los Ángeles, se convierte en una fiesta cuando la clase de danzas folklóricas da inicio.

“¡A ver muchachos, pónganse los sombreros!”, “Las faldas… ¡Levántenlas con las dos manos!”, indica enérgica la maestra Lourdes Pérez a su grupo de estudiantes.

Los chicos bromean y hasta tararean la canción “Na Na Na Na Hey Hey-ey Goodbye” para amenizar el calentamiento de baile.

Poco después, ya al son de la música veracruzana todos comienzan a practicar sus pasos y Pérez se transporta a un mundo de alegría.

“Me emociona tanto ver la dulzura en sus caritas. Es como si [los niños] fueran míos”, cuenta la maestra de 58 años de edad.

Y no es para más. Este grupo de danza es peculiar ya que todos sus integrantes son jóvenes con discapacidad como autismo o síndrome de Down.

Pérez es maestra de bailes folklóricos en la ciudad de Paramount y Cudahy desde hace más de tres décadas. Sin embargo, cuenta que fue hace unos tres años cuando sintió un llamado especial.

“Conocí a los hijos de unas amigas y me nació enseñarles a bailar y Dios no se equivoca”, recordó la instructora. “Yo vi la sencillez de ellos y sentí que tenían música en el alma … Cuando bailan, todo [lo demás] se les olvida”.

Lourdes Pérez bromea junto a una de sus estudiantes con discapacidades especiales. (Jacqueline García)

La instructora, es originaria de Zacatecas (México) y recuerda que fue durante su tercer año de primaria que encontró la pasión por la danza folklórica.

En ese entonces, dice, su maestra les enseñó un popular jarabe mexicano a todo el grupo pero solo Pérez y su hermana fueron capaces de aprenderse todos los pasos del baile.

“Desde entonces nos llevaban a las rancherías a bailar y como no teníamos dinero la maestra nos hizo los trajes y nos los regaló”, dijo entre
lágrimas.

Esta experiencia de disfrutar una pasión pese a la falta de recursos económicos fue una lección que Pérez aprendió muy bien y confiesa que es lo que la motiva a seguir ayudando a su comunidad.

Junto a su fundación Latinas Art Foundation —una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción del arte con enfoque en la cultura latina— la maestra ofrece clases gratuitas a jóvenes con discapacidades mentales.

“Me gusta verlos como cambian cuando están aquí y mediante el baile aprenden a ver quiénes son y de dónde vienen”, añadió, ya que de los más de 20 estudiantes de la clase, el 99% es de raíces latinas.

Lourdes Pérez, maestra de baile folklórico enseña a jóvenes con discapacidades. (Jacqueline García)

Socializar por el baile

Guadalupe Solórzano aún recuerda cuando llevó a su hijo Abel Solórzano, quien tiene autismo, a unas clases de baile folklórico por primera vez.

“Él nunca había bailado y [la maestra Pérez] me decía que lo dejara pero yo pensaba que no iba a poder porque él casi no seguía órdenes y no hacía nada si yo no estaba a su lado”, contó la madre.

Pero poco tuvo que esperar para darse cuenta que Abel, hoy de 16 años, comenzó a moverse como pez en el agua al estar en la clase de baile junto a otros compañeros.

Solórzano contó que se fue separando y ahora ya lo espera afuera del salón.

“Ya no tengo que estar ahí al lado de él. Eso me gusta”, añadió. Es por ello, que la danza es considerada una buena forma de socializar tanto para padres como hijos.

“[Abel] casi no habla nada pero en la pared tenemos su horario y ya sabe cuando es time to go [hora de ir] a la clase de baile”, contó Solórzano. “Ahora me doy cuenta qué equivocada estaba pensar que [él] no podía bailar”.

Socorro Ríos, madre de dos jovencitas con síndrome de Down de 20 y 24 años de edad, dijo que ellas y su ahijada, quien también nació con la misma alteración genética, tienen alrededor de tres meses asistiendo a la clase y no se la pierden.

“Se sienten muy contentas y les gusta mucho. Isaura, la mayor, es menos tímida y ya se desenvuelve un poco más”, comenta. “Para mí esto está muy bien porque aquí aprenden a socializar… No es lo mismo que llevarlos a una fiesta donde están aislados y no se saben comunicar”.

Lourdes Pérez, maestra de baile folklórico enseña a jóvenes con discapacidades. (Jacqueline García)

Presentaciones públicas

La maestra Pérez dijo que ya ha llevado a algunos de los jóvenes a participar en eventos públicos en la ciudad de Paramount y un evento navideño en Plaza de la Raza de Los Ángeles.

“Yo llevo a los que quieren y los que pueden”, dijo.

El grupo está aprendiendo dos bailables para su próxima presentación el 14 de octubre en el Teatro La Mirada como parte del evento anual de Latinas Art
Foundation.

La instructora dice disfrutar todas las clases que ofrece la fundación pero que en esta en particular, los jóvenes la hacen sentir
especial.

“Me abrazan, bromean conmigo y desde lejos me gritan y me saludan”, cuenta Pérez emocionada. “Cuando estoy con ellos me encanta, me apasiona. Se me olvida todo”

Para saber mas acerca de las clases de baile folklórico y los eventos de la fundación viste www.latinasartfoundation.org