5 errores comunes que cometes al lavarte el rostro

Reconócelos y aprende a ya no repetirlos
5 errores comunes que cometes al lavarte el rostro
“Limpiamos bien la piel para prepararla para otros procesos”, asegura la esteticista Marisela Dolagaray.
Foto: Shutterstock

Lavarse el rostro es una acción diaria que la mayoría de las personas ve como algo tan común que no se detienen a evaluar si lo están haciendo bien o están cometiendo errores que ponen en riesgo la salud y la buena apariencia del cutis.

La esteticista Marisela Dolagaray aseguró que “lavarse la cara es más complicado de lo que pensamos. Nuestra piel es el órgano más grande que tenemos y va cambiando con el paso del tiempo. Por eso, los productos que utilizamos también cambian”.

Como parte de la conmemoración de la semana nacional de la limpieza facial, Dolagaray se unió a la marca de productos Kiehl’s para concienciar sobre la importancia del cuidado adecuado del rostro y señaló estos cinco errores que comúnmente se cometen y cómo remediarlos.

1. No conocer tu tipo de piel. “La limpieza es la base. Usualmente no sabemos ni qué tipo de piel tenemos y usamos una limpiadora que nos reseca demasiado la piel”, aseguró Dolagaray.

Lo ideal es buscar la evaluación de un profesional en estética que te ayude a identificar tu tipo de piel -grasosa, seca, combinada, normal o con algún tipo de condición- y te oriente sobre los tipos de productos que debes utilizar.

2. Solo desmaquillar. Es una confusión muy común entre las mujeres que entienden que una vez utilizan un removedor de maquillaje su piel está limpia. Según la esteticista este es un grave error que se paga con poros obstruidos, piel opaca, acné y hasta envejecimiento prematuro.

“Es necesario desmaquillar y limpiar como dos pasos separados. Primero hay que quitar el maquillaje con el producto adecuado y después hay que lavar el rostro con una fórmula limpiadora con la que termines de retirar todas las impurezas”, añadió.

3. Lavar el rostro una sola vez. Hay que usar una limpiadora en el cutis en la mañana y en la noche, pero aparte de eso, en cada una de esas ocasiones tienes que dar dos lavadas.

“La primera vez sacas el maquillaje y la segunda vez te aseguras de que la piel quedó bien limpia. Si al pasar el tónico notas que tienes residuo, debes volver a lavar el rostro”, enfatizó.

Una vez esté lavada, debes secarla con una toalla de papel desechable y no con toallas de tela que guardan la humedad y se convierten en un foco de bacterias.

4. No usar un tónico. Es un mito que este producto reseque tu piel, a menos que se trate de una fórmula con una alta concentración de alcohol.

Después que de lavar el cutis tenemos que usar tónico para balancear el pH y prepara la piel para el próximo paso, ya sea hidratación o exfoliación. El tónico puedes aplicarlo con algodón”, recomendó.

También puedes optar por aguas refrescantes que ayudan a hidratar y reparar, convirtiéndose en un excelente paso que puedes incluir entre el tónico y el humectante.

5. Intentar eliminar toda la grasa. La piel tiene una capa hidrolípica, compuesta por agua y grasa en igual cantidad y que tiene como propósito proveer elasticidad y proteger de hongos y bacterias. Cuando hay un desbalance en esa capa, surgen problemas como resequedad o exceso de grasa y todo lo que estos problemas pueden implicar.

Por eso, Dolagaray aconseja tener el balance como norte en tu rutina de belleza.

Cuando usamos muchas mascarillas se elimina esa grasa y esa agua y eso no es positivo para la piel. También encontramos personas con pieles grasas que no quieren usar un humectante por miedo a producir más grasa y ese es otro error. Lo recomendable es buscar un producto que hidrate y que sea libre de aceites, porque si no hidratas tu piel, produces más grasa”, explicó.

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