No más barreras: intérpretes de lenguas indígenas le dan la mano a la comunidad

Agrupación en Los Ángeles se encarga de ayudar a inmigrantes en cortes, hospitales y otros lugares
No más barreras: intérpretes de lenguas indígenas le dan la mano a la comunidad
Odilia Romero (con lentes) junto a un grupo de interpretes. (Suministrada)

Odilia Romero recuerda claramente cuando tuvo que dejar México para vivir en Estados Unidos a la edad de 6 años. Su familia se instaló muy cerca de las calles 6th y Union, en el área de MacArthur Park, y para ella ver los rascacielos del centro de Los Ángeles era “horrible”.

Esto le ocurría porque ya había conocido un paisaje con la naturaleza a plenitud. En su natal pueblo de San Bartolomé Zoogocho, en el estado de Oaxaca, la casa de sus padres estaba al lado de un río.

“Había árboles y montañas. Cuando amanecíamos estábamos literalmente en las nubes porque bajan tanto que por eso a los zapotecos se les conoce como ‘la gente de las nubes’”, dijo Romero.

Sin embargo, por motivos de la vida tuvo que emigrar.

Con el paso de los años su experiencia como inmigrante, con un español limitado —ya que su idioma nativo es el zapoteco— le permitió entender y ayudar a personas que llegan a este país en situaciones similares.

Romero, hoy de 47 años de edad, es coordinadora e intérprete del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) de Los Ángeles. Esta organización cuenta con traductores en varias lenguas incluyendo el maya, el mixteco, el triqui y el zapoteco.

La organización que lleva más de dos décadas de vida se vio hace poco en la necesidad de entrenar a nuevos intérpretes.

Romero señaló que tan solo en Los Angeles, FIOB tiene una demanda de hasta 100 traducciones por día.

Odilia Romero, 47, llegó a los 6 años de Oaxaca y hablaba muy poco español. (Suministrada)

“Hace poco enviamos inteépretes a la frontera porque están en alta demanda”, dijo Romero.

Esto ocurrió con la llegada de las caravanas de inmigrantes, quienes se entregaron en la frontera México-Estados Unidos casi un año.

Los agentes de inmigración se dieron cuenta que muchas de las personas, pese a ser nativos de México y Centroamérica no hablaban español. Sus idiomas incluían el maya, el zapoteco y el quiché, este último perteneciente a un pueblo nativo de Guatemala.

Sin temor a emigrar

Se estima que tan solo en México unos 22 millones de mexicanos se consideran indígenas. Los mayores grupos se concentran en los estados del sur como Chiapas, Oaxaca, Yucatán y Guerrero.

Gaspar Rivera Salgado, profesor e investigador de estudios laborales en UCLA, indicó que lo que anima a los grupos indígenas a migrar a EEUU, pese a no hablar español y mucho menos inglés, es la ayuda que reciben de las “redes sociales migratorias”.

Esto quiere decir el apoyo que pueden obtener del amigo de algún conocido ya que en muchas ocasiones se trata de grupos muy unidos.

“[Las redes] son comunidades específicas que tienen el apoyo y el dinero para emigrar. Hay muchas personas monolingües [en su lengua indígena] mayores de 40 años trabajando en el sector de servicios”, dijo el profesor Rivera.

“Cuando uno va a los restaurantes de Westwood es común escuchar a los cocineros hablando zapoteco u otra lengua en la cocina”.

No obstante, el profesor concordó con Romero que cuando los inmigrantes indígenas deciden crear familias aquí se enfrentan a los cambios.

Los indígenas de aquí y de allá

Romero dijo que ahora ella se considera una ciudadana de “aquí y de allá” puesto que se ha acostumbrado a la vida de Estados Unidos pero no olvida sus raíces oaxaqueñas.

“Igual le voy a los Lakers y los Dodgers y después me como una tlayuda [comida oaxaqueña]”, confesó.

Es una situación similar a la que se encuentran varias familias a las que sirve la organización. Los padres indígenas deben aprender acerca de la nueva cultura del país mediante la educación, salud y bienestar de sus hijos.

En ocasiones, como en cualquier cultura, a partir de las segundas generaciones los jóvenes se limitan a seguir sus tradiciones culturales.

No obstante, el profesor Rivera asegura que Los Ángeles “es tierra fértil” para continuar pasando las tradiciones y la cultura de generación en generación.

“Algunos jóvenes indígenas ya comienzan a graduarse de las universidades y pueden convertirse en intérpretes”, dijo Rivera.

Estos son los jóvenes que tanto se necesitan sobre todo ahora con las recientes migraciones de indígenas de México y Centroamérica, agregó.

Jóvenes aprenden acerca de la cultura oaxaqueña. (Suministrada)

El año pasado, la FIOB logró conseguir fondos y entrenar a un nuevo grupo de intérpretes. Ahora cuentan con unos 30 disponibles en el área de Los Ángeles.

Uno podría pensar que los intérpretes de lenguas indígenas solo son necesarios en las cortes de inmigración, pero Romero asegura que son requeridos en muchas otras instancias y en la vida diaria estos grupos se encuentran en limbo.

“Los hospitales, las escuelas, abogados, tribunales de menores, centros regionales… Hay muchos lugares donde nos solicitan”, dijo Romero.

“Antes nos decían: ‘Ven a interpretar a uno de tus paisanos’ y lo hacíamos y no sabíamos que podíamos cobrar hasta que nos dimos cuenta que es una profesión remunerada”, dijo Romero.

El cobro varía pero la organización indicó que puede ir de $35 a $100 por hora.

También dijo que siempre están en busca de nuevos intéepretes de lenguas indígenas para entrenar y que sirvan a las comunidades de Los Ángeles y otras áreas cuando sea necesario.

Los requisitos principales es que hablen el idioma —al que quieren traducir— fluido y tengan un estatus legal en el país en caso que deban viajar o ir a un centro de
detención

Para más información llame al (213) 359-0264.

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